Diario Sur

Susana Díaz sale en defensa de la honradez de Chaves y Griñán

  • Díaz afirma que habrá «seguro» comité director del PSOE para abordar la posible abstención y deja claro cómo: «Rajoy debe coger y marcharse»

Susana Díaz salió ayer en defensa de la inocencia de Manuel Chaves y José Antonio Griñán, sus antecesores en la Presidencia de la Junta de Andalucía. «Con todo el respeto que le tengo a la Justicia, creo firmemente en la honradez y en la honestidad tanto de Pepe Griñán como de Manolo Chaves», dijo. Además informó haber hablado con ambos en las últimas horas tras hacerse pública la petición de condena de los fiscales del 'caso ERE' solicitando penas de seis años de cárcel y 30 de inhabilitación para Griñán y de diez años de inhabilitación para Chaves.

Aún con la prudencia de otras veces, las palabras de Díaz y su revelación de haber hablado con los expresidentes (se supone que para darles ánimo) evidencian un cambio de estrategia del PSOE respecto a un caso que está a punto de sentar en el banquillo a la cúpula de los gobiernos socialistas de una década. Una estrategia que pasa ahora por salir en defensa sobre todo de los expresidentes de la Junta, incidiendo, como ayer Díaz y el día antes un comunicado del PSOE andaluz, en que no se les ha acusado de «beneficiarse personalmente». «Espero y deseo que cuanto antes paguen aquellos que se beneficiaron de un hecho que evidentemente nos abochorna a todos», declaró Díaz.

Al conocerse que los dos expresidentes iban a ser investigados en la causa de los ERE (el auto de preimputación de Mercedes Alaya estalló como una bomba en la toma de posesión del primer gobierno de Díaz en septiembre de 2013), el PSOE andaluz optó por establecer un cordón sanitario en torno a la presidenta. Esta incluso llegó a pedir la renuncia de sus antecesores a sus escaños en el Congreso (Chaves) y Senado (Griñán) si finalmente eran imputados, lo que cayó como un jarro de agua fría sobre ellos y provocó malestar y un gran distanciamiento con los expresidentes. «Pepe, Susana nos ha matado», llegó a decir Chaves a Griñán en conversación telefónica, según cuenta Manuel Pérez Alcázar en su libro 'Delfines y tiburones'.

Aún debieron pasar otro mal trago cuando el Tribunal Supremo imputó a Griñán y se disponía a hacer lo mismo con Chaves cuando las negociaciones del PSOE con Ciudadanos situaron a los exmandatarios como pieza a cobrar para la investidura de Díaz en junio del pasado año. Griñán fue el primero en renunciar al escaño a principios de ese mes y Chaves lo secundó varias semanas después, lo que les hizo perder el aforamiento. En el caso de Griñán esta renuncia puede costarle cara por ahora. El Supremo solo le imputó de prevaricación y el juzgado de Sevilla le ha añadido malversación, lo que conlleva pena de cárcel.

A raíz de entonces y, sobre todo, tras el procesamiento de ambos junto a otros 24 excargos, entre ellos seis exconsejeros de sus gobiernos, también en otro junio, el de este año, Díaz ordenó otra estrategia con un mayor acercamiento a los expresidentes a nivel privado, aunque ha seguido manteniéndoles alejados de los actos del partido. Significativa fue su ausencia, física y en los discursos, en el acto del PSOE del 28F pasado, en los que sí estuvieron los otros presidentes socialistas, Rafael Escuredo y José Rodríguez de la Borbolla.

Ahora el PSOE ha pasado de estar a la defensiva a una actitud más ofensiva, o de menor complejo a la hora de defender a sus dirigentes, encausados por delitos de prevaricación y malversación en el diseño y pago de ayudas sociolaborales para mitigar la conflictividad laboral en la década pasada. Todo ello paradójicamente cuando Chaves y Griñán renunciaron a la militancia en junio en el PSOE para no dañar la imagen del partido tras ser procesados.

En esta posición, Susana Díaz subrayó ayer el hecho de que «tanto Chaves como Griñán asumieron responsabilidades políticas, dejaron su escaño y abandonaron el partido», a diferencia, insinuó, de lo que ha hecho el PP, en alusión a Rita Barberá, que se ha negado a renunciar a su puesto de senadora.

En el comunicado del PSOE este critica que la Fiscalía, institución dependiente del Gobierno, haya dado a conocer su escrito en estos momentos, en plena campaña de las vascas y gallegas y en plena vorágine de presiones para la formación de Gobierno. También cuando en el PSOE hay desatada una guerra interna entre los de Pedro Sánchez y los críticos, encabezados por Díaz, que quieren facilitar el gobierno del PP pero cobrándose la cabeza de Mariano Rajoy.Sobre este aspecto, la presidenta andaluza dio un avance más. Hasta ahora había sugerido que Rajoy diera un paso atrás, pero ayer manifestó de forma diáfana que el candidato del PP «debe coger y marcharse» para hacer un «gran servicio a este país».

Posición en el PSOE

Díaz también descartó que estuviera en una rebelión para cargarse a Pedro Sánchez después de las elecciones vascas y gallegas en un comité director de su partido. «No sé de qué me habla», manifestó.

Eso sí. Díaz dejó claro al entorno de Sánchez que ese comité director, para abordar qué debe hacer el PSOE para evitar unas terceras elecciones, se celebrará «seguro».

Díaz no aclaró que pedirá en esta reunión. «Ya dije el miércoles cuál es mi posición y a partir de ahora lo que tenga que decir lo diré en los órganos del partido», manifestó. Díaz dijo el miércoles que con 85 escaños «no se puede gobernar» y que al PSOE le toca ahora hacer «una oposición útil».

Palabras ya pronunciadas otras veces tras el 26J, pero que después de un mes de silencio, incluso tras la investidura fallida de Rajoy, sonaron a silbato de carguen armas a los críticos con Sánchez para cortar sus aspiraciones de formar gobierno con el apoyo de Podemos y Ciudadanos o quizás con los independentistas catalanes.