Diario Sur

«Susana Díaz juega un papel muy importante en el PSOE»

Mario Jiménez, en el Parlamento andaluz este jueves pasado.
Mario Jiménez, en el Parlamento andaluz este jueves pasado. / María Aguilar
  • Mario Jiménez, portavoz de la Gestora del PSOE y del Parlamento andaluz

  • «El protocolo de relaciones del PSOE con el PSC debe actualizarse y garantizarse que los dos cumplan derechos y deberes»

Mario Jiménez (Moguer, 1971) ha recibido numerosos apelativos desde que el día 2 de octubre fue nombrado portavoz de la Gestora del PSOE tras la dimisión de Pedro Sánchez. Desde fontanero de Susana Díaz en la casa en ruinas que es ahora el partido a la voz pacífica que debe apaciguar los ánimos hasta un congreso tranquilo para elegir a la nueva persona al frente del PSOE. Un congreso sin fecha aún. En esta entrevista tampoco avanza cuándo será. Evita pronunciar la palabra abstención con la que el PSOE dio el Gobierno a Mariano Rajoy, pero sí insinúa que las sanciones para los díscolos no serán solo económicas. La encuesta del CIS situando al PSOE detrás de Podemos es el último sapo que traga. Se muestra imperturbable. Sabe que no es el último en una etapa de su extensa carrera política que insiste en calificar de provisional. Tanto que se ha negado a dejar la Portavocía del Parlamento andaluz.

–¿Es consciente el PSOE de la desafección que ha provocado entre sus militantes y votantes la abstención para dejar gobernar al PP?

–No estoy de acuerdo con eso. La inmensa mayoría de los votantes y militantes –lo dicen las encuestas– entendían que el PSOE tenía que dar un paso para evitar terceras elecciones, por el país y por el propio partido. La encuesta del CIS (conocida este martes pasado) tiene mucho que ver con el momento en que se hace el trabajo de campo, entre el comité federal del 1 de octubre (dimisión de Pedro Sánchez) y días posteriores. Se estaba produciendo la digestión de ese comité conflictivo. Hoy la realidad es diferente. Se está viendo con claridad que era bueno para la nación.

–¿Cómo?

–Es el PSOE el que ha planteado en el Congreso la derogación de la Lomce en una proposición de ley que se tomará en consideración este martes. En ese mismo pleno ya se va a poner en marcha una comisión de investigación para que se explique lo que ocurrió en el Ministerio del Interior durante la etapa de Fernández Díaz y la posibilidad de que se hubiera constituido una policía con fines más allá de la ley. Empezamos a ver cómo, tras desbloquear la legislatura, se producen efectos positivos para la ciudadanía. Estamos seguros que a medida que avance la agenda, al PSOE se le va a reconocer la tarea que ha hecho en términos institucionales, pero también la tarea política como principal partido de la oposición.

–¿No está el PSOE entre la espada y la pared, entre querer ser la oposición al PP y también a Podemos?

–No nos vamos a encontrar en esa confrontación con Podemos sobre qué partido lidera la oposición porque Podemos no va a hacer oposición en las instituciones. En Podemos se va a imponer la línea dura para ser un partido de contestación en la calle. Mi lectura es que eso les va a alejar de la imagen de un partido que puede cambiar las cosas. La propia encuesta lo ha reflejado. Ni en esa semana tan complicada para el PSOE, Podemos recoge ese descontento. ¿Por qué? Porque Podemos ha crispado muchísimo la vida política, los ciudadanos han visto que Pablo Iglesias rompió todos los puentes en la investidura de Pedro Sánchez para hacer imposible una alternativa. Ahora tendríamos un presidente del PSOE si Podemos no hubiera decidido volar todos los puentes de entendimiento con la izquierda y abrirle un camino dorado al PP.

–¿Ve alguna posibilidad de entendimiento con Podemos? Todas esas propuestas que usted ha mencionado no serán aprobadas sin sus votos. Hay cinco comunidades en las que el PSOE gobierna gracias a Podemos. ¿Cómo debe gestionar todo eso la Gestora?

–Podemos es una formación polimórfica. En algunos territorios demuestra una actitud positiva, más proactiva, como en Valencia. En otras, como en Andalucía, su posición es de ruptura en la izquierda. El propio Podemos tendrá que enfrentarse a sus propias contradicciones cuando al Congreso lleguen iniciativas para cambiar la agenda de hierro del PP y habrá que verificar si siguen volando puentes de entendimiento o están dispuestos a colaborar.

–En la actualidad todo el mundo ve a Susana Díaz como la líder de la gestora del PSOE en la sombra. Todo el mundo piensa que va a dar el paso para liderar la secretaría general. Me gustaría que hiciera una reflexión sobre ello.

–Creo que Susana Díaz como líder en Andalucía juega un papel muy importante en el proyecto del PSOE. A partir de ahí todo lo que se plantea son futuribles, especulaciones y conversaciones sobre decisiones que nadie conoce y nadie sabe y en este momento no están planteadas. Lo que ocurra en el futuro, pues bueno, el futuro no está escrito.

