La Junta presume de «salud institucional» tras superar el Presupuesto el debate de totalidad

El presidente del PP-A:: efe
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El presidente del PP-A:: efe

La consejera de Hacienda proclama que «en días de confrontación de banderas este Parlamento saca la verdiblanca para que la voz de Andalucía se escuche alta y clara»

L. GLEZ.-SANTIAGO SEVILLA.

Los Presupuestos de Andalucía para 2018 quedaron ayer asegurados, al rechazar el pleno del Parlamento las tres enmiendas de totalidad de PP-A, Podemos e IU, por los votos de PSOE y Cs, e inician ahora el trámite de enmiendas hasta su aprobación definitiva. Con ello, destacó la consejera de Hacienda, María Jesús Montero, la comunidad muestra «salud institucional», «normalidad, certidumbre» y «legitima el papel de las instituciones». Montero dejó una gran frase, en medio de la convulsa jornada del desafío catalán: «En días de confrontación de banderas, este Parlamento saca la verdiblanca para que la voz de Andalucía se escuche alta y clara».

Pero para ser un pleno denso y previsible, la sesión tuvo alto voltaje político, introducido por el presidente del PP-A, Juanma Moreno, que decidió este año subir a la tribuna para defender la posición de su grupo y que, tras haber retado el día anterior a la presidenta de la Junta, Susana Díaz, a que debatiera con él, dirigió a ésta toda su intervención. La presidenta se había ausentado de la Cámara poco antes de que la consejera de Hacienda concluyera su primer turno, para mantener una «reunión interna» en su despacho durante buena parte de la tarde, para volver al término de la sesión, como sucede en cada pleno ordinario, pero Moreno consideró «no tolerable» que la presidenta de la Junta «no se digne estar presente en uno de los debate más importantes del año». «No creo que tenga algo más importante que hacer», agregó.

La consejera de Hacienda se declaró muy ofendida por este ninguneo del líder del PP-A, le recordó que en el Gobierno de España es el ministro Montoro el que lleva a cabo el debate y no el presidente Rajoy y consideró que Juanma Moreno le faltaba al respeto a ella y también a la presidenta de la Junta, con la que, dijo, Moreno tiene «obsesión».

Montero consideró que la estrategia de Moreno se debe a que desde la dirección nacional de su partido «le han trasladado que cambie su manera de ejercer la oposición, le dicen que el PP no puede estar siempre de frente, tiene que aportar propuestas positivas que permitan seguir creciendo».

El presidente del PP-A insistió en reclamar consenso para las cuentas públicas, ahora para sacar adelante alguna de las 600 enmiendas que cada año son rechazadas, se presentó a su vez como «el líder del partido más votado en ultimas elecciones generales». En esa calidad «soy yo el que le pide a usted», dirigiéndose a la presidenta de la Junta, «que arrime el hombro para llevar a Andalucía a la cabeza de las regiones de España».

La oposición del presidente del PP-A al Presupuesto se resume en que «son manifiestamente mejorables, porque responden a un modelo incapaz de hacer converger a Andalucía en términos económicos y sociales».

La convergencia de Andalucía en el marco de las regiones europeas fue uno de los caballos de batalla. Montero, que le recordó que la reducción de diferencias entre comunidades es tarea del Gobierno de España, tiró de datos y dijo que desde 1981 hasta ahora la riqueza andaluza es once veces superior, el PIB per capita está en 19.800 euros, el más elevado de la historia y 9 veces superior al del 81, mientras que la población ocupada ha pasado de 1,6 millones a 3 millones de personas.

La consejera instó al líder del PP-A a «levantar el teléfono» para pedir al Gobierno de la nación mejoras para Andalucía, entre las que citó el levantamiento de la suspensión de la jornada de 35 horas o una mejor financiación para Andalucía. El líder del PP sólo se pronunció sobre esta última cuestión para decir que está «autorizado» para ofrecer a la Junta acudir a negociar el nuevo modelo con el ministro de Hacienda. La consejera respondió airada que hay un grupo de trabajo para una posición común y si pretende negar el papel del Parlamento autonómico en la búsqueda de ese consenso.

El diálogo, o su ausencia, fue también la primera queja de la portavoz de Podemos, Carmen Lizárraga, que consideró «un error muy grave no abrir los presupuestos al consenso con otros grupos», sobre todo a Podemos, a lo que Montero recordó el célebre «ni muerta» que la líder morada, Teresa Rodríguez, espetó a la presidenta de la Junta ante un posible pacto. Para Lizárraga, son unas cuentas «por la estabilidad de Susana Diaz y no de Andalucía». La consejera defendió la estabilidad y atacó a Pablo Iglesias, al que acusó de querer «reescribir» la historia andaluza y «utilizarla como coartada para justificar el desafío independentista». Otro de los temas recurrentes de la jornada fueron los datos de pobreza. Elena Cortés, en nombre de IU, fue especialmente insistente. «El Gobierno andaluz podrá maquillar las cifras como quiera, pero la realidad social está ahí». Montero reaccionó a las críticas diciendo que si IU hubiera formado parte del Gobierno, como antaño, los habría respaldado.

Juan Marín, el líder de Cs, defendió la «utilidad» de su partido al acordar las cuentas, para resolver los problemas de los ciudadanos, frente a formaciones como PP-A o Podemos que no han «aportado nada» y están centrados en debates que no interesan a la ciudadanía. Marín dijo que espera que estos presupuestos atraigan inversión y riqueza y anunció que pedirá un plan de evaluación de políticas públicas para vigilar el cumplimiento de las mismas.

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