La alianza Podemos-IU viaja al centro

Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez. :: efe/
Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez. :: efe

Antonio Maíllo pacta con Teresa Rodríguez una fusión de iguales que se adelanta a la negociación nacional y puede ayudar a Alberto Garzón frente a Pablo Iglesias La gran novedad del primer texto en el que anuncian su confluencia es la ausencia de la palabra' izquierda'

MARÍA DOLORES TORTOSA SEVILLA.

Las organizaciones andaluzas de Podemos e Izquierda Unida hicieron público ayer su fusión para concurrir juntas a las elecciones autonómicas y municipales en Andalucía mediante un documento que califican de preacuerdo. El texto, que hoy debe ser ratificado por sus respectivos órganos de dirección, incluye como novedades la celebración de primarias conjuntas en las que podrían participar simpatizantes y la constitución de una dirección común con igual peso de Podemos e Izquierda Unida. Cada una aportará seis miembros, tres mujeres y tres hombres. Esta dirección, llamada en el texto 'grupo motor', será la encargada de «diseñar la marca electoral con la que concurra la confluencia a las elecciones autonómicas y municipales», además de coordinar el proceso de elaboración de las listas. El acuerdo no avanza el nombre con el que irán a las elecciones, aunque es muy probable que aparecerán las palabras Podemos, IU y Andalucía.

El acuerdo andaluz se adelanta a la confluencia nacional que ambas formaciones preparan para los procesos electorales hasta junio de 2019, y en este aspecto nace con una hoja de ruta ambiciosa. Por un lado sellan la fórmula de una alianza de iguales basada en el equilibrio de su capital político en Andalucía. Podemos cuenta con más escaños en el Parlamento, 15 frente a 5 de Izquierda Unida; pero esta aporta 80 alcaldías y presencia en 500 municipios. Podemos tiene la Alcaldía de Cádiz. Antonio Maíllo impone ese acuerdo horizontal con idea de influir en la confluencia nacional para el resto de territorios. De alguna forma, el adelanto andaluz en un momento de debilidad de Pablo Iglesias por la polémica de su chalé servirá a Alberto Garzón, y también a la corriente Anticapitalistas de la que es Teresa Rodríguez, en la difícil negociación de Madrid.

El peso de IU en la fusión también tiene una clave interna. Una encuesta encargada por Podemos a la Universidad de Granada refleja un 22,3% de votantes de IU en Andalucía que no apoyaría una candidatura de confluencia con el partido morado. Convencer a este porcentaje es la misión ahora de Maíllo, que ayer inició en Armilla (Granada) una ruta de actos de partido.

Si Podemos cede en una dirección de iguales, Izquierda Unida también renuncia a postulados históricos, ya que del documento hecho público ayer se desprende una estrategia clara de viajar al centro político. A lo largo del texto se observa una notable ausencia, la de la palabra «izquierda». No se menciona en ningún renglón. El documento sí incluye varias veces la denominación «derecha» para referirse al PP y «gobierno conservador» para aludir al PSOE, en alusión a su enrocamiento en el poder de la Junta andaluza.

Cabe recordar que la 21 asamblea de Izquierda Unida-Los Verdes-Convocatoria por Andalucía (IULV-CA), celebrada en Sevilla el pasado 8 de octubre y que reeligió a Antonio Maíllo como coordinador, recoge en sus estatutos la posibilidad de utilizar el nombre 'La izquierda' como marca electoral. Entonces ya estaba en marcha la confluencia y de hecho Teresa Rodríguez clausuró la asamblea junto a Alberto Garzón.

Esta omisión de la palabra 'izquierda' ahora es influencia de Podemos y parece obedecer a una estrategia de volver al origen de la formación morada, a la transversalidad que tanto defiende Íñigo Errejón y a las proclamas de Pablo Iglesias en 2014: «No somos ni de derechas ni de izquierdas». Teresa Rodríguez y su núcleo duro forman parte de la corriente Anticapitalistas, que también se desprendió de la palabra 'izquierda'.

Una estrategia que parece basada en cálculos electorales. Podemos e IU llevarán hoy a sus respectivos órganos de dirección el acuerdo para su ratificación. En el Consejo Ciudadano Andaluz de Podemos está previsto debatir también el estudio demoscópico antes mencionado, con más de tres mil entrevistas entre enero y febrero. En ella se refleja la resistencia del PSOE y el auge de Ciudadanos, como consecuencia de que la mayoría de encuestados se sitúan en un centro izquierda. También un porcentaje muy alto (el 37%) considera a Podemos un partido de extrema izquierda, alejado de la mayoría social en Andalucía, razón por la que el mismo sondeo otorga una escasa subida de votos a las dos formaciones pese a su gran actividad en el Parlamento.

Espacios amables

En aras a ese viaje al centro, el documento del preacuerdo cuida el lenguaje y dice que el proyecto político se marca como objetivo «ser la herramienta que canalice las aspiraciones de las clases populares andaluzas». Hace un llamamiento para que se sumen al mismo todas las organizaciones y colectivos en pro de una «mayoría social» que no desea que el cambio en Andalucía caiga en la derecha radical.

Pide a los aliados que cuiden «las formas» para este objetivo y recalca la «voluntad inequívoca de establecer espacios cómodos de participación». «Estamos convencidas de que un proceso real de confluencia se hace construyendo espacios amables en los que nadie sobra, donde no caben los vetos, donde existe una clara voluntad de unión, de escucharnos y reconocernos en la diversidad de culturas y formas de entender el mundo», dice el texto.

El 'grupo motor' que se elija hoy deberá diseñar la fórmula de cómo el tándem Teresa Rodríguez-Antonio Maíllo concurrirá a las andaluzas y si se someterán por separado o juntos a las primarias. Aunque aparezcan en los carteles como «iguales», uno de los dos deberá encabezar la candidatura a la Presidencia de la Junta. Esto implica que será quien participe en los debates con Susana Díaz y los otros candidatos. La encuesta daba a Teresa Rodríguez mayor apoyo como cabeza de cartel, pero en IU no tiran la toalla sobre su líder. En cualquier caso, apuntan en ambas formaciones, la buena relación de los dos será capital para que la fórmula resultante no suponga una cuestión de rivalidad.

La mayor dificultad de la dirección conjunta estará en la elaboración de listas para las municipales. El acuerdo recoge la «voluntad» de una confluencia en «todos y cada uno de los 778 municipios» andaluces, si bien se deja la puerta abierta para otras fórmulas si la fusión se atasca.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos