S. O. S. de la Fundación Harena ante el aumento de mayores que se quedan solos en verano

S. O. S. de la Fundación Harena ante el aumento de mayores que se quedan solos en verano

El colectivo busca voluntarios para acompañar a ancianos que se quedan recluidos en casa por el calor. Actualmente hay 25 abuelos en esta situación

M. Ángeles González
M. ÁNGELES GONZÁLEZMálaga

Cuando no es elegida, la soledad puede ser muy perjudicial. Y bien lo saben en la Fundación Harena, que hace ocho años puso en marcha en Málaga el programa 'Soledad 0-Vida 10' para dar compañía a mayores que viven solos a través de voluntarios que acuden a sus casas o residencias para darles compañía. El colectivo siempre está abierto a la llegada de personas que compartan parte de su tiempo -con dos horas semanales es suficiente- con estos ancianos, sin embargo cuando llega el verano esta ayuda se hace más necesaria que nunca, ya que por las vacaciones hay voluntarios que dejan de hacer esta labor y además las altas temperaturas hacen que los abuelos se queden recluidos en casa. Por este motivo, la Fundación Harena lanza un S.O.S. ante la necesidad de nuevos voluntarios que cubran las vacantes. Ahora mismo hay 25 mayores que no tienen acompañante, según la gerente del colectivo, Angie Moreno, que teme que este número vaya en aumento conforme avance el verano.

Los beneficiarios del programa, que se desarrolla tanto en domicilios como residencias geriátricas y hospitales, llegan a Harena a través de los trabajadores sociales de los centros de salud y del Consistorio. El perfil responde a una persona mayor con bajos recursos económicos, la mayoría son octogenarios y el 90% son mujeres, según explica Moreno.

Los voluntarios, por su parte, antes de incluirse en la base de datos deben someterse a una entrevista para comprobar que cumplen con el perfil requerido, que básicamente consiste en que tengan “el equilibrio psicológico suficiente, ya que el mayor puede estar triste o depresivo y una persona que esté en crisis más que beneficiarle, le perjudica”. Si resulta apto para formar parte del programa, se le pide un compromiso mínimo de un año y se le busca un abuelo dentro de su propio distrito para evitarle desplazamientos. Los beneficiarios son los que eligen si quieren que les acompañe un hombre o una mujer. Respecto a las edades, el único límite es que el voluntario tenga 18 años como mínimo.

Durante las dos horas semanales que pasan con el anciano le prestan apoyo físico, afectivo y familiar. “Pueden ir a dar un paseo o quedarse en casa viendo un álbum de fotos”. Y hay quien les enseña a leer o escribir. Lo que no pueden hacer los voluntarios son tareas domésticas, preparar la comida u ocuparse del aseo personal del beneficiario. “Se trata de escucharles, darles cariño y que se sientan queridos, que es lo que merecen, porque la soledad es muy dura”, afirma la gerente de Harena.

Para colaborar con este programa como voluntario, puede enviarse un email a voluntariado@fundacionharena.org o llamar a los teléfonos 951 777 001 / 690212460.

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