Dos candidatos nacidos en los ochenta se disputan la dirección del PCA

Antonio Maíllo y otros delegados en una de las votaciones. :: sur

El congreso de los comunistas andaluces aboga por la ruptura con la Unión Europea y por devolver a IU su «origen como movimiento político y social»

MARÍA DOLORES TORTOSA SEVILLA.

El 12 congreso del Partido Comunista de Andalucía pretende hacer «historia», según encomendó su secretario general saliente, José Manuel Mariscal, en su discurso de despedida ayer en Albolote (Granada). Hay una gran asistencia de afiliados además de delegados, subrayó la presidenta del cónclave, la diputada malagueña Eva García Sampere, también convencida de que se abre una etapa histórica para el PCA.

Destaca que los dos candidatos que se disputan su liderazgo, el oficialista Ernesto Alba y el diputado nacional de Unidos Podemos Miguel Ángel Bustamante, sean dos casi desconocidos nacidos en los ochenta. Unos años en los que se desarrollaba la transición en España con el hito de la entrada en la Unión Europea y el referéndum para pertenecer a la OTAN. Ambos candidatos están de acuerdo en romper con la Unión Europea, salir del euro y de la OTAN, como queda reflejado en el documento político debatido ayer tarde.

La propuesta de ruptura con la UE y el euro «como instrumento de dominación del gran capital» ya quedó recogida en el congreso del PCE, si bien es la primera vez que se traslada a un documento político del Partido Comunista de Andalucía, desde que este se constituyó como tal a finales de los setenta.

El asunto de discusión más controvertido en este congreso ha sido otro, el futuro papel de Izquierda Unida y del partido que la sustenta. El documento aprobado tras un prolijo debate apuesta por el «fortalecimiento organizativo» del PCA y devolver a IU su «origen como movimiento político y social», según un comunicado de esta formación.

«Este fortalecimiento y reactivación del PCA se desarrollará a través de su trabajo de confluencia en IU e irá acompañado de un proceso de superación de ésta», indica el texto. El PCA considera que «debe ser un proceso natural de creación de un nuevo espacio que recoja la IU actualmente existente y vaya más allá».

Este más allá implica no solo un «fortalecimiento organizativo y político del PCA» con vista a la confluencia con Podemos u otras fuerzas y grupos que apuesten por la «ruptura democrática» e impugnar «el sistema capitalista que machaca a las clases populares». También aborda asuntos de funcionamiento, ya que estipula que el PCA deberá tener mayores recursos financieros que le permitan «desarrollar esa acción».

El partido participará, con IU, «como sujeto activo en los espacios de confluencia». Es decir, el PCA reivindica mayor protagonismo en las confluencias que se discutan a partir de ahora con otras fuerzas políticas y para ello exige mayores recursos de financiación, ahora volcados en la estructura de IU.

Una vez acordada la estrategia política a seguir, el PCA debe resolver quién liderará el proyecto. No hubo como se pretendía por parte de los dirigentes salientes una candidatura de unidad. Al final los 300 delegados deberán decidir entre el responsable de Acción Política de IU a nivel federal, el gaditano Ernesto Alba, y el diputado de Izquierda Unida por Sevilla en el Congreso, Miguel Ángel Bustamante, como secretario general. La votación se celebrará esta mañana.

La candidatura de Alba obtuvo 157 avales frente a los 91 de la de Bustamante. Alba es el candidato oficialista, respaldado por Alberto Garzón, el secretario general saliente, José Manuel Mariscal, y Antonio Maíllo, líder de IU en Andalucía. Alba lleva en su candidatura a la diputada de IU y exconsejera de Fomento Elena Cortés.

Ausencia de Valderas

Bustamante tiene a sus principales defensores en la siempre díscola agrupación de Sevilla, con Felipe Alcaraz, histórico secretario general de los comunistas andaluces, entre sus principales valedores.

En el cónclave que se celebra en Granada ha destacado la ausencia de Diego Valderas, excoordinador de IU Andalucía, quien ni siquiera fue elegido delegado por su provincia, Huelva.

Sorprendió la aparición de Juan Manuel Sánchez Gordillo, líder de la CUT, que se ha debatido en los últimos dos años entre quedarse en IU o marcharse como su compañero Cañamero a Podemos.

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