Un estudio halla un patrón de conducta en los asesinatos por violencia de género

La mayoría son premeditados, se producen tras una etapa en que la víctima «baja la guardia» y buscan una «violencia consciente»

SUR SEVILLA.

Un estudio de las sentencias judiciales sobre casos de muertes por violencia de género en Andalucía durante diez años, de 2005 a 2015, halla un patrón de conducta en los crímenes de gran interés. El trabajo ha sido realizado por Aurora Genovés, jurista especializada en este ámbito, con la colaboración de Sonia Sánchez y Gloria Serrano, por encargo de la Dirección General de Violencia de Género de la Junta. Ayer fue presentado por la consejera Rosa Aguilar, que anunció una campaña de sensibilización para que las víctimas denuncien.

El estudio concluye que la mayoría de las muertes son premeditadas y en base a un patrón de conducta de «violencia consciente», que busca la situación en el que la víctima se siente más indefensa.

De ahí que en un 91% de las sentencias se aplica la circunstancia agravante de alevosía. Asimismo, en el 79% de los casos la condena fue por un delito de asesinato, ya que se ha apreciado la alevosía sorpresiva, y en un 15%.

Entre las constantes de esta conducta se encuentra también la existencia de violencia previa, como amenazas de muerte, denunciadas o no, tras lo que un hecho actúa como detonante.

No obstante, a continuación el agresor «deja pasar un tiempo», por lo que la víctima «baja la guardia» y, un tiempo más tarde, «sin previo aviso y sin que exista un hecho nuevo o una discusión previa, ataca mortalmente a la mujer, por sorpresa, con la finalidad de que no pueda defenderse ni evitar el ataque».

En el dormitorio

Otro de los datos de este patrón de conducta es el hecho de que el 78% de los asesinatos analizados se cometieron en el domicilio común de víctima y agresor y el 49% de ellos en el dormitorio, un dato que, a juicio de la consejera de Justicia, constata que, cuando hay una situación de maltrato, la convivencia se convierte en un factor de riesgo importante que debe ser analizado.

Igualmente, el estudio refleja que hay una importante prevalencia de los casos de muerte por violencia de género en poblaciones con menos de 20.000 habitantes, que aglutinan cerca del 40% de los crímenes machistas. De ahí que la consejera concluyera que es preciso intensificar la labor informativa y preventiva de las administraciones en el medio rural.

Hasta el 51% de los agresores utilizaron un arma blanca para cometer el crimen, siendo la condena media de los casos analizados de 16 años y 7 meses de cárcel.

Según recoge el estudio, el agresor «no se esconde, no huye y confiesa el crimen», de forma que se presenta ante la Policía o permanece en el lugar de los hechos, lo que lleva a que se aplique la atenuante de confesión.

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