Diario Sur

El infierno del pequeño Alejandro

El infierno en el colegio del pequeño Alejandro
  • El niño, de doce años, sufre acoso desde hace cuatro y se ha intentado suicidar

  • Los padres denunciarán al instituto porque no llegó a activar el protocolo antibuillyng

Alejandro ya conoce el sabor amargo de la vida con tan sólo 12 años. Vecino de la localidad almeriense de Olula del Río, lleva desde el pasado 21 de septiembre sin acudir al instituto Rosa Navarro, donde cursa primero de la ESO.

Permanece acostado en su cuarto, «sin ganas de nada, a base de ansiolíticos y antidepresivos», explica a este periódico su madre, Inmaculada. Su hijo «ya no puede más». Alejandro lleva sufriendo acoso escolar desde que tenía ocho años a manos de un grupo de adolescentes de entre 12 y 14 años.

La última agresión se produjo tan sólo dos días después de acceder al instituto, al que nunca quiso ir al tener miedo de encontrarse nuevamente con sus verdugos. Alejandro fue empujado en el gimnasio por algunos de sus acosadores. Al día siguiente el acoso fue a más al terminar las clases. Uno de ellos «lo cogió del cuello y lo estrelló contra la pizarra», atiende Inmaculada. Una brutal agresión que le causó lesiones en la espalda y en el cuello.

Su madre recuerda emocionada cuando su marido y ella encontraron entre los cajones del cuarto de Alejandro varias notas donde se despedía de ellos. «Mi hijo ahora está sedado porque se quería suicidar», relata angustiada la progenitora tras denunciar que desde Educación «no se ha hecho nada» para salvaguardar la integridad de su hijo.

«Él accedió a ir al centro porque tanto su tutor como el director del centro y nosotros le dijimos que no pasaría nada», lamentó la madre, quien comenzó a «pelear» meses antes al observar que su hijo tendría que acceder al único instituto que hay en la localidad y que sus acosadores, la mayoría uno año mayores que él, estaban estudiando allí.

«Desde el centro nos dijeron que iban a activar el protocolo por acoso escolar y que iban a vigilar de manera constante para que Alejandro no sufriera ningún tipo de agresión». Pero «nada más lejos de la realidad», explica la madre. De hecho, Alejandro contó a sus padres que en su clase se encontraban tres de los maltratadores, a pesar de las promesas de los responsables del centro.

Más tarde, a través de los Servicios Sociales, los padres descubrieron que el protocolo por acoso no se llegó a activar «hasta el día 26» de septiembre, si bien la última agresión tuvo lugar cuatro días antes. «El instituto y Educación se han lavado las manos, porque las medidas aplicadas han sido insuficientes», añade Inmaculada.

Los padres del joven Alejandro han presentado ya dos denuncias ante la Guardia Civil y han acudido al Defensor del Menor Andaluz. Un periplo judicial que resume el auténtico infierno que vive el preadolescente desde hace cuatro años.

Asimismo, han anunciado que van a emprender acciones legales contra el centro escolar, al tiempo que van a solicitar una orden de alejamiento contra el único de los agresores que ya ha cumplido 14 años y que por lo tanto imputable judicialmente por estos hechos.