Díaz y Rivera intercambian reproches y dejan en el aire la continuidad de la alianza en Andalucía

Susana Díaz y Albert Rivera, ayer en diferentes comparecencias ante los periodistas. /EFE
Susana Díaz y Albert Rivera, ayer en diferentes comparecencias ante los periodistas. / EFE

La presidenta pide al líder de Cs que no mienta sobre su propuesta de financiación, mientras le recuerda que las elecciones andaluzas las convoca ella

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Las diferencias del PSOE y Ciudadanos en Andalucía han pasado a un plano mayor. Susana Díaz y Albert Rivera intercambiaron ayer duros reproches a cuenta de la financiación autonómica, ante la negativa del partido naranja de sumarse al documento de mínimos de los demás partidos, incluido PP, con el que la presidenta quiere llevar una sola voz de Andalucía en la negociación en Madrid sobre el nuevo modelo. El rifirrafe, mantenido a través de declaraciones a periodistas, dejan en evidencia que la alianza de PSOE y Cs en Andalucía esta legislatura puede estar llegando a su fin o como poco está en el aire, pese a la afirmación de Rivera de que seguirá apoyando a la presidenta andaluza en las leyes y puntos del acuerdo de investidura.

Las afirmaciones de Rivera sobre este aspecto parecen ser las que más han molestado a la presidenta de la Junta hasta el punto de no morderse la lengua. Rivera fue rotundo al advertir a Susana Díaz de que si no se lleva a cabo la reforma de la Ley Electoral para limitar los mandatos de los presidentes y la eliminación de aforamientos, le retirará su apoyo para aprobar el Presupuesto autonómico de 2019. «Si llega el otoño incumpliendo muchos de esos puntos, evidentemente, la legislatura, por lo menos por nuestra parte, estará agotada», afirmó Rivera según Europa Press.

Díaz, de visita en Cádiz, respondió al dirigente de Ciudadanos que se decide en Andalucía «cuando se acaba la legislatura, no en Madrid». «La fecha de las elecciones se decide aquí en Andalucía». Andalucía, junto con Galicia, Cataluña y País Vasco, son las comunidades en las que son los presidentes autonómicos los que tienen potestad para convocar las elecciones en la fecha que decidan.

Este rifirrafe tiene un contexto. El acuerdo de investidura con Cs incluye el compromiso de una reforma de la Ley Electoral nacional y andaluza en la que no solo, como dice Rivera, se eliminen los aforamientos y se limiten el mandato de los presidentes. También incluye listas abiertas, reducción de gastos electorales y que la ley integre la proporcionalidad para que el voto de cada ciudadanos tenga el mismo valor. Este último punto es el que más interés tiene Cs porque entiende que el actual reparto de escaños por provincias le perjudica. El PSOE no está por la labor de una modificación sin el consenso de todos los partidos, sobre todo el PP, que es el segundo en escaños ahora mismo. Díaz respondió a Rivera que ella siempre ha defendido que el cambio de reglas «se decidan por todos». «No estuvo bien lo que hizo el PP (Dolores de Cospedal) en Castilla la Mancha, cambiar las reglas para ponerlas a su beneficio».

Aldabonazo

El aldabonazo de Rivera advirtiendo del fin de la legislatura en otoño, no obstante, concuerda con la teoría del líder andaluz del PP, Juanma Moreno, de que Díaz convocará elecciones en noviembre y no en marzo de 2019, algo que desmiente la presidenta, aferrada en agotar la legislatura.

Nunca en la legislatura el líder de Cs y la presidenta de la Junta habían cruzado recriminaciones tan agrias. Rivera quiso justificar la negativa al documento de financiación porque este reivindica más capacidad para subir los impuestos. «Es muy fácil ponerse de acuerdo para pedir más para ti», dijo calificando el acuerdo PSOE, PP, Podemos e IU de «consenso al sol». Criticó esa «especie de baronía que ejercen algunos líderes del PSOE y del PP por la que yo me pongo de acuerdo conmigo mismo, pero soy incapaz de ponerme de acuerdo con los de mi partido», agregó en alusión a las diferencias de Díaz con otros presidentes regionales de su partido en materia de financiación.

Díaz replicó con una petición a Rivera para que «no mienta» por haberse quedado su partido solo en el Parlamento. Manifestó rotunda que el documento pactado «no recoge ninguna subida de impuestos». «Lo que aparece es una defensa nítida y clara de que Andalucía tiene que recibir aquello que le corresponde», afirmó para recordar que ya hay 220.000 andaluces fuera del actual sistema, es decir, la Junta no recibe las aportaciones del Estado para atender sus servicios. «Lo que llama la atención es que el documento de Cs recoja el principio de ordinalidad, que es lo que han defendido siempre los nacionalistas catalanes, que las comunidades más ricas reciban más y las que no, menos», enfatizó la presidenta.

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