La bala de la corrupción, en la recámara

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

En este momento político, en el PP se extiende la idea de que se detecta la sensación de «fin de ciclo», de que ha llegado «el momento de la alternancia»,  de que Susana Díaz pierde aliados, hasta de «descomposición» de lo que han dado en llamar «régimen» socialista, una palabra en el lenguaje ‘arenista’ que no utiliza Juanma Moreno.

Fuentes del partido indican que les está llegando mucha «información de dentro», es decir, denuncias, quejas, supuestas irregularidades de la gestión de la Junta y que este fenómeno se da ahora con más intensidad que cuando se veía venir la victoria de Javier Arenas, lo que abona esta idea de fin de etapa.

Sin embargo, Moreno no está en la disposición de volver a sacar el cañón de la corrupción contra el PSOE, como en la etapa de los ERE. Si bien él no ha utilizado apenas esta munición, consciente además de que su partido no está para presumir en absoluto, tampoco se descarta que si llega el caso y se acerca el momento haga uso de ‘dossieres’ comprometidos.

Aunque no lo reconocen, los populares andaluces temen que la mancha de la corrupción sobre su sigla nacional acabe por perjudicarles en este momento de expectativa. En esta clave, creen que tampoco al PSOE-A le va a venir bien su calendario judicial, ya que el juicio de la ‘pieza política’ de los ERE, que se prevé para finales de 2017, será largo, con numerosos testigos y partes.

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