Diario Sur

Granada se convierte en el nuevo hogar de 15 refugiados sirios

Una de las familias que han llegado a Granada, felices tras el viaje. :: sur
Una de las familias que han llegado a Granada, felices tras el viaje. :: sur
  • Cruz Roja y el centro Samu tratarán de que estos acogidos se integren en la sociedad y disfruten de su vida en tierras granadinas

Con amplia sonrisa, dos muletas y un bebé correteándole alrededor, la jornada de ayer la resume la imagen de un refugiado sirio junto a su familia pisando suelo español rumbo a Granada. Ayer, 15 solicitantes de asilo llegaron a la capital granadina y a la localidad motrileña en busca de una nueva vida en paz procedentes de un campo de refugiados de Grecia. A Granada han ido las familias y a Motril, siete chavales -de entre 14 y 17 años- que viajan solos y que buscarán futuro en esta orilla del Mediterráneo.

El Ministerio del Interior aportó ayer fotos de la llegada de los refugiados -que más tarde viajaron a Granada- en el aeropuerto de Barajas. La cara de ese padre expresa las sensaciones de los viajeros al pisar suelo español. El drama también va con ellos. Este refugiado sirio tiene tan sólo una pierna.

Granada les ofrecerá un nuevo hogar, una ciudad en la que empezar de cero. En Motril, ayer por la mañana, el personal del centro SAMU trataba de espantar a las cámaras de televisión e insistían en la protección de los menores. Fuentes cercanas a esta casa de acogida contaban que se ha elegido la localidad motrileña por el roce que tienen con los inmigrantes, visitantes habituales que llegan en patera. «Los motrileños son solidarios, los acogen muy bien, en las clases de los colegios da igual de dónde seas... el mérito de que estos jóvenes lleguen aquí es de los motrileños», comentaba alguien muy próximo a este proyecto pionero de la Junta de traer a menores no acompañados.

El centro SAMU donde ya se encuentran los menores refugiados es discreto. Es un bloquecito cualquiera en una callejuela del centro. Silencio, sol, prudencia, que ya forman parte del paisaje de los chavales sirios que tanto desastre han visto.

Con los refugiados sirios llegados esta semana a la capital ha quedado completo el cupo de plazas con las que cuenta el programa de integración de asilados de Cruz Roja en la provincia. A los cuatro recibidos el pasado miércoles se sumó ayer otro grupo de ocho refugiados -cinco niños y tres adultos- procedente de los asentamientos de Grecia. Los refugiados, trasladados a Granada por la tarde tras los trámites de aduana en el aeropuerto madrileño de Barajas, residirán en el albergue universitario situado en la calle Ramón y Cajal, en el barrio de La Rosaleda.

Según explicó ayer el presidente provincial de Cruz Roja, Francisco Escribano, este grupo completa el medio centenar de plazas del que dispone la entidad para atender a refugiados. Desde el mes de junio, Cruz Roja ha acogido a 16 familias derivadas de los centros de estancia temporal de Ceuta y Melilla. En total, 35 personas de 14 nacionalidades distintas a las que ahora se suman los recién llegados de Siria. «Cruz Roja está trabajando en este proyecto desde hace 30 años, no somos novatos», señaló Escribano en referencia a las iniciativas para la inclusión de refugiados en las que participarán los acogidos sirios de la capital. Con el fin de desarrollar «las habilidades necesarias» para su inclusión en la sociedad granadina, pasarán por tres fases de adaptación: acogida, integración y autonomía.

En los primeros días de estancia en Granada, Cruz Roja cubrirá las necesidades más «básicas y urgentes». Entre ellas, la tramitación de la tarjeta sanitaria. A lo largo de seis meses conocerán la normativa que regula la situación de los refugiados en España, recibirán asesoramiento legal, atención médica y psicológica e información sobre el programa de acogida.

Idioma y adaptación

Asimismo, tendrán la oportunidad de participar en las actividades deportivas, formativas y en acciones de asesoramiento destinadas a mejorar su capacidad comunicativa: desde el idioma a las habilidades sociales.

En el marco de la segunda fase, tal y como describió el presidente provincial de Cruz Roja, los trabajadores y voluntarios de la entidad tratarán de promover el desarrollo autónomo de los refugiados, de tal forma que puedan buscar una residencia y trabajo. «Ayudaremos en todo lo que podamos a que se integren en la sociedad española», afirmó.

Ya en el último de los estadios de adaptación, aprenderán a «volar solos». Con una vivienda, formación y trabajo, abandonarán el centro de acogida. No obstante, según aclaró Escribano, «son libres de irse en cualquier momento, aunque tienen que firmar la renuncia al proyecto».

Para desarrollar esta labor, Cruz Roja Granada dedicará a la atención a refugiados a un abogado, dos psicólogas y dos trabajadoras sociales que se suman a los voluntarios.

Entre 10 y 15 asistentes a los que la experiencia «puede aportar algo a su profesión» -traductores, profesores, médicos, abogados, psicólogos...- que tratarán con los refugiados durante su estancia en Granada donde comenzarán otra vida.