Prosigue la causa procesal para llevar a juicio al empresario que intentó besar a Teresa Rodríguez

El  comerciante sevillano Manuel Muñoz Medina, acusado de acosar a Teresa Rodríguez. :: j. caro, efe/
El comerciante sevillano Manuel Muñoz Medina, acusado de acosar a Teresa Rodríguez. :: j. caro, efe

La jueza considera que los hechos no son una broma pesada y podrían constituir delitos contra la autoridad pública y la integridad moral de la diputada de Podemos

MARÍA DOLORES TORTOSA SEVILLA.

La jueza de Instrucción del número 11 de Sevilla, Cristina Loma, sigue adelante con el proceso para abrir juicio al empresario sevillano y exvocal de la Cámara de Comercio de esta ciudad Manuel Muñoz Medina por supuesto acoso a la coordinadora de Podemos Andalucía y diputada autonómica, Teresa Rodríguez, sobre la que se abalanzó para darle un beso simulado en la boca de manera sorpresiva y sin venir a cuento. La jueza rechaza el archivo de la causa porque considera que los hechos, ocurridos el 20 de diciembre del pasado año, no pueden considerarse «una broma de mal gusto», como justificó el empresario cuando prestó declaración, sino una infracción recogida en el Código Penal contra la autoridad y contra la integridad moral, «teniendo en cuenta la condición pública y género de la víctima, la ausencia de relación entre víctima e investigado y la conducta vejatoria desplegada por éste sobre la víctima, y que incide sobre la dignidad de aquella».

El acto de acoso a la diputada de Podemos ocurrió tras la inauguración de una exposición fotográfica en la Cámara de Comercio de Sevilla presidida por la presidenta de la Junta, Susana Díaz. Acabado el evento, Teresa Rodríguez subió a la planta primera donde está el despacho del presidente de la Cámara, Francisco Herrero, para despedirse de este. En otra habitación miembros de la Cámara celebraban la copa de Navidad. Fue al salir del despacho y ya en el pasillo cuando Muñoz Medina, sin mediar presentación alguna, se abalanzó sobre la diputada de Podemos, «tapándole la boca con su mano, empujándola hasta hacerla retroceder hacia un rincón, mientras aproximaba su boca a la de ella y besaba su propia mano, la que cubría la boca de ella, realizando el ademán como si en realidad estuviera besándola en los labios».

La Fiscalía calificó el comportamiento del empresario de «claramente sexista» con idea de «pisar la dignidad moral de la diputada». El industrial, de 72 años y fundador de una empresa de venta de muebles y objetos de decoración, fue llamado a declarar como investigado por los supuestos delitos de agresión sexual, contra la integridad moral y contra la autoridad.

Todos los testigos que declararon corroboran los hechos, grabados además por las cámaras de seguridad. El comerciante dijo tras declarar ante la jueza que le había gastado una «broma» a la diputada «porque es de Cádiz y en Cádiz hacen chirigotas. Si llega a ser de Checoslovaquia no se la gasto».

«Ni víctima ni investigado se conocían con anterioridad, ni consta haber mantenido una conversación dilatada y en tono de familiaridad previo a aquél día, que justificara la acción realizada, lo que impide considerar la misma como una broma de mal gusto», responde con contundencia la magistrada en un auto del 30 de octubre conocido ayer.

Por ello la jueza rechaza la petición de archivo solicitada por la defensa y da un plazo de diez días a la acusación y la Fiscalía para que formulen escrito de acusación solicitando la apertura de juicio oral o el sobreseimiento de la causa. Todas las partes, incluida la defensa, pueden recurrir el auto, para lo que tienen un plazo de cinco días.

Teresa Rodríguez explicó a la instructora cuando declaró el pasado octubre cómo primero sintió vergüenza, luego indignación y después decidió actuar y denunciar lo sucedido con dos objetivos: «Quiero que no vuelva a hacerlo con nadie más y especialmente quiero que no vuelva a hacerlo con personas más vulnerables que yo y sin el altavoz y la capacidad de ejercer sus derechos que yo tengo», manifestó.

La diputada de Podemos también quiere que su caso sirva para que la sociedad «sepa que esto no son bromas y menos aún son bromas que tienen que ver con la forma de ser de los andaluces o los gaditanos». Rodríguez lamentó que el empresario haya hecho «ostentación» de los hechos y ni siquiera haya expresado arrepentimiento. El comerciante dimitió como vocal de la Cámara de Comercio y pidió disculpas tras la repercusión mediática.

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