Diario Sur

El devenir de Susana Díaz en la política nacional focaliza el debate de la Comunidad

La presidenta andaluza, Susana Díaz, y el líder de la oposición, Juanma Moreno, hablando en el Parlamento. ::: julio muñoz.efe
La presidenta andaluza, Susana Díaz, y el líder de la oposición, Juanma Moreno, hablando en el Parlamento. ::: julio muñoz.efe
  • La presidenta pondrá el acento en la gestión, que la oposición echará por tierra, pero la expectación por la abstención del PSOE para que gobierne el PP lo contamina todo

Si en algo coinciden todos los grupos políticos del Parlamento andaluz es que el próximo miércoles día 19 no es la mejor fecha para la celebración del debate sobre el estado de la Comunidad. La expectación por la abstención del PSOE para que siga gobernando el PP en España lo contamina todo y dejará en un segundo plano los problemas reales de Andalucía, como el paro ya casi endémico. Y aunque ya no es una novedad en los debates parlamentarios desde hace dos años, el foco sobre el devenir de Susana Díaz en la política nacional será mayor que otras veces.

Como siempre en sus discursos desde la tribuna, Díaz pondrá el acento en su gestión y esta vez anunciará medidas nuevas cara al Presupuesto de 2017, pero en las réplicas y contrarréplicas con los líderes de la oposición brotará la pulsión que hay en la política andaluza desde aquella conferencia en el Ritz de Madrid de octubre de 2013. Entonces nació la estrella con vocación de política de Estado de Susana Díaz. Tres años después hay un nuevo tren, el de la secretaría general del PSOE.

La presidenta andaluza ya ha dicho que está dispuesta a ser la «cabeza» de su partido si este se lo pide. (También ha mostrado su disposición a ser la cola). En el último rifirrafe con la oposición en la sesión de control quincenal, dejó claro que se ve tan capacitada para defender «al mismo tiempo» a Andalucía como a España. La hoja de ruta es conocida: Irá a unas primarias para el liderazgo del PSOE, pero seguirá al frente de la Junta de Andalucía hasta unas elecciones generales en una situación de normalidad.

Todo ello, en realidad, pende sobre un hilo finísimo, el de la votación del comité federal del PSOE para decidir si los 85 diputados o cuántos se abstienen o no para dejar gobernar a Mariano Rajoy. Es un apoyo técnico, lo venden en el PSOE, pero un apoyo al fin y al cabo en uno de los peores meses para el PP, con toda la trama 'Gürtel' confirmando en juicio oral la corrupción en el mismo corazón del partido durante años.

La alternativa son terceras elecciones en diciembre, que podría dejar al grupo socialista aún más reducido y a la derecha española (PP y Ciudadanos) con mayoría absoluta. También rompería la hoja de ruta de Susana Díaz, porque le forzaría a decidir si quiere o no ser candidata a la Moncloa en una situación anómala, con el partido abierto en canal, y apresurada, sin tiempo para preparar el relevo en Andalucía.

La votación en el PSOE será después del debate de la Comunidad, probablemente el día 23. No es previsible, apuntan en su entorno, que como está el patio de tenso en su partido, Susana Díaz avance algo más de su devenir en la política nacional. Intentará eludir el debate en este punto y centrarse más que nunca en defender su gestión al frente de la Junta. Lo ha hecho siempre que ha arreciado sobre ella la expectación sobre el salto a Madrid.

Este es el primer debate de la legislatura sobre el estado de la Comunidad, un formato que permite la aprobación de resoluciones presentadas por todos los partidos. Pero ya hubo un debate general en marzo y también coincidió con un momento álgido de la política nacional, el de la investidura fallida de Pedro Sánchez. Entonces pareció que el acento en su gestión al frente de la Junta era en cierta manera una contrarréplica al discurso de investidura del ya dimitido secretario general del PSOE, pronunciado un día antes del suyo. Descabezado el PSOE en una operación con gran protagonismo de la política andaluza, el debate de este miércoles se presenta como una ocasión para Susana Díaz de mostrarse como futura jefa de la oposición a Mariano Rajoy, a quien ha tildado de flojo en varias ocasiones desde el Parlamento.

Mientras el Gobierno en funciones ha decidido prorrogar el presupuesto de este año para el próximo, Díaz tiene a su favor el Presupuesto de la Junta casi ultimado de negociar con Ciudadanos. En su cartera de anuncios estarán todas las novedades del Presupuesto, incluidas las peticiones del partido naranja de incrementar más de un 5% el gasto en sanidad y educación o la ya anunciada supresión del impuesto de sucesiones para herencias inferiores a 250.000 euros.

Díaz mimará al partido que le ha dado el apoyo para gobernar con tranquilidad sin apenas sobresaltos. Su gobierno ha aprobado ocho proyectos de ley, ocho decretos leyes y 11 anteproyectos de ley en un año y medio de legislatura. Díaz traduce esta tranquilidad del pacto con Ciudadanos como ejemplo de estabilidad frente a la caótica situación del Gobierno nacional, bloqueado tras dos elecciones generales y 300 días en funciones. Juan Marín, líder de Ciudadanos, sacará pecho de los logros del Gobierno de Díaz, sobre todo lo relativo al impuesto de sucesiones y a las otras rebajas impositivas del IRPF y para profesionales y empresarios autónomos.

