Diario Sur

La consejera María José Sánchez Rubio presentó la campaña contra la violencia machista. :: efe
La consejera María José Sánchez Rubio presentó la campaña contra la violencia machista. :: efe

Los amigos, nuevos aliados contra la violencia de género en los jóvenes

  • Crece el número de chicas adolescentes que precisan órdenes de protección y se detecta que falla el apoyo de la red más próxima

En España, 637 chicas menores de 18 años recibieron en 2015 medidas de protección por la violencia machista sufrida a manos de sus parejas, un 10,6% más que en 2014. La incidencia es similar en Andalucía, donde han necesitado protección 157 chicas, un 10,5% más que en 2014. Pero la cifra sigue subiendo, porque en el primer semestre de 2016 ya son 354 las víctimas adolescentes con protección en España. La preocupación crece y los últimos estudios desvelan una cierta brecha nueva para hacer palanca y romper el maleficio. Se trata de recurrir a los amigos, los grupos de apoyo de los adolescentes, porque los profesionales del Instituto Andaluz de la Mujer(IAM) han detectado que éstos suelen respaldar al maltratador en el momento de la ruptura, debido a la manipulación de éste, y que incluso acosan a la víctima.

La nueva campaña, que ha sido presentada por la consejera de Igualdad y Políticas Sociales, María José Sánchez Rubio, se llama 'No te pierdas, sin libertad no hay amor' y está impulsada tanto por el IAM como por el Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ).

Se trata de prevenir la violencia de género desde las primeras relaciones de pareja, a través de la pedagogía, concienciando sobre qué modelos de masculinidad, de amor y de sociedad pueden derivarle hacia la violencia machista, según la descripción facilitada por la consejería.

La iniciativa sigue a las campañas de 2013, 'No es amor', con la que se buscaba enseñar a identificar las relaciones tóxicas y de dominación; de 2014, 'Sí es amor', que mostró a la juventud modelos de comportamientos en la pareja que sí son respetuosos; y a la de 2015, 'El amor no se mide', con la que se pretendió dar a la juventud claves para saber identificar los roles sexistas que pueden llevar a una pareja a la violencia de género.

Ahora, bajo el lema 'No te pierdas, sin libertad no hay amor', se quiere lograr también el aislamiento social del agresor y hacer ver que la violencia de género es un «laberinto invisible que va construyendo el agresor y en el que va viéndose atrapada la víctima, casi siempre sin darse cuenta», dijo la consejera, porque la violencia de género «es un proceso invisible, que suele pasar desapercibido para él, para ella y para las personas que están cerca y que excusan los primeros comportamientos por falsas ideas sobre el amor y la pareja».

Por otra parte, Sánchez Rubio ha elevado al Gobierno central la propuesta andaluza de Pacto de Estado para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres. Se cierra así el ciclo iniciado hace un año, tras la gran manifestación feminista de Madrid que reclamó este pacto. La Junta recogió la iniciativa y la trabajó con los colectivos andaluces implicados y el Consejo Andaluz de Participación de las Mujeres (CAPM), órgano consultivo que representa a más de 2.000 asociaciones de mujeres.

Pacto de Estado

Tras pasar por el CAPM, que aportó más de 500 propuestas, el documento quedó pendiente de su remisión a los grupos parlamentarios y al Gobierno central, porque muchas de las medidas que contiene son de competencia estatal.

El pacto quiere ampliar el concepto de violencia de género a otras formas de violencia contra las mujeres, más allá del ámbito de la pareja, como la violación, los matrimonios forzados o la mutilación sexual.

Aborda también la extensión de la violencia a los hijos, con medidas como la suspensión del régimen de visitas a los hijos para las personas denunciadas o condenadas por maltrato.

También reclama recuperar de los recortes el presupuesto estatal para prevención y asistencia social, que ha caído un 17%; el mantenimiento de la red de atención directa en todos los niveles territoriales, la formación especializada de profesionales que trabajen con víctimas, el impulso de la coeducación en todas las etapas educativas, y la inclusión en las estadísticas oficiales de las víctimas indirectas (familiares, amistades y entorno más íntimo de las mujeres) para conocer el alcance real de esta lacra, entre otras iniciativas.