Cinco minutos de impresionante silencio

Los concentrados trasladaron su apoyo y solidaridad a Patricia, la madre de Gabriel. :: s. g. h./
Los concentrados trasladaron su apoyo y solidaridad a Patricia, la madre de Gabriel. :: s. g. h.

Dolor, rabia, indignación son los sentimientos de los que acudieron al llamado del alcalde Más de doce mil personas se concentraron en Almería para recordar al 'pescaíto'

ÁNGEL ITURBIDE ELIZONDO ALMERÍA.

A las 19 horas en punto Almería calló. La Puerta de Purchena se volvió a abarrotar de ciudadanos que acudieron a mostrar su dolor y pesar por la muerte de Gabriel Cruz. 'El pescaíto' ya no está entre nosotros y el desenlace de esta terrible pesadilla de la que Almería despertó ayer de golpe fue el peor de todos.

Fueron cinco minutos de un impresionante silencio roto solo por el murmullo del fuerte viento en las hojas de los árboles. Cinco minutos de silencio en los que los asistentes, más de doce mil según fuentes oficiales, se estremecieron, lloraron y mostraron una rabia contenida. Allí, en la Puerta de Purchena, se dieron cita abuelos, padres, hijos; gente mayor y personas de mediana edad y niños y todos ellos con un único pensamiento: Gabriel Cruz. Y sus padres.

El viernes también estuvieron allí, pero fue en un acto de esperanza, de confianza en que 'el pescaíto', como le llamaban sus padres, iba a volver pronto. Así lo dijo ante las miles de personas que allí se concentraron Patricia, una madre destrozada que nunca superará esta tragedia y que siempre se preguntará por qué ocurrió. «Es un niño lindo, con mucha vida por delante» dijo el viernes, pero de repente todo se truncó y ya nada volverá a ser como antes. Nada ya es como antes. Ni los almerienses son como antes después de conocer el desenlace que se llevó para siempre a Gabriel.

Fueron cinco minutos de un impresionante silencio en el que muchos aprovecharon, aprovechamos, para llorar porque es el único desahogo que nos queda. Porque nos sale de dentro. Porque no entendemos nada y porque es la única manera de tener un mínimo consuelo.

Ya antes de comenzar la concentración se veía que iba a ser masiva. El simple hecho de ver a la multitud subir Paseo de Almería arriba estremecía. La mayoría subía en silencio y con la mente puesta en Gabriel y en su familia; y quién sabe si con la esperanza de vivir una catarsis colectiva para un necesario consuelo.

Fueron cinco minutos de impresionante silencio con caras que lo decían todo. Muchos salieron del abrigo de sus hogares para recordar a Gabriel porque es necesario recordar a Gabriel y arropar a su familia.

Cinco minutos de impresionante silencio que terminaron con algunos gritos no respondidos por la inmensa mayoría de 'asesina, asesina' y 'cadena perpetua'. Cinco minutos tras los cuales empezó a llover como si de una metáfora se tratara y el cielo se sumara al dolor de toda una provincia, de todo un país.

Cinco minutos de apoyo y de solidaridad; de profundo sentimiento y de pesar.

Descansa en paz, 'pescaíto'.

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