Imputado el ascensorista del hospital de Valme por el accidente en el que murió la joven Rocío Cortés

Fachada del Hospital sevillano Virgen de Valme./SUR
Fachada del Hospital sevillano Virgen de Valme. / SUR

La investigación de la Policía Nacional atribuye el siniestro a un fallo humano y descarta problemas técnicos en el elevador

L.G.-S. SEVILLA.

La muerte de una joven que acababa de dar a luz al quedar su cabeza aplastada por el ascensor en que era trasladada, en el hospital sevillano de Valme, se atribuye a un fallo humano del ascensorista. Así se indica en el atestado de la Policía nacional entregado a la jueza de Instrucción nº 1 de Sevilla, que ha citado a declarar como investigado al operario de la empresa encargada del mantenimiento de los ascensores del centro sanitario.

La muerte de Rocío Cortés, de 25 años y natural de Dos Hermanas, que acababa de dar a luz a su tercer hijo, se produjo al comenzar a subir el ascensor mientras el extremo de la camilla donde reposaba su cabeza aún estaba fuera de la cabina, de modo que la cabeza de la mujer quedó atrapada.

El ascensorista, empleado de la empresa de ascensores Orona e identificado como F.C.D, ha sido citado a declarar por la jueza para el día 18 de enero en calidad de investigado, así como a dos peritos, en base a un atestado del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional.

Según la investigación policial, de la que da cuenta Europa Press, los agentes concluyen que «tras haberse descartado los fallos mecánicos, eléctricos y electrónicos del ascensor (...), la única hipótesis factible de la causa del fatal accidente es un fallo humano producido por una manipulación incorrecta del ascensorista de Orona, F.C.D.».

En su declaración policial, este operario manifestó que sobre las 14,30 horas del 20 de agosto se encontraba en su oficina del centro hospitalario y, tras recibir la llamada de la centralita del hospital indicando que un ascensor se encontraba bloqueado, se dirigió a la sala de máquinas, pero al oír un ruido extraño, antes de manipular el cuadro de mandos, bajó a ver lo ocurrido y se encontró el siniestro. Pero la Policía considera que tuvo tiempo suficiente, tres minutos desde la llamada de alerta hasta el accidente, para haber actuado.

Asimismo, la Policía dice que «no se ha podido explicar cómo se produjo el desbloqueo del freno del ascensor que provocó la subida del mismo a gran velocidad y con las puertas abiertas», de forma que «la única hipótesis que no se ha podido comprobar es la de que se produjese apertura del freno de mano», es decir «accionar manualmente la palanca de freno del ascensor para hacer que este se eleve cuando se encuentra atrapado entre dos plantas». Las medidas previas de seguridad no se realizaron.

Cita también el informe pericia de Atisbe, que descarta fallos mecánicos, eléctricos, de seguridad o de la placa de control, desconociendo los técnicos «si por parte del ascensorista se siguieron correctamente las actuaciones para realizar el rescate con seguridad, por lo que no pueden descartar un fallo humano en las maniobras de rescate».

Sin embargo, el informe indica que el ascensorista se ha negado a entrevistarse con los técnicos, que «no han podido establecer la hipótesis concreta de lo sucedido» el fatídico 20 de agosto.

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