Guerrero guarda silencio y achaca sus declaraciones anteriores a la «presión policial»

Javier Guerrero compareciendo ayer ante el tribunal del juicio del 'caso ERE'. /J. M. Vidal. Efe
Javier Guerrero compareciendo ayer ante el tribunal del juicio del 'caso ERE'. / J. M. Vidal. Efe

El juicio del 'caso ERE' continúa hoy con la comparecencia ante el tribunal del exdirector de Trabajo que dijo en su día que el Gobierno conocía cómo se daban las ayudas

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Las estrategias de la partes siguen dominando el juicio del 'caso de los ERE' en el que se dirime la responsabilidad penal de 22 excargos de la Junta en la concesión supuestamente ilegal de ayudas sociolaborales, entre ellos los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Cuando parecía que se iba a entrar en harina con la declaración de los procesados sobre cómo se concedieron y pagaron 855 millones de euros (741 en tela de juicio), el principal encausado, el primero en ser investigado, el exdirector general de Trabajo entre 1999 y 2008, Francisco Javier Guerrero, se sentó ante el tribunal y dijo que se acogía a su derecho a no responder a las acusaciones y solo contestaría a su abogado, Fernando de Pablo.

Un recurso en legítima defensa, pero que no dejó de extrañar dada la soltura que siempre tuvo Guerrero en hablar durante años en interrogatorios ante la Policía, Guardia Civil, los jueces instructores y hasta la comisión de investigación sobre los ERE desarrollada en el Parlamento andaluz el verano de 2012. Por ello los fiscales pidieron al presidente del tribunal, Juan Antonio Calle Peña, que se leyeran párrafos larguísimos de las cinco declaraciones que Guerrero hizo ante los agentes judiciales y la jueza Mercedes Alaya durante la fase instructora entre 2011 y 2013.

Solo dio tiempo a parte de la lectura, que hoy continuará con las respuestas al interrogatorio que durante tres días le hizo la jueza Alaya en sede judicial el 7 de marzo de 2012 tras las que le mandó a prisión preventiva por primera vez. Ante la jueza, Guerrero llegó a manifestar que «nadie del Gobierno de la Junta puede decir que se haya hecho algo a sus espaldas». «Todo el mundo sabía de esas ayudas, que se otorgaban de forma discrecional y sin orden reguladora, y nadie puso reparos», agregó entonces.

Hoy podrá oírse al exdirector general de Trabajo si tampoco ratifica estas declaraciones -en las que señalaba a sus superiores en el banquillo de los acusados como él-, como ayer hizo con las manifestadas a la Policía Nacional en marzo de 2011 y a la Guardia Civil (a la que Alaya encomendó la investigación) en enero y febrero de 2012. «No la voy a ratificar», respondió a su abogado cuando este le preguntó. «Tenía una presión tremenda mediática y de la policía para que declarara. No responden textualmente a lo que dije», justificó en tres ocasiones.

Fondo de reptiles

La lectura no incluyó la primera declaración ante la Policía de Guerrero en diciembre de 2010, cuando calificó de «fondo de reptiles» la partida de los ERE que, según el instructor que finalizó las diligencias, él manejó a su antojo. Esta declaración es anterior a la apertura de las diligencias del llamado 'caso ERE' en enero de 2011 por la jueza Mercedes Alaya. Guerrero se desdijo después de esta afirmación, aunque ya quedó registrada para siempre a su nombre.

Guerrero, trajeado de oscuro, escuchó serio el relato de sus declaraciones anteriores y no se inmutó ni cuando se leyó el párrafo ratificándose ante Alaya de las respuestas a los agentes policiales, las mismas que ayer no corroboró. En ellas el exdirector general llegó a llamar «criaturitas» y «personas necesitadas» a algunos intrusos, quienes, como su suegra, cobraron una prejubilación con cargo a la Junta sin haber trabajado en las empresas beneficiadas.

También se recordó cómo apuntó al exconsejero de Empleo José Antonio Viera como impulsor de las ayudas a la Sierra Norte de Sevilla, que recibió 50 millones de euros, siendo beneficiadas empresas relacionadas con Ángel Rodríguez de la Borbolla, hermano del expresidente de la Junta, y un exconcejal socialista de El Pedroso, del que Guerrero fue alcalde.

El relato de declaraciones incluye su desmarque de las ayudas a su exchófer Juan Francisco Trujillo, quien declararía que se gastó parte del dinero en juergas y cocaína con su jefe. Tampoco asumió connivencia alguna con el 'conseguidor' Juan Lanzas, que cobró millonarias comisiones y con quien compartió viajes a Egipto y China. El relato refrescó una frase que en su día no trascendió, cuando contó cómo el entonces exviceconsejero de Empleo Antonio Fernández, al que se quejó del bloqueo del pago de las ayudas a IFA-IDEA por el agujero presupuestario, llegó, según él, a decirle: «Si hace falta vas allí y le pegas una patada en los cojones», en alusión al responsable de la agencia pública que actuaba como pagadora de las ayudas sociolaborales.

Fernández debería ser el segundo en comparecer ante el tribunal, si bien su abogado, Alfonso Martínez del Hoyo, presentó un informe médico alegando que su defendido padece una «disfonía incapacitante» como consecuencia de un cáncer de garganta que podría durarle un tiempo impreciso. Si prospera la petición, Fernández podría comparecer el último de los acusados.

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