Diario Sur

Huelva, 30 nov (EFE).- Los últimos trabajos arqueológicos en el yacimiento romano de Isla Canela-Punta del Moral, en Ayamonte (Huelva), han sacado a la luz una necrópolis de incineración, inédita hasta la fecha, cuyo máximo exponente será el hallazgo de un nuevo monumento funerario.

El hallazgo en este yacimiento arqueológico, en el estuario del río Guadiana, se ha producido a raíz del inicio de la obra de reforma de la carretera que da acceso a la aldea de Punta del Moral, para la que se estimó una zona cautelada en la que se especificaron dos áreas.

En una de ellas, según se recoge en el informe realizado por los arqueólogos Jesús de Haro, Benjamón Cabaco y Elisabeth García, al que ha tenido acceso Efe, es donde se ha descubierto esa necrópolis que, según los expertos, habla por primera vez de la existencia de áreas funcionales en el interior de este espacio sacro.

Se trata de un hallazgo "singular y de gran importancia histórica" dentro del contexto general de conocimiento relativo al mundo funerario del Periodo Romano de la Provincia de Huelva.

Es una construcción de planta circular/circuloide elaborada en fábrica de mampuestos de pizarras y compuesta de dos cuerpos estructurales, Anillo y Cámara, alcanzando unas dimensiones de 3,50x3,00 metros.

En su entorno inmediato se localiza un área de cremación para la acometida de los rituales asociados a los enterramientos de incineración que se acometieron en el lugar, conformando todo el conjunto un área Sacra que se complementa con la aparición de muros que delimitarán físicamente este espacio, separándolo de las inhumaciones que se desarrollan al oeste en la misma necrópolis.

Alrededor de ese Espacio Sacro se disponen los diversos depósitos funerarios, registrados también con estas nuevas excavaciones, con los restos de las cremaciones de los difuntos, dispuestos en fosas individualizadas.

Son fosas de enterramientos en donde aparecen elementos de ajuares personales en homenaje a los difuntos -monedas, útiles de bronce, elementos de adorno metálicos, copas y jarritos de vidrio o de cerámica, ollitas o lucernas fragmentadas-, restos del soporte de los enterramientos y numerosos restos de los desechos de los banquetes fúnebres asociados al ritual del enterramiento en sí.

Se trata, según los expertos, de una necrópolis que presenta una alta potencialidad de cara a investigaciones futuras, por su complejidad, características, proceso de monumentalización y coexistencia de ritos.