Diario Sur

Susana Díaz quiere «un Gobierno cuanto antes», pero no dice cómo ni de quién

Susana Díaz, Juanma Moreno, Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez, ayer en el Parlamento.
Susana Díaz, Juanma Moreno, Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez, ayer en el Parlamento. / Efe
  • La presidenta atribuye la situación al bloqueo del PP a su investidura en 2015: «Ustedes jugaron con fuego y ahora todos nos estamos quemando en España»

Susana Díaz rompió ayer su silencio tras un mes sin manifestarse sobre la política nacional, pero lo hizo de tal forma que la impresión, una vez digerida la expectación de sus palabras, es que la presidenta de la Junta andaluza y dirigente de la mayor federación del PSOE sigue de perfil ante la situación de bloqueo del Gobierno de España.

Díaz manifestó en la sesión de control en el Parlamento que su deseo es que haya un Gobierno «cuanto antes» para arreglar lo que los populares «han arrasado en cuatro años». Tras ser perseguida varias veces por periodistas a la carrera por los pasillos, lanzó otro mensaje igual de bien intencionado y ambiguo: «Como ciudadana y presidenta de Andalucía voy a intentar estar a la altura y ayudar, porque para que le vaya bien a Andalucía le tiene que ir bien a España». Ninguna de sus frases esclarece en qué está ayudando y en ningún momento desveló si es partidaria de la abstención del PSOE para que gobierne el PP, de unas terceras elecciones o de que Pedro Sánchez lo intente otra vez.

Sus portavoces en el PSOE-A y el Parlamento, Juan Cornejo y Mario Jiménez, sí dejaron claro días antes que la dirigente socialista no quiere unas terceras elecciones y tampoco considera «viable» la intentona de Sánchez. El PSOE andaluz, además, ha pedido la renuncia de Mariano Rajoy dando a entender que facilitaría el diálogo con el PP.

Sobre nada de ello se pronunció Susana Díaz en la primera sesión parlamentaria después de las vacaciones. La presidenta andaluza desplegó toda su ciencia política en echar balones fuera y zafarse de la presión a la que la sometieron los líderes andaluces de PP, Juanma Moreno, Podemos, Teresa Rodríguez e IU, Antonio Maíllo. Todos la acusaron de ser responsable de la ingobernabilidad del país y todos la quisieron llevar a su terreno.

Maíllo y Rodríguez la culpan de vetar un acuerdo de Pedro Sánchez con Podemos y fuerzas de izquierdas para que el secretario general socialista sea presidente. La pregunta del dirigente de IU era sobre educación con reproches sobre la improvisación de la Junta a la hora de planificar este curso, pero derivó en acusarla de no querer de verdad que no se aplique la Lomce (la ley educativa del PP) instándola a que no ponga «palos en las ruedas» a un gobierno alternativo al PP que derogue todas sus leyes. «Después no valen lamentos, existe el aquí y ahora», sostuvo.

«Ustedes pudieron y no quisieron. Si hemos tenido segundas elecciones y no se ha derogado la Lomce es porque ustedes lo quisieron así», respondió Susana Díaz en alusión al fracaso de la investidura de Sánchez en marzo. El rifirrafe con Teresa Rodríguez fue más agrio. La portavoz de Podemos acusó a la presidenta de «no haber trabajado en su vida», en alusión a su trayectoria laboral. «De trabajar y mucho le puedo dar lecciones», le respondió Díaz.

Cuando le llegó el turno al líder del PP, Juanma Moreno, este ya sabía que iba a tener muy difícil que la presidenta le desvelara lo que piensa de los contactos de Pedro Sánchez con los partidos. Acusó a Susana Díaz de una «ambigüedad calculada», de un «tacticismo» que está «ahogando a Andalucía» por «su interés personal» y le instó a respaldar con los 20 diputados del PSOE andaluz la investidura de Rajoy.

En su segunda intervención presionó aún más y le reclamó que respondiera «de una vez por todas» si es partidaria de unas terceras elecciones «para desgastar» a Pedro Sánchez, o de un «gobierno Frankenstein» con Podemos o dejar gobernar a la lista más votada.

Contradicciones

La respuesta de Susana Díaz en sus dos intervenciones fue contradictoria. Por un lado calificó de «pueril» que Moreno interprete que la presidenta de la Junta tiene la llave de la gobernabilidad de España. Pero por otro responsabilizó al PP de la situación de bloqueo remontándose al veto de los populares a su investidura en 2015. Diaz desveló una conversación telefónica con Mariano Rajoy el 24 de abril del pasado año, antes de la tercera votación. «Le dije que no había otra alternativa de gobierno, que no bloquease a Andalucía y que yo iba a ser presidenta más pronto que tarde. Él me respondió que no estuviese tan segura». Días después en un mitin en Málaga, Rajoy espetó a Moreno: «Lo estás haciendo muy bien».

«Ustedes jugaron con fuego en Andalucía y ahora nos estamos quemando en toda España». «Hicieron un experimento muy dañino para la democracia en Andalucía y lo estamos pagando todos», manifestó la presidenta de forma vehemente.

En el PP sorprendió este rencor de Susana Díaz. Moreno le recordó que en Andalucía no hubo unas segundas elecciones. (Ciudadanos apoyó la investidura y lo evitó). Para el PP la beligerancia de Díaz responde a un nuevo tacticismo. Fuentes de este partido opinan que Díaz ha vuelto a cerrar la puerta a un acuerdo para desbloquear el Gobierno, pero por otro lado también guarda esperanzas, ya que la dirigente andaluza tampoco respaldó a Sánchez.