La ocasión de Moreno

La expectación de un debate de estas característica siempre se centra en cómo el líder de la oposición es capaz de poner sobre las cuerdas a la jefa del ejecutivo. Para Juanma Moreno es su ocasión también de consolidarse como alternativa de gobierno con su propio proyecto. La victoria del PP en las generales del 26 de junio en Andalucía le ha dado alas frente a Díaz, a la que mira ya sin complejo. A su favor está su micropolítica fuera del Parlamento con una agenda continuada de reuniones con numerosos colectivos sociales y económicos de la Comunidad sin importarle el número de sus integrantes. Ese contacto directo le ha servido para mejorar su conocimiento de Andalucía y viceversa, para que también los andaluces le conozcan.

La dificultad está en cómo afrontar un debate en el que lo mismo que a Díaz también le contamina la situación nacional. Su partido y su jefe, Mariano Rajoy, depende de la abstención del PSOE para seguir gobernando, una abstención que él ha reclamado a Díaz en numerosas ocasiones. Moreno ha defendido la necesidad de que haya un gobierno cuanto antes y no ir a terceras elecciones. Su contrincante defiende lo mismo y además es conocido cómo se ha quemado en su partido para lograrlo. Es posible que Moreno trate de deslegitimar por ello las aspiraciones de Susana Díaz a la dirección del PSOE, pero dadas las órdenes en su partido para bajar el tono contra los socialistas está por ver si reproduce el acoso de otras veces, cuando tildaba a Díaz de una persona ambiciosa más preocupada de los asuntos de España que de los de Andalucía.

La principal arma política del PP durante años contra el PSOE en la Junta han sido los casos de corrupción investigados por la Justicia, pero será difícil que Moreno acuda de nuevo a los ERE pese a las duras condenas contra Griñán, Chaves y seis exconsejeros de la Junta que pide la Fiscalía anticorrupción. El juicio por la trama 'Gürtel' no lo aconseja, pero tampoco el archivo de la causa política de los cursos de formación con duros reproches de la jueza María Núñez Bolaños al PP, acusación popular en el caso.

El tema de la corrupción pinta en realidad de mejor manera para Susana Díaz por lo anterior expuesto, pero aunque la dirigente socialista pueda sacar pecho del archivo de los cursos, tendrá menos credibilidad si ataca al PP con las demoledoras declaraciones de Correa confirmando las mordidas y la corrupción en el Partido Popular si solo unos días después su partido votará la investidura de Rajoy. La corrupción es un tema que puede salir o no, dependiendo de la temperatura del debate. Las fuentes consultadas apuestan por un tono moderado de los dos principales rivales en el Parlamento acompasado al clima nacional.

En teoría Teresa Rodríguez es la líder de la oposición que se presenta con mejor cartel en el primer debate de la Comunidad con el Parlamento fraccionado en cinco partidos, incluido el suyo. El de Podemos es el único grupo de la oposición que presenta al debate dos proyectos de ley en tramitación en el Parlamento, algo insólito.

Podemos y sus dos leyes

Incluso si Susana Díaz o el portavoz socialista, Mario Jiménez, le ataca con la 'pinza' con el PP porque es gracias a este partido que puedan debatirse sus leyes, la dirigente podemita puede contrarrestar con sus propias estadísticas: Podemos y PSOE han coincidido en votaciones un 56% frente al 52,4% que el partido morado ha coincidido con el PP.

Rodríguez plantea ir al debate con «espíritu constructivo» y como acostumbra apuntando temas concretos que afecten a la gestión autonómica. El último informe de la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza, que insiste en porcentajes alarmantes de personas sin lo mínimo para sobrevivir, servirá de inspiración a su intervención.

En su caso la contaminación política vendrá tanto de la situación nacional como de la de Podemos Andalucía. Harta de ser cuestionada como líder regional, Rodríguez ha abierto un proceso de renovación de órganos de dirección poniendo incluso la secretaría general en juego. Este pulso ha situado a parte de su grupo parlamentario en candidaturas contrarias a la de ella. Dos de sus previsibles pilares, la portavoz adjunta y la presidenta del grupo de diputados, Esperanza Gómez y Carmen Lizárraga, le cuestionan el liderazgo y es probable que se unan a los errejonistas. En este ambiente de disensión interna en Podemos, Rodríguez se mide a Susana Díaz.

El menos contaminado de todos es Antonio Maíllo, aunque solo a priori. El coordinador de IU no solo se presenta a este su primer debate de la Comunidad con gran vitalidad tras haber superado el cáncer que le ha mantenido a medio gas casi toda la legislatura, sino con espíritu guerrero. Maíllo sí abordará la situación nacional y su influencia en la política nacional con toda crudeza. Lo ha hecho en otros debates quincenales en los que ha denunciado que el Gobierno de Díaz es débil e interino y está paralizado por la constante tensión sobre la marcha de su presidenta a la política nacional.

El portavoz de IU, al que Díaz señala como acólito de Teresa Rodríguez tras el pacto electoral del 26J, buscará como otras veces desmontar el discurso de izquierdas de la presidenta andaluza para hacerla ver como alguien de derechas dentro del PSOE. Esta vez, además, tiene a mano la previsible abstención del PSOE en la investidura de Rajoy.