Desciende levemente el número de familias atendidas por Cáritas en Málaga

Presentación de la memoria anual de Cáritas de 2016./
Presentación de la memoria anual de Cáritas de 2016.

La entidad atribuye la bajada a la mejora de la búsqueda del empleo, aunque advierte que los beneficiarios de las ayudas necesitan mucha más atención

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

Los servicios de acogida y acompañamiento de las Cáritas parroquiales en la provincia atendieron en 2016 a un total de 25.81 familias, cantidad que representa un 6,16 por ciento menos que el año anterior (27.560). Este es uno de los datos más llamativos que aporta la memoria anual de Cáritas Diocesana en Málaga, entidad dependiente de la Iglesia Católica, cuyas cifras han sido presentadas hoy. El director de Cáritas Francisco José Sánchez, ha atribuido este descenso, aunque leve, en el número de familias atendidas a la mejora en la búsqueda de empleo por parte de los beneficiarios de las ayudas. “Han mejorado sus ingresos, pero siguen siendo trabajadores pobres. Aunque quienes siguen acudiendo a Cáritas han necesitado mucha más ayuda. La intensidad de los procesos de inserción social son cada vez más dificultosos, necesitan de más tiempo e intensidad, lo que significa que hemos tenido que destinar más fondos. Ha disminuido el número de familias un 6,16 por ciento, pero ha aumentado la inversión más de un 9% respecto al año anterior”, ha explicado Sánchez.

Según la memoria anual de Cáritas de 2016, el número de respuestas y acciones ha sido de 90.447, casi un 12% menos respecto a 2015, año en el que la cifra se elevó a 102.079. Sin embargo, estas respuestas por parte de la entidad han exigido una inversión de 3.452.741 euros, lo que significa un incremento del 9,09 por ciento respecto al año anterior.

Una de cada tres ayudas realizadas con este fondo ha sido para cubrir necesidades de alimentación (30.332). Le siguieron las acciones y respuestas en materia de vivienda y suministros (9.885), asesoramiento y gestiones (7.883), ropa (7.257) y gastos sanitarios (4.133).

Según Sánchez, los principales problemas detectados en las familias atendidas fueron por la falta de recursos económicos (20.885), seguido de desempleo (18.120), relaciones familiares (14.551), vivienda (4.567) y sanitarios (3.703).

El director de Cáritas ha explicado asimismo que en la otra cara de la moneda el balance de 2016 muestra asimismo un descenso del número de familias que ha acudido por primera vez a pedir ayudas y que nunca pensaban que iban a tener que dirigirse a la entidad. “Hemos detectado un estancamiento. Mientras que entre 2008 y 2015 el número de estas familias oscilaba entre un 20 y un 25 por ciento, en 2016 no se ha alcanzado el 20 por ciento. Esto quiere decir que no van incorporándose nuevas familias al ritmo que venían haciéndolo hasta 2015 en los años más duros de la crisis”, ha manifestado Sánchez. En cambio si se observa una mayor cantidad de familias jóvenes, hijos y nietos de familias que ya acudían a Cáritas, lo que Sánchez interpreta como un signo de cronificación de la pobreza.

«Creciente desigualdad»

En este sentido, Sánchez ha confesado que a la entidad le preocupa la “creciente desigualdad que se ha instalado en nuestra sociedad y la dificultad de acceso a derechos tan básicos como tener una vivienda y un empleo digno”.

Cáritas Diocesana contó en 2016 con un presupuesto de 7.992.371 euros. Un 43,2% de esta cantidad se destinó a ayudas de acogida y acompañamiento (3.452.741 euros). Al mantenimiento y funcionamiento de los centros sociales con los que cuenta la entidad (Casa de Acogida Colichet, Centro Gerontológico Buen Samaritano, Apartamento Tomás de Cózar, casa de Acogida Nuestra Señora de la Merced, Hogar Pozo Dulce y el centro Calor y Café), se destinaron 3.122.619 euros, el 39.07% del presupuesto global.

El grueso de la financiación de Cáritas en Málaga procede de los socios y donantes (4.325.617), subvenciones y convenios (1.306.681), concierto de plazas de residentes (1.184.426), aportaciones de personas de los centros (997.129) y otros ingresos (178.518).

El director de Cáritas Diocesana en Málaga, Francisco Sánchez, ha hecho una llamamiento ante lo que ha calificado como el “drama de la vivienda” que sufren muchas familias necesitadas y ante el cual la entidad confiesa su impotencia a la hora de encontrar soluciones. “Cada vez son más las personas que no encuentran posibilidades de acceder a una vivienda de alquiler ni a alguien que les conceda una oportunidad para disponer de un hogar donde vivir y un entorno dignos”, ha manifestado Sánchez, que ha demando voluntad política para plantear planes de viviendas de protección social accesibles a las personas necesitadas.

“La bolsa de personas que están esperando una vivienda en Málaga sigue creciendo y la dificultad de encontrar alquileres por el carácter turístico de la provincia y los precios que se están manejando nos lleva a un callejón sin salida”, ha declarado el responsable de Cáritas, que ha incidido en que las personas que necesitan ayudas se enfrentan además a la negativa por parte de muchos propietarios de no alquilarles sus viviendas.

“Personas teniendo incluso aprobadas ayudas para pagar el alquiler, bien sea a través de los Servicios Sociales Comunitarios de Ayuntamiento, con la garantía de poder subvencionar tres años como máximo la renta, más la ayuda las entidades no lucrativas como Cáritas podemos hacer, garantizando y dando la cara por las familias, se encuentran ante situaciones de caseros que no le abren sus puertas por el miedo al excluido, al vulnerable, al pobre. Tenemos más miedo al pobre que a otras situaciones. Incluso garantizando el alquiler se dice que no en muchos casos”, ha afirmado Sánchez.

El vicario para acción caritativa y social de la Diócesis, Gabriel Leal, ha aprovechado la rueda de prensa para dar a conocer la memoria de Cáritas de 2016 para denunciar que lamentablemente todavía la entidad sigue esperando a que se haga un plan decente para los Asperones, "No nos hemos olvidado. Aquella población, que era provisional y transitoria, vergonzosamente sigue no mejorando. Estamos intentando que haya diálogo entre las autoridades y disponibilidad, pero no hay manera de extinguir los Asperones y eso es una vergüenza para nuestra sociedad".

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