Díaz pide «no tirar por la borda» 40 años de «éxito» al reformar la Constitución

Susana Díaz, ayer durante su intervención./EFE
Susana Díaz, ayer durante su intervención. / EFE

La presidenta andaluza se ofrece a Miquel Iceta para hacer campaña a su favor en las elecciones catalanas del 21D

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Susana Díaz eligió ayer Córdoba -ciudad en la que se firmó en 1919 el manifiesto que declaraba Andalucía como realidad nacional, recogido en el preámbulo del actual Estatuto de Autonomía- para lanzar varios mensajes sobre «el gran problema que tiene hoy nuestro país», en alusión al golpe secesionista en Cataluña, «que muchos veíamos venir». Díaz, que ha sido rotunda en respaldar al Gobierno en la aplicación del 155, apeló a la unidad para cualquier salida y aunque reiteró estar de acuerdo en reformar la Constitución, advirtió: «Seríamos unos irresponsables si atendiéramos esas voces alocadas que nos proponen tirar por la borda todo aquello que hemos construido juntos en estos 40 años de éxito y democracia».

Díaz reiteró dichas palabras en dos ocasiones durante una conferencia organizada en el 'Diario de Córdoba' y dejó claro, sin mencionarlos, que sus destinatarios eran dirigentes de Podemos: «Esos pescadorcillos en río revuelto aprovechan cualquier ocasión, por mucho que pongan en riesgo los intereses generales que deberían defender» y «quieren acabar con lo que llaman régimen del 78».

Pero no sólo a Podemos, también de manera sutil iban dirigidas a su propio partido. El secretario general, Pedro Sánchez, ha logrado constituir una comisión de estudio para la reforma de la Constitución en el Congreso, en la que no ha querido formar parte Podemos e IU. Estos partidos aspiran a una reforma más amplia de la Carta Magna de la que presumen harán PSOE, PP y C's.

Díaz recordó en Córdoba aquel foro de hace cuatro años en el hotel Ritz de Madrid. «Dije lo que sentía y sigo sintiendo: que cuanto antes se desmontara la trampa del derecho a decidir, más fácil sería la salida. Imaginen la no poca polémica que generó en ese momento la afirmación. Pues bien, lo que querían decidir algunos es lo que han decidido estos días: separarse de España y separar a unos catalanes de otros, enfrentarlos y enfrentar al conjunto de los españoles».

Cuando aquella conferencia, en octubre de 2013, Podemos no existía. Cuando Díaz habla de la polémica que generó sus palabras se refiere a los dirigentes entonces del PSC, que coqueteaban con el «derecho a decidir», defendido ahora de forma férrea por Podemos e IU, de los que la política andaluza dijo que «se equivocan profundamente» y que el pueblo español «les pasará factura democrática».

Díaz, que apela a su cargo como presidenta de Andalucía, de casi nueve millones de personas, para ser tenida en cuenta en el debate territorial, expresó lo que piensa defender en este. Primero, un examen al pasado: «Resulta un poco increíble que un Estado moderno como es el español haya renunciado en la práctica durante años a estar presente en Cataluña. Creo que esto debe ser motivo de profunda reflexión, pensando en el futuro que queremos construir para nuestro país».

La aventura del procés

Y sobre ese futuro previno a su partido que si bien está claro que hay necesidad de acometer reformas y «repensar» el modelo de convivencia, «otra cosa distinta es tirar por la borda el edificio de nuestra democracia», que ha permitido «el mayor período de paz, libertad, prosperidad, progreso y derechos sociales de toda nuestra historia moderna y contemporánea». «No es momento de aventuras -bastante hay con el 'proces'-, ni de caminos que no conduzcan a ninguna parte», apostilló.

En paralelo, Susana Díaz ha hecho llegar al PSC su disposición a hacer campaña en Cataluña a favor de Miquel Iceta. El secretario de Organización del PSOE-A, Juan Cornejo, dijo que se han ofrecido al PSC «para ayudar en lo que consideren que podemos ayudar».

También aclaró que no hay nada hablado de la presencia de Díaz en la campaña electoral. Díaz ya participó en las autonómicas catalanas de 2015, aunque entonces las relaciones eran distintas. En las primarias de mayo, los socialistas catalanes se decantaron por Pedro Sánchez de manera abrumadora y antes los diputados del PSC se rebelaron contra la gestora y votaron en contra de la investidura de Rajoy.

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