Diario Sur

Sevilla, 29 nov (EFE).- La Audiencia de Sevilla ha condenado a la conductora de un coche que atropelló a una ciclista cuando cruzaba por un paso de peatones, y ha aumentado la multa impuesta por un juzgado al considerar que la culpa fue solo del vehículo a motor y no de la bici.

En un auto al que ha tenido acceso Efe, la sección octava de la Audiencia de Sevilla fija la multa en 3.677,81 euros frente a los 1.103,34 euros que le impuso el juzgado de primera instancia 13 de la ciudad, que repartió la culpa de lo ocurrido entre el coche y la bici.

La Audiencia destaca que el hecho de que la ciclista, antes del atropello, circulara por la acera, "no tiene incidencia" en el siniestro, que se produjo en la calzada, según el informe de la Policía Local, y reprocha que el juzgado le concediera a ese extremo una "importancia clave" para establecer una compensación de culpa.

Este auto se conoce pocos días después de que un juzgado de Sevilla condenara a un ciclista que chocó contra un coche cuando cruzaba un semáforo en verde para peatones y sin carril bici, en el que la prioridad era del vehículo a motor y no del ciclista, según la sentencia.

En el último atropello, la Audiencia resalta que no es "admisible" exigir la misma diligencia a una conductora de bicicleta que a un vehículo a motor, que "por Ley es creador de riesgo".

"En ningún caso, el hecho de que un ciclista cruce una calzada por un paso de peatones legitima a los conductores de vehículos de motor para atropellar ciclistas", explica la Audiencia.

Además, el tribunal subraya que los conductores de coches tienen obligación de tomar "máximas precauciones" cuando existe un paso de peatones.

En el auto, la Audiencia afirma que las bicicletas no suponen suficiente riesgo para necesitar un seguro obligatorio, a lo que sí están obligados los coches.

En este sentido, resalta que, "salvo auténticas imprudencias graves por parte de un ciclista (como en cualquier actividad humana sin alto riesgo), es difícil que cause daños a otros usuarios de las vías públicas, dada su escasa velocidad y fragilidad, siendo más objeto de daños que sujeto causante de los mismos".

El atropello se produjo por un vehículo que no vio a la ciclista y a su bicicleta, "seguramente por estar más atenta a no parar ante el vehículo que interrumpía su carril y los vehículos que le venían de frente", explica el auto.

Por ello, la Audiencia indica que no encuentran "cuál es la imprudencia relevante de la ciclista (...), salvo su propia existencia".

La conductora del vehículo, según el auto, no ve a la ciclista que tiene delante y la atropella, lo que califica como "un claro supuesto no solo de responsabilidad por riesgo, sino por culpa, por omitir la diligencia mínima debida y, ni siquiera, estar atenta a la bicicleta que se había incorporado a su vía con anterioridad, pues le da con la aleta delantera derecha".