«Yo no he sido, he cogido el coche esta mañana»

La Guardia Civil la venía siguiendo desde hacía días. Pero con todos los cabos atados, el operativo policial para el arresto de Ana Julia Quezada, novia del padre de Gabriel, Ángel Cruz, no escatimó esfuerzos. Decenas de agentes cortaron el paso al vehículo en el que viajaba con el cadáver del menor en el maletero y la conminaron a salir del vehículo y a entregarles las llaves. Cuando uno de los agentes abrió el maletero del coche y confirmó el peor de los desenlaces, que portaba el cadáver del pequeño. Tras un grito de «afirmativo», los miembros del operativo la esposaron. «No he sido yo, cogí el coche esta mañana», gritó ella, tras lo que un agente le ordenó callar. A plena luz del día, y en un domingo ventoso -con la mayor parte de los vecinos en sus viviendas- el sobresalto en el vecindario de La Puebla de Vícar fue mayúsculo. «Parecía una operación antidroga, daba miedo, es como si fueran a disparar en cualquier momento», relataba uno de los residentes del entorno. «Nos temblaba todo el cuerpo. Los policías que iban de paisano se abrazaban llorando», relataba otra vecina. Los agentes trasladaron a Quezada hasta la Comandancia Provincial de la Guardia Civil, en Almería, para interrogarla. No está previsto que pase a disposición judicial de forma inmediata. El cadáver del pequeño también fue trasladado hasta la Comandancia horas antes de que se entregara en el Instituto Anatómico Forense de Almería, donde se le practicará la autopsia.

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