El PSOE explora nuevas alianzas con la financiación como telón de fondo

Socialistas, Podemos e IU exhiben su amplia mayoría absoluta en el primer gran acuerdo de la legislatura de los grupos de izquierdas

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

El acuerdo confirmado ayer entre PSOE, Podemos e Izquierda Unida sobre un documento base de la propuesta que el Parlamento aprobará sobre el modelo de financiación que Andalucía debe defender en las negociaciones con el Gobierno central evidencia una alianza de los grupos de izquierda insólita esta legislatura. Más allá de una apuesta por un modelo identificado con la salvaguarda acérrima de la sanidad y educación públicas y políticas sociales con el dinero necesario, el pacto implica también un gesto de gran calado político, tanto interno como externo a Andalucía.

En el lado interno hay que recordar que el PSOE había negociado y acordado hasta ahora todo con Ciudadanos, su aliado en el Parlamento desde el acuerdo de investidura de la presidenta, Susana Díaz, en 2015. Con el pacto por la financiación deja a las claras su intención de explorar otras alianzas a un año de las elecciones autonómicas y cuando el bloque PP-Cs, aún a la greña, apunta a seguir siendo hegemónico en España según las encuestas.

Aún sin dejar de lado a Cs para aprobar leyes pendientes, el pacto PSOE-Podemos-IU por lo pronto enseña la foto de que en Andalucía el bloque conservador está en minoría. La Cámara aún tardará un mes en votar la propuesta, pero esta solo partirá del texto consensuado entre los tres grupos de izquierdas, que juntos suman 67 diputados, doce más de los necesarios para la mayoría absoluta.

Susana Díaz ha animado a PP y Cs a sumarse para que la respuesta andaluza sea unánime, aunque si ambos partidos lo hacen deberán asumir el texto ya redactado al margen de ellos. El próximo día 27 estos dos partidos tendrán la oportunidad de adherirse con enmiendas y aún incluso podrán seguir haciéndolo en la Comisión de Hacienda y Administración Pública antes de salir a votación en el Pleno, pero el documento base seguirá siendo el pactado por PSOE, Podemos e IU.

Tanto la portavoz del PP, Carmen Crespo, como la de Cs en el grupo de trabajo sobre financiación, Marta Bosquet, mostraron gran enfado por la negociación al margen de sus partidos y del grupo de trabajo y admiten la invitación de unirse a ellos más como un intento de dejarles fuera que de humillarles. El enfado de Bosquet se dirigió tanto al PSOE como al presidente del grupo de trabajo, el diputado del PP por Almería Pablo Venzal, quien hace meses que ganó peso en el entorno de Juanma Moreno. Bosquet le recriminó que no haya hecho ningún esfuerzo por presentar un texto que sintetizara las propuestas de los cinco partidos y al PSOE le censuró que se uniera a la «extrema izquierda».

Bosquet y Crespo dijeron que hay muchas coincidencias para un texto de mínimos. Todos, por ejemplo, están de acuerdo en que el futuro modelo debe tener en cuenta la población como variable principal y la igualdad territorial. Las diferencias se centran sobre todo en la fiscalidad como fuente de ingresos, el centralismo y su estabilidad presupuestaria. Sobre ello la diputada de IU Elena Cortés advirtió de un voto particular por el resquemor de la reforma del artículo 135 de la Constitución por el que IU sigue desconfiando de los socialistas.

Las coincidencias las admite el portavoz socialista, Mario Jiménez, pero provoca al PP al decirle que demuestre que es capaz «de poner Andalucía por delante de Cristóbal Montoro», ministro de Hacienda. En los mismos términos se pronunció Carmen Lizárraga, quien animó a PP-Cs a «quitarse las gafas de Madrid y ponerse las blancas y verdes de Andalucía». Lizárraga además presumió de que el texto es un «éxito» porque contiene la filosofía y las propuestas de Podemos.

Cara al exterior, Jiménez reveló la clave del acuerdo: Elevar desde Andalucía una propuesta para que sirva «de referencia para la aprobación de un modelo de financiación para el conjunto del Estado». De esta forma Díaz, que ha rehusado participar en negociaciones con otras comunidades incluso de su propio partido, saca músculo en el PSOE y lo hace con una propuesta de izquierdas frente a los que la han tachado de derechas.

Igualdad territorial

Díaz da a entender su convencimiento de que el Gobierno de Rajoy no está por la labor de acometer un nuevo sistema del reparto del dinero a las autonomías. Un acuerdo que además de negociar con estas, el PP quiere hacerlo con el líder del PSOE, Pedro Sánchez. Y si el PP arrostra la financiación, lo hará después de que haya gobierno en Cataluña y en precampaña de las andaluzas. Díaz, admiten en su entorno, quiere dejar claro tanto a Rajoy como a Sánchez que no se callará si hay un pacto en el que no se garantice la igualdad de todos los territorios.

Díaz va a aprovechar el 28F para reiterar este mensaje de forma rotunda, tanto en el mitin de hoy como en el discurso del Día de Andalucía.

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