Diario Sur

Un año sabático para el acosador tras admitirse la denuncia en los tribunales

  • El rector nombró también a Romero director del máster de ESO después de estallar el escándalo

El rector hispalense, quizá en un acto fallido, dijo ayer en la rueda de Prensa que cuando «uno de los nuestros comete hechos» como los ahora sentenciados «toda la Universidad se empobrece». Y es que Santiago Romero era «uno de los nuestros», una figura con gran poder en la Universidad, y no solo en su facultad, que supo ejercer bien en su provecho los votos claustrales de que disponía para apoyar a los sucesivos rectores. Adela Muñoz, catedrática de Química Inorgánica, habla de «clientelismo instaurado» en una universidad que aparece como una «monarquía hereditaria». A Luque, heredero a su vez de Manuel Florencio, sucedió Ramírez de Arellano, actual consejero, que fue vicerrector del primero, y a éste, Cortés, a su vez vicerrector y rector en funciones cuando Arellano ocupó su puesto en el Gobierno de Susana Díaz. Muñoz se enfrentó a Castro en las últimas elecciones.

El protocolo aplicado a Romero después de que la Fiscalía iniciara la investigación comenzó por concederle un año sabático, algo que se percibió como una suerte de privilegio o premio, además de la dirección de un prestigioso master, de Educación Secundaria, y la coordinación del plan de estudios. Y eso que ya Romero había perdido poder, tras ser derrotado en las elecciones a decano. Pero conservaba el suficiente como para lograr también que declararan a su favor varios profesores.

Las medidas adoptadas fueron situar a la profesora que permanecía en la facultad en «un despacho en un pasillo» alejado, según Adela Muñoz, y restringir al acusado el paso a ciertas áreas, pero se aseguraba que Santiago Romero se saltaba las prohibiciones y hacía lo que quería. Ahora, mientras se resuelve el expediente, para lo que Cortés ha prometido máxima celeridad, Romero cobrará el 75% de su sueldo. El Consejo Superior de Deportes le va a retirar la medalla que le otorgó.