Málaga, 19 mar (EFE).- La maquilladora francesa Sylvie Imbert, ganadora de dos Premios Goya por "Blancanieves" y "Nadie quiere la noche", ha confesado hoy que "adora" a los actores, a los que considera "muy valientes, porque respetan lo que les hagas cuando sabes por dónde vas a tirar".

"Si alguien me dice que no le gusta lo que he hecho se cambia. Sólo soy una maquilladora, no hago lo que se me antoja, sino lo que estudio con el director y con el actor para que su personaje sea así", ha asegurado Imbert, que hoy recibe el Premio Ricardo Franco que el Festival de Málaga y la Academia de Cine entregan cada año a los profesionales más destacados de los oficios técnicos del cine.

Resalta que, cuando empezó, no tenía ningún familiar en el cine español, por lo que se ha "hecho un hueco solita", y revela que siempre quiso estudiar cine, pero sus padres no le dejaban ir a París porque era "muy joven".

"Entré en el cine por llevar la contraria", ha confesado Imbert, que añade que, pese a que había estado varias veces nominada al Goya, cuando ganó el primero con "Blancanieves" fue "una alegría enorme".

Aquella película fue "difícil", porque tenía "unos actores maravillosos como Maribel Verdú o Angela Molina, que se veían en color delante del espejo, pero les maquillaba la boca verde o naranja y el ojo rosa para rodar en blanco y negro, y podrían haber creído que estaba loca y haberme dicho que eso no se lo hacía".

Explica que el mejor trabajo de maquillaje "no es ni el que ve más el espectador ni el que pasa desapercibido, sino el que está bien hecho para un personaje".

Imbert se confiesa "peleada con lo digital, que muestra hasta el fondo de un poro que haya en la espalda", y reivindica poder participar en la postproducción de la película para "ver cómo termina y qué pasa del bruto al definitivo".

Para esta maquilladora, la preparación de la película en España "no es todo lo perfecta que debería ser", pese a que ella la considera "más importante que el rodaje".

"Si llegas al rodaje con los deberes hechos, todo fluye y no tienes que lidiar con imprevistos", subraya Imbert, que asegura que el único director en España que lo da "todo masticado" es Pablo Berger, y por eso le "encanta" trabajar con él.

Actualmente trabaja a las órdenes de Terry Gilliam en "El hombre que mató a Don Quijote", por lo que cuando termine esta noche la gala de entrega del Premio Ricardo Franco se montará en un coche para poder estar en el rodaje mañana a las seis de la madrugada.

"Terry Gilliam es maravilloso, un gran creador y un artista que tiene el cerebro funcionando a 2.000 vueltas por hora constantemente, y éste es el reto de mi profesión", ha remarcado.

Cuando se le pregunta a quién le gustaría maquillar, responde sin dudar que a Meryl Streep, "por buena actriz, por inteligente, por reivindicadora y por luchadora por los derechos de las mujeres", aunque en España tiene también la asignatura pendiente de Pedro Almodóvar.

"Por favor, que algún día me llame. He trabajado en refuerzos con él, pero no he firmado ninguna película suya, y necesito hacer una para tener una jubilación decente en Francia. Pedro es en el mundo entero el pasaporte de España, pero en Francia el respeto que se le tiene es indescriptible, como a todo el cine español", asegura.