Diario Sur

Sevilla, 1 feb (EFE).- El cambio climático ya es una realidad en los ecosistemas mediterráneos, donde aumentan la aridez y los episodios climatológicos extremos, según han destacado a Efe tres de los científicos organizadores del XIV Congreso Internacional de Ecosistemas Mediterráneos (MEDECOS) que se celebra en Sevilla.

"Los ecosistemas mediterráneos ya están experimentando el cambio climático y los modelos apuntan a que serán bastante vulnerables", ha señalado Francisco Lloret, presidente de la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET) y profesor de Ecología en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Estos ecosistemas se definen por su clima, pues en ellos coinciden "el momento de más calor y el de menos lluvias; aunque a nosotros nos parezca extraño esto ocurre en pocos sitios del mundo: la cuenca mediterránea, California, el centro de Chile, el suroeste de Australia y en el sur de Sudáfrica", ha explicado Lloret

"A nivel planetario, lo normal es que cuando hace calor, llueva, pero eso no es lo que nos pasa a nosotros", ha señalado Adrián Escudero, catedrático de Ecología de la Universidad Rey Juan Carlos y vicepresidente de la AEET.

Los ecosistemas mediterráneos son "muy ricos" en número de especies", porque se ubican en zonas atractivas para ellas, entre las más áridas, como los desiertos, y las más frías, como las polares, y albergan la mayor biodiversidad del Planeta tras las selvas, según Lloret.

En esos ecosistemas también vive mucha gente, "por lo que la interacción con el hombre es muy intensa y desde hace muchos años", ha añadido.

Este ecólogo ha señalado que aunque el clima mediterráneo siempre ha tenido "fluctuaciones", las emisiones de CO2 a la atmósfera las han aumentado y hasta generar "una mayor variación en la temperatura y en las precipitaciones que genera, por lógica, episodios extremos".

Lluvias intensas, olas de calor, sequías o episodios de frío como el que recientemente ha fijado en España temperaturas mínimas históricas serán cada vez más frecuentes, según Lloret y Montserrat Vilà, investigadora de la Estación Biológica de Doñana, centro del CSIC en Sevilla, y directiva de este congreso, que reúne a más de quinientos expertos.

Para Escudero, "son muchas" las evidencias acumuladas en los últimos veinte años del "desplazamientos altitudinales" de especies en los ecosistemas mediterráneos, como las plantas arbustivas de montaña, que crecen a mayor altitud conforme aumenta la temperatura.

Lloret ha opinado que "no hay ninguna duda de que ya llegamos tarde" para impedir el cambio climático y ha sostenido que "de lo que se trata ahora es de no llegar más tarde todavía".

Vilà también ha citado otros "motores" del cambio global, junto al cambio climático, como el impacto de las especies invasoras, la destrucción de hábitats o los incendios forestales, fenómenos que también se estudian en este congreso en el que participan medio millar de investigadores.

"Apenas quedan hábitats costeros prístinos en el Mediterráneos, cuesta mucho encontrar ecosistemas con sus dunas móviles, con vegetación salina", ha añadido.

El impacto de las especies invasoras es menor en la cuenca mediterránea, según Lloret, pero tiene consecuencias más severas en Australia, Sudáfrica o California "donde las especies que llegan están modificando completamente los patrones de diversidad".

El presidente de la AEET también ha advertido del incremento del número y de la intensidad de los incendios forestales "hasta el punto de que a la vegetación quemada no le da tiempo a regenerarse" y de que las llamas son de tal magnitud "que no se pueden controlar".

El fuego "forma parte de la dinámica" de los ecosistemas mediterráneos, ha recordado, pero el cambio climático y la eliminación de los herbívoros que consumen vegetación ha incrementado su devastación.

Estos científicos han destacado que los ecosistemas mediterráneos suponen un "laboratorio idóneo" para estudiar el cambio global, por su elevada concentración de especies y su larga interacción con el hombre.

"Si miramos la Antártida y el deshielo, vemos un cambio brutal del sistema físico, pero los ecosistemas mediterráneos son muy ricos en especies y podemos ver mejor los cambios", ha explicado Lloret.

Con todo, Escudero ha opinado que existe "un amplio abanico" de medidas frente al cambio climático, desde los acuerdos mundiales para reducir las emisiones de CO2 al uso de "herramientas locales" para capturar emisiones, defender los ecosistemas con medidas selvícolas o implementar "migraciones asistidas" para trasladar especies amenazadas a ecosistemas adecuados.