La declaración de Magdalena Álvarez se pospone por el postoperatorio de Vallejo

Magdalena Álvarez, en la sala de vistas ayer en la que al final no pudo declarar./EFE
Magdalena Álvarez, en la sala de vistas ayer en la que al final no pudo declarar. / EFE

El presidente del tribunal advierte a los procesados de apercibimiento con detención incluida si como el exconsejero se ausentan de la sala sin justificación previa

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Sesión kafkiana en el juicio del 'caso de los ERE'. El presidente del tribunal, Juan Antonio Calle Peña, suspendió ayer hasta el próximo lunes día 26 la vista oral por la convalecencia postoperatoria de Francisco Vallejo, después de enviar a la médico forense de guardia a casa del exconsejero de Innovación para comprobar su estado de salud tras un forcejeo verbal con su abogada, que pidió la suspensión del juicio sine die hasta el restablecimiento de su defendido. A Vallejo no le tocaba declarar, pero sí a la exministra de Fomento Magdalena Álvarez, quien de esta manera deberá prepararse otra vez el cuerpo para responder ante el tribunal por su papel en el procedimiento administrativo para las ayudas sociolaborales en tela de juicio durante su etapa como consejera de Economía y Hacienda de la Junta andaluza. Calle Peña dejó evidencias de la contrariedad por una nueva dilación del juicio y advirtió, a instancias de la Fiscalía, de apercibimientos con órdenes de detención a los procesados si se ausentan de la sala sin causa justificada, incluyendo a Vallejo si no se presenta el próximo lunes.

Vallejo fue intervenido de urgencia el pasado miércoles después de sentirse indispuesto de forma repentina. Fue a un centro de salud y de aquí le derivaron en ambulancia al hospital Virgen del Rocío, en el que fue intervenido de extirpación laparoscópica de vesícula. Su abogada, Encarnación Molino, dijo al tribunal que pensaban que podría estar bien para ayer, pero no ha sido así y que su médico le había prescrito permanecer en su domicilio y tampoco asistir vía vídeo las comparecencias de los otros acusados porque podría conducirle a estrés psíquico perjudicial para su recuperación. La abogada presentó un informe médico con esta prescripción y solicitó la suspensión del juicio acogiéndose al derecho de su defendido de asistir a la vista oral para no caer en indefensión cuando declarasen otros inculpados. Calificó de «imprescindible y necesaria» la presencia de su cliente en el juicio.

Las cinco horas de la sesión se fueron en la diatriba de si Vallejo estaba o no en condiciones de asistir a la vista oral junto a los otros 21 procesados. Tras escuchar a la defensa del exconsejero, Calle Peña procedió según lo establecido, solicitando a las partes su opinión. Las defensas en su mayoría se adhirieron a la petición de Molino de suspender el juicio hasta la recuperación de Vallejo, salvo algunos letrados que se mostraron conformes a lo que decidiera el tribunal. El fiscal instó a plantear al forense de guardia un informe y el abogado del PP se sumó.

El juicio se suspendió por una hora y media a la espera del informe. Este concluyó que la operación laparoscópica a Francisco Vallejo le permitía acudir «como mero espectador» a la sesión a partir de los cinco días, ya transcurridos.

Fue entonces cuando el presidente del tribunal instó a la abogada de Vallejo que hiciera venir a su defendido, a lo que Molino le dio a entender que no iba a comparecer porque su cliente estaba «dolorido y débil» y transmitió que impugnaría el informe del forense porque ni siquiera había ido a visitarle.

Excesivo rigor y dureza

Entonces se produjo un diálogo tenso del presidente del tribunal con la letrada a la que reiteró que hiciera venir a su defendido si consideraba que era imprescindible su presencia en el juicio porque este iba a continuar. Molino insistió a su vez en que no iba a aparecer porque había una prescripción médica contraria a la del forense. «Para el tribunal la que vale es la del forense», espetó el juez. La abogada lamentó el «excesivo rigor y dureza» en la decisión del tribunal. Calle Peña endureció el tono y remarcó: «No se admiten más discusiones. Si considera necesaria la presencia de su defendido en la sala, llámele para que venga ya y comparezca».

Fue el abogado de la acusación popular de Manos Limpias quien sugirió que la médica forense visitara al enfermo para comprobar que no podía moverse de casa. El juez cedió y ordenó el tercer receso. Al filo de las 15.00 horas, cuando termina la sesión, recibió el nuevo informe médico matizando su primera versión y admitiendo que Vallejo padece dolores abdominales para trasladarse al juicio, aunque nada le impedía ver las comparecencias en diferido por vídeo. Algunos letrados advirtieron de posible nulidad del juicio y el presidente del tribunal cedió a un aplazamiento, pero solo hasta el lunes.

Calle Peña dejó claro que no quiere dilaciones en el juicio del 'caso ERE' y por ello ha ordenado que las sesiones perdidas esta semana de lunes, martes y miércoles se recuperen las próximas dos semanas por la tarde. También ha suscrito la petición fiscal para que lo sucedido de ayer sirva de lección y advierte de apercibimiento con orden de detención si los inculpados se ausentan sin causa justificada.

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