«Negar la tortura es una forma de tortura»

Helena Maleno, ayer en el Parlamento andaluz. :: Raúl Caro. efe/
Helena Maleno, ayer en el Parlamento andaluz. :: Raúl Caro. efe

La historia de la activista Helena Maleno, procesada en Marruecos, llega al ParlamentoPide el respaldo de los diputados andaluces ante un juicio por el que puede ser condenada a cadena perpetua por tráfico de inmigrantes

MARÍA DOLORES TORTOSA

sevilla. La historia de Helena Maleno, la activista almeriense en defensa de los derechos humanos en la inmigración, llega al Parlamento. Maleno, nacida en El Ejido, está pendiente de un juicio en Marruecos por el que puede ser condenada a cadena perpetua por una acusación de tráfico ilegal de personas cuyo origen no viene de una denuncia del país norteafricano, sino de unos informes de la policía española. Mientras la Audiencia Nacional española archivó el proceso con estas acusaciones en abril del pasado año, en el país magrebí siguió adelante y la almeriense está a la espera de juicio en Tánger, aún sin fecha. Podemos e Izquierda Unida van a proponer al resto de grupos políticos un respaldo institucional del Parlamento a la activista de la ONG Caminando Fronteras.

En los pasillos del Parlamento, donde cuenta su historia, Helena Maleno, delgada de aspecto, pero con semblante sereno y enérgico, desgrana la odisea jurídica calificada por el coordinador de IU Andalucía, Antonio Maíllo, de «kafkiana». Maleno se muestra enfadada porque el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, afirma que desconoce que existan los informes que obran en manos de la justicia marroquí con acusaciones muy graves contra la española de favorecer la inmigración irregular y de traficar con seres humanos. «Es duro que lo nieguen porque negar la tortura a la que estoy siendo sometida también es una forma de tortura», afirma.

Salvadora de vidas

Helena Maleno, que se ha convertido en una salvadora de vidas desde la orilla africana cuando avisa a los servicios de salvamento marítimo en Andalucía de pateras a la deriva, dice haber visto esos informes, tenerlos en sus manos y asegura que «son terribles y están lleno de falsedades». Su terrible experiencia empezó en 2012 cuando la policía española avisa a las autoridades marroquíes de una mujer española «traficante» de personas, dando su nombre y señas. La policía marroquí investiga y responde a la española que no ha encontrado evidencias de delitos en su comportamiento. En 2015, las autoridades marroquíes piden, vía embajada, informes a los españoles sobre la actuación de Maleno. Se remiten cuatro informes, pero esta vez ya no vía embajada, cuenta la activista. La Justicia marroquí abre una investigación y la imputa, estando ahora pendiente de aviso para el juicio.

Maleno busca el amparo del Parlamento andaluz para que su caso en los tribunales de Marruecos se archive como en España. También se muestra decidida a reivindicar que se investigue por qué y cómo llegaron esos informes a Marruecos, cuando la propia Audiencia Nacional desestima que hubiera cometido ningún delito, y que se «depuren responsabilidades».

Maleno interpreta su caso como una actuación ejemplarizante del occidente rico ante el fenómeno de la inmigración. Hay otros 44 casos en Europa, incluyendo a los tres bomberos sevillanos que el lunes se enfrentan a un juicio en Grecia también por tráfico ilegal de inmigrantes cuando ayudaban a refugiados sirios. «No hay que criminalizar la solidaridad ni a quienes defendemos el derecho a la vida, el derecho a la vida es una prioridad democrática», afirma Maleno. Recuerda que la ONU ya le ha dado un tirón de orejas a la Unión Europea por su política sobre refugiados e inmigrantes. «Cuando la ONU le da un toque a la UE porque no cumple con la labor de asilo y refugio a la que está obligada, y además persigue a las personas que defienden esos derechos, es el momento de que la UE piense en qué nos estamos convirtiendo», afirma.

«Se nos vende seguridad a cambio de libertad», denuncia esta almeriense de 47 años, 16 de los cuales lleva viviendo en Tánger. Admite a los periodistas a los que cuenta su historia que la espera está siendo «muy dura», pero dice estar convencida de que ganará. «Al final la vida siempre gana», sonríe decidida. Tanto la senadora nacional de Podemos Maribel Mora como el coordinador de, IU Antonio Maíllo, ensalzaron el prestigio internacional de Helena Maleno, el reconocimiento a su labor humanitaria en la tragedia del Mediterráneo, donde cada año mueren decenas de personas al atravesar el Estrecho en busca de una vida mejor. Maleno ha salvado muchas de esas vidas.

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