Diario Sur

La denuncia de acoso escolar de Alejandro destapa otros dos nuevos casos en Olula

  • Uno de los chicos sufrió una agresión sexual, grabada en vídeo y difundida en redes sociales, por el mismo grupo de preadolescentes

«Es indignante que tu hijo tenga que convivir en el mismo centro que sus agresores». Este es el crudo testimonio de la madre de un menor de 12 años que fue víctima de abusos sexuales por parte de otros dos preadolescentes. Su relato forma parte de otro caso de acoso escolar en el mismo entorno que el sufrido por Alejandro, el menor que lleva desde el pasado 21 de septiembre sin ir al IES Rosa Navarro de Olula del Río, donde cursa primero de la ESO, tras sufrir insultos y palizas desde los ocho años a manos de un grupo de muchachos de entre 12 y 14 años.

El caso de Alejandro, que se mantiene a base de «ansiolíticos y antidepresivos» tras intentar quitarse la vida por estos hechos, ha permitido sacar a la luz dos nuevos casos de acoso escolar en el entorno del IES Rosa Navarro. Son tan solo la punta del iceberg, porque «hay muchos más». Así lo asegura Laura, nombre ficticio de una madre afectada, quien relata que su hijo fue sometido a acoso escolar por parte de dos menores de 13 años, «uno de ellos pertenece a la pandilla de chicos que cometieron las agresiones sobre Alejandro».

Estos hechos sucedieron un año antes de que el chico accediera al instituto. La madre se enteró de lo sucedido por una llamada del colegio. Le hablaron de la existencia de un vídeo en el que dos agresores de 13 años cometían una brutal agresión sexual sobre su hijo; lo habían grabado con un teléfono móvil y difundido por el centro escolar a través de programas como Whatsapp.

La denuncia ante la Guardia Civil, como la de los padres de Alejandro, se archivó en el acto porque los dos presuntos agresores son menores de 14 años, indica la madre, que está segura de que estos agresores, que se mueven en un grupo de entre «diez y quince chavales», han protagonizado más casos de acoso. Así lo denunciaba también ayer Pilar, Pilar, también nombre ficticio, cuyo hijo acude semanalmente al psicólogo por las secuelas que le han provocado los insultos y las vejaciones.

Su denuncia también ha sido archivada al tratarse de menores y, en su caso, las alarmas saltaron cuando su hijo, un niño de 13 años que acostumbra a sacar sobresalientes, llegó a casa con su primer suspenso, y apareció con el cuerpo lleno de moratones y lesiones por las agresiones sufridas.

Las tres madres denuncian la «pasividad» demostrada por Educación y el instituto ante hechos tan graves. Inmaculada, madre de Alejandro, acudirá hoy a declarar ante la Fiscalía de Menores.