Los rostros de la inclusión

La exposición de la Asociación Arrabal de Málaga narra en imágenes la historia de catorce personas que consiguieron reinsertarse en la sociedad tras tocar fondo

La imagen de Rafael, uno de los protagonistas
La imagen de Rafael, uno de los protagonistas / Francis Silva
PATRICIA PINEDAMálaga

Rafael ha pasado media vida en prisión por culpa de su adicción a las drogas, pero a sus 53 años ha cambiado su destino. Cuando Rafael llegó a la Asociación Arrabal lo tenía todo perdido, pero encontró un lugar en el que se le valoraba. Fue tanto el cambio, que en 2013 gracias a la ayuda de muchas personas y de la Unidad Terapéutica Educativa, encontró la seguridad necesaria para dejar las drogas. Hoy Rafael es un valorado cocinero.

Es una de las muchas historias que se pueden escuchar por parte de personas que han pasado por la Asociación Arrabal. Pero todas ellas tienen algo en común: esperanza. Y es que, por muy hondo que hayas caído, Arrabal siempre tiene oportunidades para todos. Rafael es uno de los rostros que protagonizan la exposición 'Rostros de inclusión', y que se celebra con motivo del 25 aniversario de la Asociación Arrabal. Catorce historias con final feliz de las miles que han pasado por Arrabal.

Nuria y David tienen seis hijos y fueron desahuciados. A esto se le suma, que durante ocho años la búsqueda de empleo no daba su fruto. Esto les llevó a subsistir de lo poco que ganaban por la economía sumergida, e incluso llegaron a escribirle una carta a Rajoy. Pero Arrabal les otorgó el empujón que ambos necesitaban para continuar. Accedieron a un plan de formación, y esto hizo que consiguieran algunas ofertas.

Inauguración de la muestra / F. SILVA

Unos años de descontrol, y dormir en un centro de acogida, hicieron replantearse otra vida a John Bryan. Es entonces cuando descubrió a la Asociación, que le animó a participar en un curso de hostelería a través de Incorpora Joven de la Caixa. John dejó de pensar que no servía para nada, lo que lo llenó de fuerzas para retomar sus estudios de ESO y Bachillerato, sacarse el carné de conducir, y cursar un Grado Superior de Administración y Finanzas.

Arrabal, junto a la colaboración del Ayuntamiento y de la Obra Social de la Caixa, ofrece numerosas ayudas, como orientación laboral, asesoramiento para el autoempleo, formación, actividades de desarrollo, etc. Todo para otorgar oportunidades a aquellas personas que estén dispuestas a integrarse en la sociedad. Es el ejemplo de Yordenis, que llegó a Málaga como refugiado desde Cuba en 2011. Esta circunstancia marcó el carácter de Yordenis, pero entendió, primero gracias al apoyo de CEAR y más tarde de Arrabal, que debía labrarse un futuro. De esta manera logró formarse, y comprendió la importancia de las relaciones y la comunicación. Ahora, tras dos años de experiencia como cocinero, no descarta montar su propio negocio.

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