Un ‘hermano mayor’ para salir del abismo

El italiano Joyce Modolo (derecha) está ayudando a Abderrazek Aliouate a sacarse el carné de conducir./SUR
El italiano Joyce Modolo (derecha) está ayudando a Abderrazek Aliouate a sacarse el carné de conducir. / SUR

Voluntarios ayudan a integrarse en la sociedad a inmigrantes que a los 18 años dejan de estar bajo la tutela de la Junta de Andalucía

M. Ángeles González
M. ÁNGELES GONZÁLEZMálaga

«Quería mejorar mi vida». Con este propósito, con 16 años emprendió un duro viaje desde Marruecos oculto en los bajos de un camión. Solo, sin sus padres, Abderrazek Aliouate llegó a Algeciras, donde fue descubierto por la Policía. Pasó a estar bajo la tutela de la Junta de Andalucía e internado en un centro de menores. Una semana después fue trasladado a otro de Málaga capital, y de allí a uno de Estepona, que tuvo que abandonar al cumplir la mayoría de edad y dejar de estar a cargo de la administración andaluza. Un lunes, a los dos días de su 18.º cumpleaños, estaba en la Puerta Única –una red municipal y de ONG de atención a personas sin hogar– solicitando una plaza en un albergue. Como otros inmigrantes extutelados, se vio con una mano delante y otra detrás, sin apoyo familiar ni social, vivienda ni trabajo, sin formación y sin conocer ni siquiera el idioma.

Hoy, tres años después de aquello, dice que está mejor que nunca. Vive en un piso de acogida y está intentado sacarse el carné de conducir. Aunque hizo algún curso de español, todavía no domina el idioma, por lo que le cuesta mucho comprender las preguntas y respuestas de los test de conducción. En una libreta va apuntando el significado de las palabras que no conoce con la ayuda de Joyce Modolo, un joven que se ha convertido en su ‘hermano mayor’ a través del programa ‘Acompáñame’ que lleva a cabo en Málaga la Asociación Marroquí para la Integración de los Inmigrantes. Esta iniciativa empareja a jóvenes extutelados con voluntarios que les ayudan a integrarse en la sociedad y crear una red de contactos, se convierten en sus confidentes, les enseñan el idioma o le acompañan a buscar piso o un empleo.

Empezar de cero

En el proyecto, que comenzó en 2014, participan cada año un centenar de inmigrantes que llegaron a España de forma irregular cuando eran menores de edad, en patera o en los bajos de un camión o autobús, y al cumplir los 18 años tienen que empezar de cero. «Cuando salen de los centros de acogida la mayoría de ellos no son autónomos, no saben desenvolverse en la sociedad porque han tenido todas sus necesidades cubiertas con educadores, psicólogos y trabajadores sociales que les han facilitado las cosas», explica Ahmed Khalifa, coordinador del programa ‘Acompáñame’, que advierte de que la mayoría de ellos acaban en la calle: «Es ahí cuando empieza el drama, sin saber dónde van a dormir, dónde van a comer...», llegando a caer algunos en la delincuencia o en la prostitución.

‘Cobijando sueños’ o cómo escapar de la exclusión social

La Obra Social ‘la Caixa’ ha concedido un total de 48.000 euros al programa ‘Cobijando sueños’ de la Asociación Marroquí para la Integración, que permitirá a esta ONG abrir su primer piso de acogida en Málaga para inmigrantes extutelados. La vivienda contará con seis plazas que podrán ocupar jóvenes durante un periodo máximo de tres meses, por lo que cada año se beneficiarán directamente 24 chicos que estarán acompañados por un educador social, explica Ahmed Khalifa, de la asociación, que aclara que se trata de un piso para atender situaciones de emergencia y evitar que una vez que dejan de estar bajo el amparo de la Junta de Andalucía estos inmigrantes acaben en la exclusión social.

El programa ‘Cobijando sueños’ persigue ayudar a que los chicos extutelados alcancen su emancipación de forma que puedan desarrollar su propia autonomía para integrarse en la sociedad, «a la vez que asumen gradualmente las responsabilidades de la vida diaria a nivel personal, social y laboral», señalan desde la Obra Social ‘la Caixa’.

Los más afortunados consiguen plaza en un piso de acogida de alguna ONGo en un albergue, pero son insuficientes para atender la demanda. Normalmente, según explica Khalifa, el centro de menores avisa a la Asociación Marroquí un mes antes de que el joven cumpla 18 años para que se les busque algún recurso a través de Puerta Única. «Pero a veces no ocurre esto y nos vemos en la obligación de llevarlo de urgencia al albergue a ver si hay sitio», se lamenta.

Allí estuvo un mes y medio Abderrazek Aliouate, que recuerda que la primera semana lo pasó «muy mal». «Me parece fatal que a los 18 años te veas tirado en la calle, no quiero que pasen por esto otras personas. He visto a muchos chicos acabar durmiendo debajo de un puente», señala este joven, que afirma que si no fuese por la ayuda de la Asociación Marroquí y otras ONG posiblemente él estaría igual.

A través de un programa de la Asociación Marroquí les enseñan español y les acompañan a buscar empleo o vivienda cuando salen del centro de menores

«He visto a muchos chicos acabar durmiendo debajo de un puente», afirma Abderrazek Aliouate

«Cuando salen del centro de menores la mayoría no son autónomos y acaban en la calle»

Después del albergue ha pasado por una vivienda okupa y por un par de pisos de acogida –ahora reside en uno de Málaga Acoge junto a otras cuatro personas–, además de residir un tiempo en Alemania e Italia. Precisamente el país de origen su ‘hermano mayor’, un joven de 27 años que está colaborando con la Asociación Marroquí a través del Servicio Voluntario Europeo, enmarcado en el programa Erasmus Plus. «Cuando me dieron a elegir el proyecto en el que quería trabajar, me gustó este que ayuda a entrar en la sociedad a personas que llegan de otros países, con otras culturas y otros idiomas», señala en un perfecto español Joyce Modolo, que cada día pasa tres horas con Abderrazek repasando señales de tráfico y normas de circulación.

Conocer otras culturas

Los beneficios de esta relación son recíprocos. «Sienta genial poder ayudarle, aprendo algo de árabe, conozco otras culturas y formas de afrontar diferentes problemas», apunta Modolo, que tiene previsto estar un año en Málaga.

Abderrazek conoció la Asociación Marroquí cuando aún estaba en el centro de menores. Un amigo le habló de los cursos de español que ofrecían y gracias a él tuvo sus primeros contactos con el idioma. También ha realizado un curso de fontanero y otro de cocina en Málaga Acoge, con prácticas en un restaurante. Reconoce que ha perdido mucho tiempo y se arrepiente de no haber estudiado, aunque ahora está dispuesto a ponerse las pilas para cumplir su sueño de dedicarse profesionalmente a la cocina. Ahora su reto más inmediato es obtener el carné de conducir, en lo que está invirtiendo el dinero que ganó este verano como vendedor ambulante en la playa.

El programa ‘Acompáñame’ va más allá del trabajo del ‘hermano mayor’, que recibe formación previamente para conocer las circunstancias de los jóvenes extutelados y acabar así con los prejuicios que pudiera tener sobre ellos. Además, los inmigrantes reciben asesoramiento jurídico, social y laboral por parte de los profesionales de la Asociación Marroquí, un colectivo que necesita actualmente una veintena de voluntarios para poder atender a todos los chicos.

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