Diario Sur

Málaga, 19 jun (EFE).- El hombre acusado de dejar morir ahogado en una balsa de los Montes de Málaga al hijo de 3 años de su pareja, en febrero del 2015, ha alegado que no le ayudó porque tenía miedo a caerse.

Ha asegurado que cuando escuchó que había caído al agua, salió corriendo al coche para buscar el teléfono pero que al final no dijo nada a nadie por miedo a que se enfadaran con él, tanto su madre como el resto de familiares.

El juicio ha comenzado hoy en la Ciudad de la Justicia de Málaga y será un jurado popular el encargado de emitir un veredicto de culpabilidad o no culpabilidad.

La declaración del acusado ha durado algo más de una hora y durante toda su comparecencia ha intentado taparse el rostro y no ha mostrado ninguna señal tristeza hacia lo ocurrido con el pequeño, al tiempo que ha intentado demostrar que él era la persona que más se preocupaba por su educación y bienestar.

Se ha negado a contestar a las preguntas de las acusaciones y solo ha contestado a su abogado y a la magistrada presidenta del jurado.

Ha relatado que la convivencia con su pareja era complicada ya que discutían mucho y también ha argumentado que en ocasiones le mentía por miedo al genio que tenía.

A preguntas de su abogado ha negado que organizara el asesinato como mantienen las acusaciones, que durante el juicio han asegurado a los miembros del jurado que lo mató a sangre fría y de manera cruel por celos.

Esta mañana también ha declarado un policía que estuvo con él las horas que estuvieron buscando al menor y ha destacado que cuando encontraron al pequeño, flotando muerto en la balsa, no se lamentó y solo preguntó de manera fría por su futuro tras saber que estaba detenido.

El agente ha asegurado que llegó a decir que decidió no sacarle del agua por la rabia que tenía hacia la madre, y en todo momento durante su declaración tras encontrase el pequeño sin vida tuvo una actitud muy tranquila e incluso fría.

También ha explicado que dio tres versiones diferentes de dónde estaba el menor, pero cuando comprobaba que se desmontaba daba otra diferente.

El fiscal pide que sea condenado a veinte años de prisión por un delito de asesinato, mientras que su defensa ha alegado que huyó de la zona y no socorrió al menor "impulsado por un miedo insuperable".

Para las acusaciones el acusado resolvió deshacerse del menor, bien sea por celos, bien por entender que era un estorbo en su relación con la madre y a finales de enero del 2015 se puso en contacto con el padre del niño y, a través de mensajes de WhatsApp y llamadas telefónicas, intentó convencerle con diversas excusas de que se lo llevase a Ceuta y se quedara definitivamente con él.

El procesado llegó incluso a ofrecerse como testigo en un posible procedimiento civil sobre modificación de medidas, aunque ocultó esta iniciativa a la madre del menor.

Como no logró su propósito por esta vía, decidió acabar con la vida del niño, y se dirigió, el 9 de febrero de 2015, en su coche a recogerlo del colegio, como hacía en ocasiones.

En lugar de regresar al domicilio de la madre se desplazó al mirador Vázquez Sell de los Montes de Málaga, un paraje "recóndito y muy raramente transitado", donde hay una balsa de recogida de agua contra incendios.

Después de aparcar el coche y caminar por una zona de gran desnivel, ambos llegaron a la balsa, que estaba circundada por una verja metálica, aunque utilizaron una rotura en un lateral para acceder.

Una vez dentro, el acusado, "sabedor de que el menor no sabía nadar, lo arrojó sin miramientos al interior de la balsa, dejando que se ahogara sin ofrecerle el menor auxilio".