Diario Sur

Cádiz, 20 may (EFE).- La compañía de títeres La Tía Norica, con más de 200 años y clasificada como un Bien de Interés Cultural, regresa hoy y mañana a los escenarios de Cádiz para representar su tradicional sainete, en el que habrá "sorpresas" y una actualización de sus "dimes y diretes", adaptados al público de hoy.

"Es un espectáculo que no es que cumpla años, es que cumple siglos, pero todos los años tenemos que renovarlo, de ahí que no haya nunca una función igual", explica a Efe Eduardo Bablé, uno de los actuales responsables de la histórica compañía.

La Historia de La Tía Norica se remonta al siglo XVIII, cuando la familia Montenegro trajo estas marionetas desde Italia a Cádiz, con tanta repercusión que hasta Manuel de Falla compuso a estos títeres el Retablo de Maese Pedro.

Tras una etapa en la que casi desaparecieron, los hermanos Bablé recuperaron su actividad en 1984, algunas de las cuales descansan como patrimonio en el Museo de Cádiz.

Las otras, que merecieron la medalla al mérito de las Bellas Artes de 2002, realizan representaciones periódicas como la que esta noche acogerá el Teatro del Títere, ubicado en la capital gaditana, y que lleva el nombre de la compañía.

"Es una oportunidad también para que la gente descubra este teatro tan coqueto y excelente para nuestras representaciones", detalla Bablé, quien cree que el edificio, al igual que la propia compañía, es "un gran desconocido para los gaditanos".

"A nosotros vienen a vernos mucha gente de fuera, incluso gente que viaja de Madrid o de otras ciudades hasta Cádiz para coincidir con nuestras representaciones", explica el responsable de la compañía, quien lamenta no ser del todo "profeta en nuestra tierra".

La compañía representará el sainete hoy y mañana, además de la semana que viene, desde el jueves hasta el domingo, coincidiendo con el Festival del Títere Ciudad de Cádiz, que arranca el 24 de mayo.

"Nos gusta que las novedades y las sorpresas, que las hay, sean descubiertas por el público", admite Eduardo Bablé, quien destaca también la escenografía renovada por la empresa gaditana Ras, que cambió el mobiliario y fondos del sainete.

"Hicimos una revisión de la dramaturgia y también de la infraestructura, cambiando los telones de tela, por estructuras operísticas, con decorados corpóreos y tridimensionales, con cambios a la vista del público".

Bablé también considera que los textos y los chistes, "los dimes y diretes", se tienen que actualizar para adaptarse a los tiempos.

El sainete de La Tía Norica cuenta la disparatada historia de una mujer, quien trata de enseñarle a Batillo, su sobrino nieto, el arte de torear, pero el toro la termina pillando, lo que la deja gravemente herida, y, temiendo que sean sus últimos días, acuerda llamar a un escribano para que dé fe de su testamento.