Diario Sur

Menús saludables, actividad física en los colegios y agua gratis contra la obesidad

Los menús de los alumnos deberán ser saludables, basados en la dieta mediterránea y elaborados con productos locales y de temporada.
Los menús de los alumnos deberán ser saludables, basados en la dieta mediterránea y elaborados con productos locales y de temporada. / SUR
  • La nueva ley andaluza inicia su trámite con medidas que afectan a restaurantes, supermercados, escuelas y empresas

La Junta de Andalucía toma cartas en la lucha contra la obesidad, uno de los principales problemas de salud pública en la actualidad. El Consejo de Gobierno aprobó ayer el anteproyecto de Ley para la Promoción de una Vida Saludable y una Alimentación Equilibrada, que incluye una batería de medidas para limitar una patología que afecta al 18,7% de la población adulta y al 22,5% de los menores, una tasa superior a la media nacional.

El anteproyecto, que entrará en el Parlamento en el plazo de seis meses, eleva al máximo rango normativo un problema prioritario, dijo el consejero de Salud, Aquilino Alonso, tanto por su coste en términos económicos y de salud, como por su perspectiva social, en cuanto calidad de vida, o «años de vida en salud» que, dijo, es «difícil de evaluar pero fácil de entender». La norma quiere anticiparse a las regulaciones en la materia que prepara la Unión Europea.

El anteproyecto de ley, anunciado en la legislatura anterior y elaborado con participación de 250 expertos, entra a regular numerosas materias que afectarán a escuelas, restaurantes y empresas de diversos sectores y persigue un cambio de comportamiento de la población.

De este modo, los restaurantes deberán disponer de menús saludables y de diferentes tamaños de raciones; los supermercados deberán ofrecer a la venta alimentos frescos en cantidades adaptadas a diversos tipos de familias. Las empresas de más de cincuenta trabajadores deberán tener aparcamientos para bicicletas y se garantizará el acceso gratuito al agua potable en todos los lugares públicos, con fuentes en lugares públicos, máquinas expendedoras y la obligación de que bares y restaurantes tengan agua fresca y vasos para sus clientes.

Los colegios deberán tener un mínimo de cinco horas efectivas de actividad física, incluyendo en ellos juegos y recreos activos, y aumentar las actividades extraescolares. En el plazo de cuatro años este plan debe estar en vigor.

Los menús de los alumnos deberán ser saludables, con productos locales y de temporada, basados en la dieta mediterránea. Habrá programas de distribución de frutas y verduras, visitas a granjas escuela y huertos escolares y se impartirá formación a los profesores en promoción de hábitos saludables, alimentación equilibrada y actividad física, que se incluirá en los postgrados.

Publicidad y venta

A partir de la entrada en vigor de la ley, la publicidad de alimentos y bebidas no alcohólicas dirigida a menores de 15 años tendrá limitaciones, con el fin de evitar que se incentive el consumo de productos hipercalóricos, especialmente en los niños y en los centros educativos, donde las cautelas serán mayores: se prohibirá vender bebidas y alimentos que tengan un valor energético superior a las 200 kilocalorías, con alto contenido en ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sal o azúcares y cafeína u otras sustancias estimulantes. Además, en los institutos de Secundaria se mostrará, en lugar visible al público, la cantidad de calorías netas por porción envasada de los productos que se ofrezcan tanto en sus máquinas expendedoras como en sus áreas de restauración.

Aunque el consejero insistió en que la ley no quiere ser punitiva, sino educativa, se prevé un régimen de sanciones, que tendrá en su límite superior, como infracciones graves, ofrecer menús educativos no saludables.

También habrá una atención especial a la patología en el área de salud, donde se establece el derecho a una atención sanitaria integral y continuada, a la no discriminación social, laboral o sanitaria de quienes la padezcan y se prevé planes de formación específica de prevención y tratamiento de esta patología dirigida a los profesionales, además de incorporar la materia a los programas curriculares de Ciencias de la Salud.

La ley, que abordará también los trastornos de la conducta alimentaria en general, atenderá en especial a niños, adolescentes, mujeres embarazadas, personas mayores y grupos de población más desfavorecidos socialmente. Impulsará «carta de compromiso» y un distintivo oficial para las entidades pública y privadas que promueven los hábitos de vida saludables.