Las asesoras niegan haber incitado o ayudado a huir a Juana Rivas y a sus hijos

A.TORICES MADRID.

La responsable del centro de la Mujer de Maracena, Francisca Granados, y la psicóloga de esta oficina, Teresa Sanz, negaron ayer ante la juez haber incitado o ayudado a Juana Rivas en la huida que protagonizó durante 27 días para evitar tener que cumplir el fallo que le obligaba a entregar a sus dos hijos a su padre, al que acusa de malos tratos. Ambas mujeres comparecieron en el Juzgado de Instrucción número 2 de Granada, el que investiga los delitos que habría cometido Rivas con su huida y al negarse durante un mes a cumplir la sentencia, en calidad de imputadas por sustracción de menores, para esclarecer, según la juez instructora, su posible intervención en el delito, «bien como inductoras, bien como partícipes necesarias». Solo permanecieron ante la juez unos 15 minutos, ya que se acogieron a su derecho a no declarar «en base al secreto profesional». No obstante, según aclaró Granados a la salida, lo que sí hicieron fue una declaración en la que dijeron, «de manera rotunda y clarísima, que jamás, jamás, bajo ningún concepto, hemos inducido, apoyado o cooperado en la comisión de ningún delito, ni de sustración de menores ni de nada». El alcalde de Maracena y numerosas personas les apoyaron.

Las asesoras, para las que la Fiscalía no pidió medidas cautelares, añadieron que solo han tratado de ayudar a una víctima de violencia de género «en el marco de nuestras competencias». Granados explicó que Rivas está atravesando «un momento difícil» después de entregar a sus dos hijos para que su padre se los lleve a Italia, pero que está recibiendo el apoyo de su entorno.

El Juzgado de Violencia Sobre la Mujer 2 no admitió las medidas de protección para los hijos de Rivas pedidas por el Centro de Información a la Mujer de Maracena al haberlas formalizado Francisca Granados, que no ejerce de abogada de ésta.

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