Málaga, 25 nov (EFE).- Alhambra Nievas sigue en una burbuja y la granadina de 33 años afincada en Málaga, elegida mejor árbitro de rugby del mundo recientemente, acumula experiencias como la de recibir la Medalla de Bronce al Mérito Deportivo y ser la primera mujer asistente en un partido masculino disputado en San Sebastián.

"Estoy todavía un poco impactada, no he terminado de asimilar todo lo que ha pasado en estos días", destacó la granadina a Efe, "feliz y agradecida" porque este premio es "un reconocimiento al trabajo de todo este tiempo".

Trabajo es una palabra a la que recurre Alhambra prácticamente en cada respuesta. "El mensaje que se manda es que no tienes que ser de un país con tradición rugbística y que hay que dejar de hablar de sexos y hablar de rendimiento, de trabajo y personas", comenta.

Entre premios y viajes, Alhambra apenas ha podido alternar sesiones de entrenamiento con otras de recuperación en las últimas semanas en Elcano Sport Clinic de Málaga, en una de cuyas paredes cuelga un cartel dedicado por la exjugadora internacional y hoy mejor árbitro del mundo, a quien reciben entre felicitaciones en estas instalaciones.

Los que la conocen de siempre cuentan orgullosos que los premios no la hacen más grande y sí la sitúan en la cúspide su humanidad y personalidad.

Ingeniera de telecomunicaciones, antes compaginaba el silbato con la actividad de jugadora hasta que "era incompatible si quería dar el salto a División de Honor masculina y a las competiciones internacionales". Dejar a su equipo fue "difícil", aunque, asegura, volverá "algún día" porque tiene "un pacto con ellas", cuenta.

La granadina huye del protagonismo. Hasta su presencia este verano en los Juegos Olímpicos de Río, en los que dirigió la final, la ve con modestia.

"Los árbitros tenemos que adquirir un rol secundario porque los verdaderos protagonistas son los deportistas y trabajar para que la competición sea lo más justa posible", explica.

Tras los Juegos, Alhambra quiere seguir "objetivo a objetivo", pues solo así "llegan nuevos retos", como el de haberse convertido este sábado en la primera mujer en ser asistente en un 'Test Match' masculino, "algo que estaba prácticamente vetado" para el género femenino.

Alhambra se ha erigido, casi sin quererlo, en la imagen nacional de un deporte que parece salir de su escondite. "El rugby está en un momento muy dulce en España" debido a las clasificaciones de las selecciones masculina y femenina (Rugby 7) para Río o la final de Copa del Rey en Zorrilla (Valladolid), "que fue un éxito nacional", y es consciente de que no pueden "perder este tren" y de que entre todos deben "seguir empujando para que el rugby siga creciendo".

También ha valorado que "la mujer tenga un mayor impacto dentro" de este deporte gracias a que se está "trabajando en buena línea", aunque afirma que "hay que hacerlo más natural" y por ello recalca que "no hay que distinguir entre hombre y mujer, sino en trabajo, ilusión, personas y proyectos".

Una árbitra de rugby que se saltó el convencionalismo hasta alcanzar la gloria. En el futuro, espera ser madre y lo tiene muy claro: "Parece que tenemos que seguir una vida estándar y hay personas que son felices haciendo cosas diferentes".

"Si mis hijos quieren hacer algo distinto a lo que el mundo espera, yo les apoyaré", subraya Alhambra, quien argumenta que "ser feliz es lo principal en la vida" y ella, en estas últimas semanas, lo es más que nunca.