–García Page ya ha instado a Susana Díaz a decir si es candidata.

–Ese debate no está planteado. El congreso no está planteado. Defendemos que primero se hable de las ideas y luego de las personas. Todo lo que usted dice está en las especulaciones. No es la primera vez que ocurre, lleva ocurriendo mucho tiempo. Ven a una persona con mucha fuerza y mucha capacidad al frente del PSOE en Andalucía y a partir de ahí cada uno hace sus composiciones de lugar.

–¿Es partidario de que se retrase la fecha del congreso lo más posible para tranquilizar al partido como se está diciendo?

–Soy partidario de que el congreso sea en una fecha que garantice que se haga en las mejores condiciones posibles y después de un debate profundo, sosegado y sereno sobre lo que debe ser la socialdemocracia en España que representa el PSOE. Una semana más o menos no tiene trascendencia. Hemos tenido resultados electorales con los que no estamos satisfechos, tanto en convocatorias nacionales como en Euskadi y en Galicia y hay que sentarse y serenar la organización para afrontar el debate. Y en la frontera de ese debate, la organización elija a su líder.

–¿Y eso puede ser en julio, en septiembre...?

–Yo no sé cuándo.

–Y el debate, ¿sería con una conferencia política?, ¿cuándo?

–Una o varias conferencias. No está decidido. Lo que sí queremos es que el partido aborde un proyecto para los próximos años de mayorías, ganador, para aspirar de nuevo a liderar el país, no solo en el ámbito de la izquierda, sino el país, algo a lo que quizás no se ha aspirado en los últimos tiempos.

–¿Puede estar el PSOE varios meses reflexionando sin un líder en la situación ahora de España?

–Yo creo que es justo lo contrario. El PSOE, después de todo lo que está ocurriendo en España y en el mundo con la socialdemocracia, tiene que buscar una respuesta. Si nosotros vamos a un proceso congresual solo a elegir una persona o varias, nos equivocaremos.

–¿Hay discrepancias entre la gestora y el PSOE andaluz sobre el calendario?

–No, para nada. Se está en que antes de final de diciembre se debería fijar el calendario orientativo. Es lo que le he oído a Javier Fernández.

–Y usted coincide con él.

–Evidentemente yo siempre coincido con el presidente de la gestora.

–Alguna vez discrepará en algo.

–Sí, pero evidentemente no se lo voy a contar a nadie. Pertenezco a una organización y a una dirección.

–Le vuelvo a insistir, un partido tanto tiempo sin líder y con la situación tan adversa como refleja la última encuesta del CIS y debiendo restañar todas las heridas que ha producido la abstención para que gobierne el PP. ¿Considera que es la mejor opción?

–Yo creo que el PSOE tiene líderes importantes al frente de instituciones, como gobiernos autonómicos. Tenemos los de Castilla la Mancha, Baleares, Asturias, Andalucía, Aragón, Extremadura y luego una estructura de trabajo importante en los grupos parlamentarios. La política en los próximos meses va a hacerse carne en el Parlamento.

–Entiendo que plantea una portavocía coral de todos los presidentes autonómicos hasta el congreso. Ya hemos visto a Susana Díaz ser la portavoz socialista que analice la victoria de Donald Trump. ¿Así se va a hacer, hoy habla Susana, mañana Page o Vara...?

–La portavocía del PSOE la tiene la gestora, pero es verdad que cuando se pronuncia una presidenta de una comunidad autonómica de casi nueve millones de personas, pues eso tiene una gran trascendencia política. Hay países en la UE que no tienen el tamaño ni la población de Andalucía.

–¿Se le va a dar protagonismo desde la Gestora a Susana Díaz porque es la presidenta de mayor peso institucional?

–Ese protagonismo no se lo da nadie a quien es presidente de Andalucía, ni a quien es de Extremadura, ni al de Asturias, que además es presidente de la Gestora, ni a la de Baleares. Es un protagonismo per se de estos compañeros por el cargo que ocupan.

–Hablando de liderazgo, ¿Pedro Sánchez es historia del PSOE o cree que puede resurgir con fuerza?

–Eso no se lo puedo decir, no sé lo que va a deparar el futuro en esa dirección. Lo que sí sé es que Pedro Sánchez ha sido secretario general del PSOE y por su decisión ha dejado de serlo. Presentó su dimisión y ya no lo es. A partir de ahí, la tradición en el PSOE es que cuando los secretarios generales han dejado de serlo, han abierto un espacio para que el partido pueda transitar hacia el futuro, hacia una nueva etapa. Pasó con Felipe, con Borrell, con Almunia, con Zapatero...

–Pero ninguno ha tenido una salida como él.

–Bueno, Almunia también presentó su dimisión después de unos resultados electorales.

–¿Cree que Patxi López se ha precipitado y quemado antes de tiempo o puede ser una alternativa?

