Melilla, 20 mar (EFE).- El fuerte temporal que sufrió Melilla la semana pasada, que obligó a activar la alerta naranja por fenómenos costeros y fuerte viento, ha causado daños en la planta desaladora y varias playas de la ciudad autónoma, situación que ha sido analizada hoy por la Consejería de Coordinación y Medio Ambiente.

A preguntas de los periodistas, el consejero de Coordinación y Medio Ambiente, Manuel Ángel Quevedo, ha explicado que la planta desaladora lleva sin funcionar a pleno rendimiento desde el miércoles por la tarde, cuando fue necesario cerrar dos de sus tres líneas, cada una de las cuales produce 7.000 metros cúbicos de agua desalada.

La desaladora ha estado funcionando a un tercio de su capacidad hasta ayer, cuando se abrió una segunda línea, y se prevé que esta semana se pueda abrir la tercera, ya que hoy ha sido el primer día desde el temporal en que ha habido condiciones de visibilidad para que los buzos puedan reparar las averías generadas por olas de hasta 14 metros.

Respecto a las playas, Quevedo ha señalado que la del Hipódromo "prácticamente ha desaparecido" y ha sufrido también daños en las redes de suministro de agua en las duchas y lavapies, de manera que el esfuerzo económico que cada año hace la Ciudad Autónoma para poner a punto las playas tendrá que ser superior este año.

También se ha visto afectada la playa de la Alcazaba, cuya rampa de acceso ha sufrido daños como en temporales anteriores, por lo que la Consejería de Coordinación y Medio Ambiente tratará de buscar una fórmula que evite que vuelva a suceder.

Todas estas cuestiones han sido abordadas en una reunión monográfica en la que el consejero de Medio Ambiente ha citado a todos sus técnicos, ya que al margen de los daños, este departamento se encuentra "en plena ebullición" preparando el Plan de Playas para este verano, en el que se prevé la compra de nuevo mobiliario.