Pedro Sánchez celebra en Granada su primera asamblea abierta con la ausencia de Susana Díaz

Pedro Sánchez, ayer en la asamblea abierta en Granada a la que asistió el alcalde de la ciudad, Francisco Cuenca ./EFE
Pedro Sánchez, ayer en la asamblea abierta en Granada a la que asistió el alcalde de la ciudad, Francisco Cuenca . / EFE

El próximo día 23 tendrán otra ocasión de estar juntos en una nueva reunión con la militancia en Sevilla

P. DE LAS HERAS y MARIA DOLORES TORTOSA

Pedro Sánchez celebró ayer en Granada la primera de las asambleas abiertas con las que pretende reactivar el partido tras el letargo de la crisis catalana. Lo hizo rodeado de militantes socialistas andaluces, pero con la ausencia destacada de su secretaria general, Susana Díaz.

Sánchez tiene a su favor ahora que el partido está pacificado, pero su relación con Susana Díaz sigue siendo una asignatura pendiente en la comunidad que más votos puede darle en unas elecciones generales. Desde Ferraz se reprocha que Díaz no hiciera un hueco en su agenda institucional para acercarse a Granada y estar con el líder del partido.

En Granada no estuvo tampoco ningún miembro relevante de la ejecutiva regional ni consejeros del Gobierno andaluz. Significativo fue que se ausentara la consejera de Igualdad y Política Social, María José Sánchez Rubio, vinculada como está a Granada y siendo el asunto de debate, las pensiones, de su competencia. Los máximos cargos que le acompañaron fueron el presidente de la Diputación, José Entrena, y el alcalde, Francisco Cuenca.

Desde San Vicente se responde que nunca hubo una invitación expresa a Susana Díaz y ni siquiera la organización de las asambleas de Sánchez se interesó por conocer la agenda institucional de la presidenta de la Junta.

Tanto la dirección del PSOE en Ferraz como la regional de San Vicente han restado importancia a que este primer acto del nuevo Sánchez en Andalucía siga evidenciando el desencuentro con la que fue su rival por liderar el partido en las primarias de mayo del pasado año.

Sánchez dedicó un elogio a la lideresa del sur al inicio de su intervención al afirmar su «orgullo» por el Gobierno de la Junta que preside «la compañera Susana Díaz».

La secretaria de Servicios Sociales, Dependencia y Discapacidad del PSOE-A, Carmen Cuello, dijo a los periodistas que «no tiene importancia la presencia o no de la secretaria general» porque lo que importa en estos acto «son las personas y no los cargos orgánicos del partido».

El próximo día 23 Susana Día tendrá una ocasión más propicia porque Sánchez celebrará otra asamblea abierta en Sevilla. Pero, en todo caso, la falta de sintonía no significa ya que el socialismo andaluz reme en contra del secretario general, como demuestra que en todo su periplo ayer en Granada le acompañara el secretario provincial, José Entrena, de la cuerda de Díaz.. Aún así, Sánchez tuvo una forma peculiar de recordar el duro enfrentamiento con Susana Díaz por el control del partido cuando mostró su satisfacción por volver a Andalucía en su «segunda vida como secretario general», después de que le metieran «en el congelador durante unos meses».

Recelos sobre las pensiones

Sobre su propuesta estrella de las pensiones a debatir, Pedro Sánchez se topó con los recelos de algunos militantes que desconfían que el gravamen extraordinario para que la banca contribuya a paliar el déficit del sistema de pensiones sea una fórmula de éxito. «La banca nunca pierde. ¿No nos harán pagar más intereses?», le espetaron en la asamblea de Granada.

El secretario general del PSOE no negó a los asistentes que pueda existir cierto peligro de que las entidades financieras repercutan a los ciudadanos el coste de su medida vía comisiones, pero aseguró que la configuración de la nueva figura impositiva -un recargo sobre el impuesto de sociedades- les complicará mucho las cosas. «Podrán encontrar distintos vericuetos, pero la policía no es tonta», dijo.

El encuentro con las bases de la provincia andaluza, el primero desde que el líder de la oposición ganó las primarias socialistas, estaba pensado para hablar exclusivamente de pensiones, para explicar el plan del PSOE y para escuchar las inquietudes de los militantes al respecto. Pero Sánchez se encontró con todo tipo de preguntas y exigencias, desde la denuncia del concordato con la Santa Sede a la moción de censura contra Rajoy, pasando por las ayudas a los celíacos o medidas contra la pobreza energética.

Es lo de menos, porque lo que pretende el líder del PSOE es que las bases empiecen a movilizarse y a difundir su mensaje. «Resulta que cuando uno enciende la tele, el debate está monopolizado por la cuestión catalana, pero España es más que ese desafío, la política no puede quedar varada por la irresponsabilidad del independentismo y la incapacidad de un Gobierno víctima de su inmovilismo», admitió.

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