Crónica política | Juanma Moreno y el jardín de Cristina Cifuentes

El líder del PP andaluz, Juanma Moreno, planta una encina en presencia de Rajoy. /EFE
El líder del PP andaluz, Juanma Moreno, planta una encina en presencia de Rajoy. / EFE

El líder del PP andaluz pone buena cara al mal ambiente de una convención planteada para lanzarle como candidato a la Presidencia de la Junta y chafada, al menos el primer día, por la polémica del máster de la presidenta de Madrid

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Cristina Cifuentes inauguró la convención nacional del PP ayer tarde en Sevilla sin que estuviera en el programa. Este es el efecto que produjo la rueda de Prensa convocada por la presidenta de Madrid minutos antes del acto de apertura para insistir en que no dimitirá por el escándalo del máster de la Universidad Juan Carlos de Madrid. Desde la mañana las caras de los vicesecretarios y el anfitrión de la reunión, el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, eran de resignación mientras recorrían las magníficas instalaciones preparadas para un evento con el objetivo de afrontar un año de elecciones con la moral alta por la gestión para salir de la crisis. Evidenciaban que la polémica del máster de Cifuentes iba a dejar en un segundo plano los objetivos y la moral del primer día de la cita de Sevilla por los suelos.

Hasta el nombre del hotel, Renacimiento, parecía elegido adrede para un PP que intenta resarcirse de las mochilas de Bárcenas, Gürtel, Púnica, la pesadilla catalana y la sombra de Ciudadanos pisándole los talones en las encuestas. E incluso la costumbre del hotel de hacer plantar a los huéspedes de eventos un árbol en el jardín venía como anillo al dedo de la ocurrencia de Fernando Martínez- Maíllo de utilizar una encina, de «raíces profundas como las del PP», como logo del lema: 'Contigo crece España'.

Las primeras elecciones son las andaluzas y por ello el cónclave está organizado para lanzar a Juanma Moreno como candidato a la Presidencia de la Junta. El programa le incluye tanto en la apertura, que compartió con Dolores de Cospedal, como en el cierre mañana domingo con Mariano Rajoy. Con este debía protagonizar la foto de la jornada, la plantación de la encina en el jardín del hotel. Pero el jardín en el que Cifuentes se ha metido con el lío del máster le restó plano.

«Es un árbol duro, muy español y muy bonito», dijo Rajoy, con una mano vendada. Moreno también intentó poner buena cara e incluso echó mano de la ironía mientras echaba paladas de tierra al árbol. «Me van a contratar como jardinero».

«La encina de Maíllo», dijo la presidenta provincial del PP de Sevilla, Virginia Pérez, al subir a la tribuna para dar la bienvenida a 2.500 cargos del PP inscritos y a Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno y del PP llegó al hotel casi al mismo tiempo que Cifuentes terminaba su comparecencia ante los periodistas. A esta aún le dio tiempo de correr al plenario, no sin antes pedir a los periodistas que no la asediaran en los pasillos, y situarse en la primera fila de los presidentes regionales con chaqueta amarilla para recibir besos de Rajoy y de todos los demás, incluido Moreno.

El presidente del PP-A siguió la comba de humor de los presentadores, la portavoz del PP de Baleares, Margalida Prohens, y el diputado por Murcia Teodoro García, para relajar el ambiente. Auguró que su partido ha acertado al elegir Sevilla para la convención: «No os vais a arrepentir, ni por lo que hablaréis de día ni por lo que vais a hablar de noche», mencionó de forma enigmática.

Fortaleza

Pero sobre todo quiso transmitir fortaleza a su partido: «El PP es un partido fuerte, forjado en la adversidad. Cuando nos hemos caído, nos hemos levantado», dijo Moreno sobre el amargo momento. Habló en tono positivo, con la idea de hacerse ver como presidenciable, dialogante e institucional. «No creemos en la confrontación, es mucho más fructífero el diálogo», anotó. Se congratuló de que Rajoy reciba a Susana Díaz en La Moncloa, pero instó a la presidenta de la Junta a aprovechar el viaje a Madrid para hablar también con Pedro Sánchez para que el PSOE «desbloquee y no boicotee los Presupuestos Generales del Estado (PGE)» que, en su opinión, supondrán beneficios para los andaluces.

No hizo referencia a Cifuentes, pero sí a Puigdemont, el otro fantasma que empaña la cita de los populares en Sevilla. «Ha traicionado a España y Cataluña», dijo el andaluz. Criticó de forma velada a Ciudadanos al referir que su partido se ha hecho poco a poco, «con seriedad», «ideas claras» y sin renunciar a «nuestros principios», que no son «negociables». «Aquí defendemos la prisión permanente revisable y no cambiamos como hacen otras fuerzas políticas», dijo. En un stand de la convención puede firmarse a favor de la prisión permanente.

El punto de mayor éxito, sin embargo, está siendo en el que hay instaladas dos cintas de correr para «seguir el ritmo de Rajoy». El presidente no acudió, como estaba programado, a la comparecencia del nadador David Meca, quien en el mismo tono de Moreno y luego Cospedal intentó insuflar ánimo en los populares para «nadar hacia la orilla del éxito». Pero ni el nadador, ni la llamada al cierre de filas de la secretaria general, ni los ánimos de Moreno lograron distraer a los peperos del principal tema de conversación en todos los corrillos, cuándo tardará Cifuentes en salir de su jardín y dimitir.

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