Miles de personas despiden a Gabriel y consuelan a la familia en la capilla ardiente

Juan Ignacio Zoido muestra sus condolencias a la familia en presencia de Juanma Moreno. /Efe
Juan Ignacio Zoido muestra sus condolencias a la familia en presencia de Juanma Moreno. / Efe

Los padres del pequeño de ocho años agradecieron el cariño de una ciudadanía que se volcó en su ayuda desde el día de la desaparición

SERGIO G. HUESO

Eran las siete de la tarde y en la calle Navarro Rodrigo de Almería una mujer mayor muy afectada era atendida por un Policía Local. Ella se había visto obligada a sentarse en una de las pilonas que flanquean esta estrecha vía donde se ubica la sede de la Diputación de Almería. Como no paraba de llorar, el agente trataba de tranquilizarla como podía. Primero le preguntó con cuidado mirándole a los ojos, luego le puso el brazo por el hombro acariciándole suavemente la espalda para, finalmente, traerle agua mientras escuchaba sus lamentos hasta que llegó Protección Civil, que trasladó a la mujer fuera del radio emocional en el que estaba atrapada.

Su pesar no era diferente al de cuantos le rodeaban. Eran miles. Y pese a todo no había lugar para el consuelo. Gabriel ya no estaba. Pero la ciudadanía sí. Había ido a rendirle uno de los últimos homenajes que le queda a la figura de un pequeño que ha logrado lo imposible, que la voz de la sociedad entera sonase al unísono pidiendo primero piedad y luego justicia.

El primer contacto de Almería con Gabriel tuvo lugar ayer en la calle donde la mujer se sintió indispuesta sobrepasada por la emoción. Allí, en el Patio de Luces de Diputación, estuvo instalada la capilla ardiente del chico desde las 17:00 a las 22:00 horas. Tiempo suficiente para que unos 15.000 vecinos mostraran su afecto y solidaridad a la familia de Gabriel, que estuvo la mayor parte del tiempo junto al altar que presidía el pequeño ataúd blanco donde ya descansa el hijo de Ángel y Patricia, padres que en el día de ayer no pararon de recibir el agasajo cariñoso de una ciudadanía que se ha entregado en cuerpo y alma desde el primer día de la desaparición del pequeño.

La familia del menor fue la única que entonces podía estar ya en el Patio de Luces. Al fondo una gran foto de Gabriel presidía la estancia. Debajo el féretro y las flores, a la izquierda la familia materna y al otro lado, la paterna. A las 17:00 horas comenzaron a entrar los primeros allegados. Lo hicieron mientras que fuera las colas iban creciendo. Dentro, las primeras imágenes de los padres tras el triste desenlace causaban conmoción. Ángel se mantuvo mucho tiempo agarrado a su madre, la persona que vio al pequeño cruzar la esquina hasta que ya no volvió. Destrozada, la mujer tuvo el consuelo de todos los que por allí pasaron.

Los padres de Gabriel.
Los padres de Gabriel. / Efe

Una de las primeras en hacerlo fue la presidenta de la Junta, Susana Díaz. A su encuentro fue Patricia, con la entereza de la que no ha dejado de hacer gala desde el triste día en el que desapareció su hijo. Después llegó Juan Ignacio Zoido que coincidió en la capilla con la familia de Mari Luz Cortés. Poco a poco fue pasando todo el mundo hasta poco más allá de las 22:00 horas, se cerró la capilla ardiente, uno de los momentos de la historia luctuosa de Almería que ha quedado escrita con tinta indeleble en la memoria colectiva de un país.

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