Diario Sur

Dos menores denuncian en Granada una falsa violación «por celos»

Las chicas no tardaron en rectificar en comisaría
Las chicas no tardaron en rectificar en comisaría / IDEAL
  • Pusieron una denuncia falsa contra el novio de una de ellas y otro joven, y ahora ambas han sido condenadas por simular que habían sido víctimas de un delito

Cuando una persona denuncia que ha sido víctima de un delito y no es verdad está quebrantando la ley. El Código Penal cataloga esa conducta como simulación de delito. Y es una infracción que, como tantas otras, no tiene edad. Lo mismo la comete un adulto que quiere cobrar un seguro porque está atravesando una mala racha económica que un adolescente que llega tarde a casa y finge que ha sido secuestrado para ahorrarse una bronca. Como es natural, el presunto 'remedio' es peor que la enfermedad.

Los casos más peliagudos de esta modalidad delictiva son aquellos en que se perjudica a terceros, donde personas perfectamente inocentes son señaladas por transgresiones que generan escándalo y alarma social. La justicia de menores de Granada acaba de zanjar uno de estos episodios. Los acontecimientos se desarrollaron de la siguiente forma: un 'mal' día de principios este mismo año 2016, dos adolescentes de la capital tuvieron la pésima ocurrencia de denunciar ante la Policía Nacional que habían sido violadas por dos jóvenes que, previamente, las habían amenazado, según publica Diario IDEAL de Granada. Se daba la circunstancia de que uno de los supuestos agresores sexuales era el novio de una de las víctimas ficticias, un detalle este de notable importancia para 'comprender' el comportamiento de las muchachas y, por ende, para la resolución del caso.

Afortunadamente, las chicas no tardaron en rectificar y acabaron por admitir ante los agentes que las atendieron en comisaría que nada de lo que habían contado era una completa fabulación, que se habían inventado la violación por los celos que sentía una de ellas. «Las menores (...) denunciaron ante la Policía Nacional, a sabiendas de estar faltando a la verdad, haber sido objeto de agresiones sexuales por parte de dos individuos que las habían amenazado, identificándolos (...), si bien reconocieron finalmente que los hechos no eran ciertos, que habían mentido por celos, ya que (uno de los denunciados) era novio de una de ellas», relata la sentencia lo que ocurrió para que las presuntas víctimas acabaran siendo acusadas.

En este sentido, las adolescentes se conformaron con la petición de la fiscalía, que reclamaba para cada una de ellas doce meses de libertad vigilada, y ni siquiera fue necesario celebrar la vista oral del juicio. «En el presente caso -indica la sentencia- efectivamente nos encontramos ante unos hechos constitutivos de un delito de simulación de delito, toda vez que las menores, con conocimiento de su falsedad, ante, ante funcionarios administrativos, como son los agentes de la Policía Nacional, simulan ser víctimas de una infracción penal. Todo ello queda perfectamente encuadrado en los tipos invocados por el ministerio fiscal, siendo reconocido por las menores y su letrado».

Durante el tiempo en que permanezcan en libertad vigilada, las encausadas estarán sometidas a un estrecho marcaje por parte de la administración de justicia para que cumplan una serie de objetivos educativos y sociales. Si en cualquier momento se apartasen del camino trazado por la sentencia, correrían el riesgo de ser acusadas y procesadas por desobediencia, lo que podría implicar su internamiento en un centro correccional.