Diario Sur

Madrid, 30 nov (EFE).- Con 112 años de historia a sus espaldas, Cruzcampo apuesta por el lanzamiento de nuevas referencias para completar su catálogo al calor del "boom" de la cerveza artesana, una moda que confía en aprovechar.

"Somos una marca líder, con la vocación de cubrir todas las necesidades y momentos de consumo. Queremos estar en segmentos que nos parecen complementarios", explica Borja Manso, responsable de la enseña, que pertenece desde el 2000 al grupo Heineken.

En una entrevista con Efe, cuando se cumple aproximadamente un año desde su llegada al cargo, Manso anticipa novedades para 2017, que se suman a las que han visto la luz este año (Cruzcampo 0,0, la gama Radler o Cruzial): "Lo tenemos en nuestro ADN, innovar está en nuestros genes. Raro va a ser el ejercicio en que no lancemos nada".

En el caso de Crucial, el responsable de la marca explica que es una cerveza "con más cuerpo e intensidad aromática" de lo habitual, pero sin pasarse, ya que está dirigida "al consumo cotidiano".

"Su lanzamiento responde a un nicho de mercado que vimos entre las cervezas con un punto más de graduación que las estándar, pero que no son difíciles de beber", señala, tras apuntar que "la mayoría de competidores" ya estaban en ese segmento y Cruzcampo ya contaba con una premium de mayor graduación (Gran Reserva), más asociada a la gastronomía y no tanto al consumo diario.

El objetivo, explica, es "dar más valor" a cada ocasión en la que el consumidor tome una cerveza, ofreciéndole diferentes y variados productos.

Manso admite que esta tendencia que ya se observa en el mercado cervecero "está muy relacionada" con el éxito de las artesanas, ya que el consumidor "se interesa mucho más por lo auténtico, por cómo se hacen las cosas, y es más aventurero, prueba cosas nuevas".

"En la compañía estamos encantados con este 'boom' de la artesana porque supone más interés del público general y hace crecer el mercado", asegura.

Cruzcampo no facilita datos desagregados sobre resultados o facturación, pero sí sobre producción: saca al mercado cada año cinco millones de hectolitros, prácticamente la mitad de todo lo fabricado por el grupo en España.

Según sus datos, es líder en el mercado de la hostelería y se encuentra en el "top tres" si se computan tanto bares y restaurantes como la distribución.

De todas sus ventas, algo más del 50 % procede del canal horeca, ya que su producto icónico "es la caña" recién tirada.

Entre los consumidores, la marca ha despertado tradicionalmente amores y odios a partes iguales, un "debate" nacional entre su legión de seguidores y un nutrido grupo de detractores que también se refleja en las redes sociales.

"Las cervezas son distintas, y Cruzcampo tiene diferencias de las que estamos orgullosos (...) Hay gente a la que le gusta menos, es verdad, pero es una cuestión de preferencias y nosotros lo vemos como una fortaleza. Lo preocupante sería ser como todos los demás", esgrime Manso.

El hecho de estar basada en una receta creada en un clima muy caluroso como el de Sevilla es la razón que explica su "mayor carga aromática": es una cerveza "más lupulada", indicada para ser servida "a muy baja temperatura", lo que "reduce la carga organoléptica".

"Por eso tiene esa carga extra de aroma, porque si no la tuviera no tendría mucho sabor", precisa.