Diario Sur

Bruselas, 18 oct (EFE).- Romano van der Dussen, el ciudadano neerlandés excarcelado tras anularse la condena de seis años de prisión por una violación en Fuengirola (Málaga) que no cometió, ha acusado al Gobierno de Holanda de no "hacer lo suficiente" para conseguir su puesta en libertad.

El ciudadano holandés fue considerado autor de tres agresiones sexuales cometidas en agosto de 2003 y condenado a quince años y medio de prisión, de los que cumplió más de doce, pero su identificación como autor por parte de las víctimas fue la única prueba.

De acuerdo con las declaraciones de Van der Dussen al diario NRC recogidas hoy por el portal "DutchNews", la embajada de su país en España sabía que las huellas y restos de ADN encontrados en una de las víctimas no eran suyos y le informaron al respecto en una carta en 2004, un año después de que se produjera la violación.

"Holanda permitió que declararan culpable a un hombre inocente, a pesar de que sabían en 2004 que no había cometido la violación", declaró Van der Dussen al periódico de los Países Bajos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores siempre ha mantenido que al expresidiario se le ofreció "ayuda adecuada" y su titular, Bert Koenders, aseguró ante el Parlamento a principios de año que fue en 2010 cuando supieron que el ADN apuntaba a otro individuo como autor de la agresión sexual.

Ya en libertad, Van der Dussen ha demandado al Gobierno español y exigido una indemnización de seis millones de euros, precisó "DutchNews".

También ha preparado una autobiografía titulada "Mi pesadilla española".

El pasado 10 de febrero el Tribunal Supremo español anuló la condena de seis años y seis meses por una de las agresiones y ordenó su excarcelación, tras pasar más de doce años en prisión.

El Supremo tuvo en cuenta un informe policial que apuntaba como verdadero autor del delito a Mark Dixie, un ciudadano británico acusado en su país por la violación y homicidio de una joven.

Sin embargo, Van der Dussen no ha sido exculpado de las otras dos violaciones, pese a que la sentencia condenatoria consideraba que el autor de las tres agresiones era la misma persona.