–Por lo que he leído, lo que hizo el compañero López fue presentar una reflexión en un medio de comunicación. Es verdad que gente cercana a Patxi López han hecho una interpretación en otra dirección, cara al congreso. Yo no me atrevería a calibrarlo así.

–La reunión este lunes de Iceta con el presidente de la Gestora ¿aclarará la relación del PSOE con el PSC?

–Es evidente que va a estar marcada por las relaciones entre los dos partidos como consecuencia de la decisión del PSC en la sesión de investidura (el voto en contra a Rajoy). Esta reunión servirá para hacer una valoración de la situación que se ha generado y para abrir un proceso de diálogo orientado a analizar la relación entre las dos organizaciones y actualizarla.

–Cuando habla de actualizar, ¿es partidario de modificar el protocolo de relación?

–Creo que el protocolo hay que actualizarlo. El protocolo se firma en 1978 y la situación política e institucional no es la de entonces. Creo que es indispensable que la relación continúe, pero debe configurarse de forma equilibrada, armónica, simétrica y que garantice una igualdad de derechos y obligaciones entre las dos formaciones. Se han producido una serie de disfuncionalidades en esa relación que han tenido una trascendencia importante en el proceso de la investidura. Se ha producido una confrontación de legitimidades en un proceso que nadie ha entendido.

–¿Debería irse a dos grupos dentro del Congreso?

–El PSC no podría constituirse en grupo propio porque no tiene representación suficiente en estos momentos. Es evidente que esa relación que se articule a partir de ahora tendrá que tener en cuenta todas las cuestiones, también cómo se integra la representación del Partido Socialista en las circunscripciones de Cataluña y cómo se articula el trabajo en el seno del grupo socialista en el Congreso.

–Se acuerde lo que se acuerde, ¿debería aplicarse en el próximo congreso o a partir de este?

–Eso tiene que ser fruto de lo que acordemos las dos organizaciones.

–La semana que viene también se debatirá en la Gestora sobre las sanciones a los diputados que votaron en contra en la investidura. ¿Quedarán los del PSC fuera de las sanciones?

–Las decisiones de proceso disciplinario del grupo parlamentario afectan a todos los diputados del grupo socialista, a los 84, vengan de la comunidad autónoma que vengan, sean independientes o no, todos. Eso con respecto al proceso abierto en el grupo parlamentario. Si se abriera otro en el ámbito del PSOE, este solo afectaría a los que son militantes del PSOE. Y los diputados que vienen de Cataluña no son militantes del PSOE, lo son del PSC.

–¿Con qué gradación serán las sanciones, de 600 euros...?

–No solo eso, puede ser mucho más amplia.

–¿En qué sentido?

–No le puedo decir, no quiero prejuzgar algo que debe decidir el grupo parlamentario.

–¿Se apartarán de portavocías o presidencias de comisiones a los díscolos?

–La reordenación se atenderá a la estructura que mejor garantice el funcionamiento del grupo y su coordinación con la dirección del partido.

–¿Margarita Robles va a seguir siendo presidenta de la comisión de Justicia?

–Esas decisiones no están tomadas.

–Pero cambios va a haber.

–Habrá cambios de carácter estrictamente organizativo. Tiene que haber cambios porque la estructura del Gobierno es diferente. Eso obliga a un diseño del grupo que se adapte a ello.

–El portavoz en el Congreso, Antonio Hernando, se ha pronunciado en contra del Presupuesto General del Estado. ¿Esa es la posición? ¿Va a ser que no?

–Casi con toda probabilidad será que no. Sería una grandísima sorpresa que los presupuestos que elabore un gobierno continuista no sean continuistas.

–Catalá le ha pedido que negocie la reforma de Justicia, ¿está dispuesto el PSOE a ello?

–Somos escépticos con las propuestas de diálogo de los ministros del PP. Creo que lo que quieren es conjurar sus temores ante una Cámara donde no tienen mayoría.

–¿Me intenta decir que, aparte de la abstención, no habrá ningún gesto de respaldo al PP?

–Lo dijimos muy claro, no nos abstuvimos por el PP, sino por el país, para que pudiera echar a andar las instituciones. Fue a pesar del PP, porque no hubo diálogo ni entendimiento con este partido. Desbloqueamos la situación, pero a partir de ahí es el PP el que tiene que buscar apoyos en su espectro político, que no es el PSOE.

–Antonio Hernando habló de reformar el artículo 99 de la Constitución para que no vuelva a bloquearse la formación de Gobierno, como ha ocurrido con Rajoy y hace un año con Susana Díaz en Andalucía. ¿Está de acuerdo?

–Habrá que ver qué decisiones se toman, si reformar el artículo 99 o no solo este. Desde luego hay que evitar que se vuelva a producir una situación como la del bloqueo que hemos vivido. Si no es posible una opción de gobierno en un tiempo acotado, quizás se deba acudir a una cláusula democrática por la cual gobierne la lista más votada. Que esté escrita o sea un pacto entre partidos debe, desde luego, resolverse.