Melilla, 19 may (EFE).- El fotógrafo Laureano Valladolid, corresponsal gráfico de la Agencia EFE, ha recibido hoy el reconocimiento de Melilla por sus cuarenta años dedicados a plasmar en sus instantáneas la historia reciente de la ciudad.

"Me encuentro mejor en el otro", ha comentado a los compañeros mientras posaba esta mañana ante las cámaras en el Salón Dorado del Palacio de la Asamblea de Melilla, escenario de actos solemnes.

Laureano Valladolid ha recibido de manos del presidente de Melilla, Juan José Imbroda, un escudo de la ciudad con una placa que reconoce sus cuatro décadas como fotógrafo oficial.

El fotógrafo ha inmortalizado en este tiempo la vida de la ciudad con una "valiosa labor" profesional y en lo personal deja en Melilla "un afecto imperecedero", destaca la placa.

El presidente la ciudad ha definido al fotógrafo como "un gran compañero", por sus "valores muy importantes", entre los que ha citado la lealtad, los ideales y la amistad.

Natural de la provincia de Cuenca, llegó desde Madrid en 1977 a Melilla, donde instaló un estudio fotográfico "de bodas, banquetes y comuniones, la BBC", ha bromeado Valladolid al relatar su carrera ante los micrófonos de los compañeros.

Laureano Valladolid empezó cuando Melilla era ayuntamiento, antes de convertirse en ciudad autónoma, y entre los innumerables actos que han pasado por su objetivo destaca "el orgullo de haber estado de fotógrafo oficial cuando la visita de sus majestades los reyes de España", todo un acontecimiento en la ciudad 2007.

Además de su estudio y como fotógrafo oficial de la ciudad, ha trabajado en medios como Diario Sur de Málaga, El Faro de Melilla y la Agencia EFE.

"Estos cuarenta años he pasado por muchas cosas agradables, otras no tan agradables y otras malas, como cuando el accidente de la PauknAir y todo eso", ha recordado sobre el vuelo en el que murieron 38 personas en 1998.

"Si Dios quiere, pienso dedicarme a la familia, que verdaderamente la he tenido desantendida durante muchos años, y hacer una vida cómoda, que sinceramente creo que me lo he merecido, porque no he tenido horario de trabajo, sábados ni domingos ni nada", ha confesado.

A sus 69 años, casado, con tres hijas y cuatro nietos, espera dedicar su jubilación a viajar.