Andalucía alza su voz

EDITORIAL

Ciudadanos, PP y PSOE suscriben un acuerdo ante el desafío a la democracia de los soberanistas catalanes

En estos tiempos duros en los que se pone en riesgo la convivencia y la concordia, en los que algunos se empeñan en socavar el ordenamiento nacido del consenso que inspiró la Transición es más necesario que nunca que se abran camino el sentido común y la determinación para preservar principios básicos que consagra la Constitución. La primera obligación en la hora presente de las instituciones y de los responsables políticos es estar a la altura de desafío que el soberanismo alienta con un referéndum ilegal para cambiar las normas dando apariencia democrática a una legalidad impuesta como hecho consumado a todos los ciudadanos. En el actual contexto es preciso valorar como un paso necesario el compromiso democrático que encierra la Proposición no de Ley (PNL) en defensa del Estado de Derecho, aprobada ayer en el Parlamento de Andalucía con los votos favorables de Ciudadanos, Partido Popular y PSOE a propuesta del partido naranja. Aunque sea difícil abstraerse del permanente y crispado debate político, es importante que los máximos órganos de representación de los ciudadanos alcen su voz, manifiesten y reiteren su compromiso en defensa de las instituciones del Estado de Derecho como garantía de la convivencia en libertad, del cumplimiento de la Ley, y que se escenifique así la máxima unidad en unos días en los que, desde Cataluña, hay quienes pretenden hacer saltar por los aires el pacto social y político que representa para el conjunto de los españoles la Constitución de 1978. Es positivo que desde una comunidad como Andalucía, tierra de origen de casi un millón de catalanes, se levante la voz a través del voto y de la mayoría democrática para reafirmar la unión en defensa del Estado de Derecho y del imperio de la ley como última garantía democrática. Lo fácil, y también el error, es caer en el reduccionismo de un análisis orgánico del asunto que limite el alcance del gesto a una bofetada sin mano de la presidenta Susana Díaz al secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, en relación al Gobierno. Una mirada con tan corto alcance quiere despojar a esta votación de la trascendencia y el valor que encierra en un momento grave para el país, ante una crisis política sin precedentes desde la Transición. No fue el acuerdo de ayer en el Parlamento andaluz una estratagema, ni un quiebro cortoplacista en el terreno de juego de la política, sino un gesto que dignifica la acción política de PSOE, Ciudadanos y PP y pone en entredicho el compromiso último con la legalidad de quienes llegan a justificar un escenario que comporta un riesgo de quiebra democrática. Andalucia siempre ha tenido muy claro su papel en la realidad nacional, su compromiso en la construcción democrática y en la descentralización del Estado, y es positivo que, con responsabilidad, tome sin complejos el testigo y se ponga al frente de la defensa no sólo del Estado de Derecho, sino también de la Constitución, de la unidad de España, de la solidaridad entre comunidades a través de un modelo de financiación basado en la igualdad de las personas y no en la desigualdad de los territorios. Así, sin complejos ni prejuicios, enarbolando las banderas para consolidar el mayor valor que las generaciones pasadas y actuales supieron construir: la convivencia en un Estado de Derecho del que podemos sentirnos orgullosos, convencidos de que se pueden cambiar cosas dentro del espacio de la política responsable y sin necesidad de resquebrajar España.

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