Procesado el empresario sevillano que intentó besar a Teresa Rodríguez

Imagen de archivo del empresario sevillano Manuel Muñoz./EFE
Imagen de archivo del empresario sevillano Manuel Muñoz. / EFE

La jueza considera que los hechos no son una broma y podrían constituir un delito contra la autoridad y la integridad moral de la diputada de Podemos

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

La jueza de Instrucción número 11 de Sevilla sigue adelante con el proceso para abrir juicio al empresario sevillano y exvocal de la Cámara de Comercio de esta ciudad Manuel Muñoz Medina por abalanzarse e intentar besar a la coordinadora de Podemos Andalucía y diputada autonómica, Teresa Rodríguez, en contra de su voluntad. La jueza considera que los hechos ocurridos el 20 de diciembre del pasado año no pueden considerarse una broma de mal gusto, como justificó el empresario cuando prestó declaración, sino un delito contra la autoridad y contra la integridad moral "teniendo en cuenta la condición pública y género de la víctima, la ausencia de relación entre víctima e investigado y la conducta vejatoria desplegada por éste sobre la víctima, y que incide sobre la dignidad de aquella".

Los hechos ocurrieron tras la inauguración de una exposición fotográfica en la Cámara de Comercio de Sevilla presidida por la presidenta de la Junta, Susana Díaz. Acabado el acto, Teresa Rodríguez fue requerida a través de una responsable de protocolo para que subiera al despacho del presidente de la Cámara, Francisco Herrero. En un pasillo de la planta, el exvocal de esta institución empresarial Manuel Muñoz Medina se abalanzó sobre la diputada de Podemos, "le puso la mano encima, le tapó la boca y simuló besarla tras empujarla". La Fiscalía calificó el comportamiento del empresario de "claramente sexista" con idea de "pisar la dignidad moral de la diputada". El empresario fue llamado a declarar como investigado por los supuestos delitos de agresión sexual, contra la integridad moral y contra la autoridad.

Todos los testigos que han declarado corroboran los hechos (grabados además por las cámaras de seguridad), aunque los compañeros del empresario lo interpretaron como una broma. Este apeló al mismo sentido cuando tras declarar ante la jueza dijo a los periodistas que le había gastado una "broma" a la diputada "porque es de Cádiz y en Cádiz hacen chirigotas. Si llega a ser de Checoslovaquia no se la gasto".

“Ni víctima ni investigado se conocían con anterioridad, ni consta haber mantenido una conversación dilatada y en tono de familiaridad previo a aquél día, que justificara la acción realizada, lo que impide considerar la misma como una broma de mal gusto”, manifiesta la jueza en el auto dado a conocer esta mañana.

Por ello la jueza rechaza la petición de archivo solicitada por la defensa y da un plazo de diez días a la defensa y la Fiscalía para que formulen escrito de acusación solicitando la apertura de juicio oral o el sobreseimiento de la causa, sin perjuicio de que "excepcionalmente" puedan interesar la práctica de diligencias complementarias que consideren "indispensables" para formular el procesamiento.

Teresa Rodríguez explicó a la instructora cuando declaró cómo primero sintió vergüenza, luego indignación y después decidió actuar y denunciar lo sucedido con dos objetivos. "Quiero que no vuelva a hacerlo con nadie más y especialmente quiero que no vuelva a hacerlo con personas más vulnerables que yo y sin el altavoz y la capacidad de ejercer sus derechos que yo tengo", manifestó a los periodistas.

La diputada de Podemos también quiere que su caso sirva para que la sociedad "sepa que esto no son bromas y menos aún son bromas que tienen que ver con la forma de ser de los andaluces o los gaditanos". Rodríguez lamentó que el empresario haya hecho "ostentación" de los hechos y ni siquiera haya expresado arrepentimiento.

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