La Cruz Verde pide paso

La mejora del aspecto del barrio es otro de los avances en los que trabajan las ONG. /Amanda Salazar
La mejora del aspecto del barrio es otro de los avances en los que trabajan las ONG. / Amanda Salazar

Una quincena de ONG trabajan en la zona para mejorar la situación de sus vecinos

Amanda Salazar
AMANDA SALAZARMálaga

Se encuentra solo a unos pasos de la ruta cultural de museos, a la espalda de la Casa Natal de Picasso, el Teatro Cervantes y la Plaza de la Merced, y a unos metros del campus universitario de El Ejido. Sin embargo, la realidad de la Cruz Verde-Lagunillas dista mucho de parecerse a la de la parte noble de la ciudad. Si un turista se pierde por sus calles, enseguida se dará cuenta de que se ha alejado del ‘circuito establecido’. La barriada continúa siendo una isla de pobreza y marginación en pleno corazón de la ciudad.

Aunque algo está cambiando. Pese a que todavía existen «muros de cristal» que la separan del resto de la urbe, la zona poco a poco empieza a abrirse. Las nuevas generaciones han tomado conciencia de la importancia de la formación y están luchando por mejorar sus opciones de futuro y las de sus hijos. La educación, en el caso de los niños, y la formación para el empleo se han convertido en el centro de todos los programas de lucha contra la exclusión social en una barriada que, según datos de Incide, cuenta con una elevada tasa de paro y en la que casi un 57,82% de personas no tiene estudios y el índice de analfabetismo alcanza el 14,85%.

Una quincena de entidades –incluidos el Ayuntamiento, el Instituto Andaluz de la Mujer, tres colegios y el centro de salud Victoria– componen la mesa de barrio de la Cruz Verde-Lagunillas, que tiene como objetivo trabajar en red para dinamizar la zona y mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Incide, Cruz Roja, Arrabal, Cáritas y CEAR son algunas de las entidades sociales que componen este grupo de trabajo.

La asociación Incide tiene un papel destacado en la Cruz Verde a través del Proyecto SURGE, financiado por la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, que trabaja en esta barriada y en otras con necesidades de transformación social como Asperones, Palma-Palmilla o La Corta. Después de más de 25 años de experiencia y de 17 con presencia en esta zona –tiene varias sedes en la Cruz Verde e incluso una guardería propia– para los responsables de Incide, el empleo es la clave de todo lo demás. «Un trabajo les da mayor seguridad en sí mismos, les hace tener unos hábitos de vida más ordenados, salir fuera, relacionarse con otra gente, conocer otras realidades y eso repercute en una mejora personal pero también familiar, porque –además de los ingresos – todo el hogar se contagia de esta actitud positiva; y finalmente repercute en todo el barrio, ya que son la mejor referencia para los vecinos», señala Albertina González, gerente de Incide, la antigua Liga Malagueña por la Educación, quien constata que las cosas están cambiando en la Cruz Verde, fruto también de la recuperación económica general.

Tamara Santiago es una de las usuarias de Incide.
Tamara Santiago es una de las usuarias de Incide. / Amanda Salazar

El apoyo para el empleo que realiza Incide es integral. «No solo ofrecemos cursos de formación u orientación laboral, sino que entrenamos las habilidades sociales de estas personas, les acompañamos en las gestiones que necesitan o en el retorno a los estudios, le ofrecemos alfabetización digital...», explica Javier Poleo, coordinador de los programas de empleo de Incide.

Una de las beneficiarias es Tamara de Santiago, que a sus 28 años acaba de terminar un curso de cocina que imparte la ONG, tras el que ha realizado dos meses de prácticas en el Hotel Barceló. «Tenía la autoestima por los suelos; creía que no valía para nada, pero esos dos meses me han hecho ver que puedo ofrecer mucho», dice. Llegó a Incide a través del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) con una gran depresión por una situación familiar muy difícil. Tamara espera que el curso le sirva para poder encontrar un empleo. Algo clave para poder recuperar a su hija, que vive actualmente con el padre. «Me han abierto las puertas porque si dices que vives en la Cruz Verde nadie te da una oportunidad», indica.

Asociaciones como Incide ofrecen apoyo integral para el empleo para salir de la exclusión

En los 17 años de SURGE en las distintas barriadas, Incide ha atendido a 13.354 personas, 487 solo en 2016, muchas de ellas de La Corta. En este programa se incluyen los cursos de cocina que se imparten en la propia barriada –casi todos los usuarios son de la zona–, que tienen una tasa de inserción tras la formación del 60%. Además, la entidad ofreció el pasado año seis cursos de apoyo a la inserción, de los que se han beneficiado 75 usuarios y en los que han participado 20 empresas colaboradoras. Solo con el taller de alfabetización para Internet, la ONG ha ayudado a 1.215 personas en el último año, a los que se suman 386 atendidos con Andalucía Orienta desde la entidad. «Vienen jóvenes que, pese a su edad, no saber usar un ordenador porque nunca han tenido; hay que tener en cuenta que a nuestros talleres vienen personas que no podrían acceder a otras formaciones de otros organismos porque no tienen formación reglada ninguna», dice González.

Romper estereotipos

La inserción laboral de los habitantes del barrio tiene también otra consecuencia. Al trabajar con gente de fuera rompen muchos estereotipos sobre la zona.«Son tan cumplidores como el que más, y eso solo pueden demostrarlo en el trabajo», añaden desde Incide, donde no esconden que este enclave tiene otra serie de problemas, como el de la delincuencia, ya que sus calles se encuentran entre los puntos calientes de la venta de drogas y se producen redadas asiduamente.

El círculo se cierra con la educación para los más pequeños. Incide ofrece apoyo a 990 familias a través del Programa Caixa Proinfancia de la Obra Social La Caixa para romper con la pobreza heredada. «Lo ideal es que en el futuro no tengamos que hacer programas de formación para adultos en el barrio porque eso significaría que hemos dado oportunidades reales a los niños», asegura González.

Un programa malagueño para mujeres víctimas de la violencia machista logra un premio nacional

El programa ‘Cuenta conmigo’, que desde hace seis años realiza la ONG malagueña Incide para apoyar a mujeres víctimas de la violencia de género, se ha llevado hace solo unos días uno de los diez Premios de Innovación Social entregados por la Fundación Bancaria La Caixa entre los cerca de 1.200 proyectos presentados. «Se trata de una iniciativa muy novedosa porque son las propias mujeres supervivientes de la violencia de género las que reciben formación a través de Incide para, a su vez, poder acompañar a otras mujeres que están empezando a romper el círculo de los malos tratos», explica Albertina González, gerente de la asociación.

Actualmente, unas 20 mujeres han recibido esa formación en Málaga para convertirse en agentes de acompañamiento, mientras que son otras cien las que se han beneficiado de ese apoyo. «Cada una de estas mujeres es tutora de una o dos féminas que están en el proceso de salir de una situación de violencia machista; nadie mejor que ellas pueden entender por todo lo que están pasando», continúa González. A su vez, ellas son el mejor ejemplo de que se puede salir y de que pueden recuperar sus vidas. Aunque no están solas, siempre hay una técnica de referencia especialista en género y además, las mujeres acompañadas también son atendidas de forma paralela a través de los cauces habituales.

Pero no todas las personas que pasan por Incide dentro de sus programas de apoyo a mujeres víctimas de los malos tratos pueden beneficiarse de ‘Cuenta conmigo’. Atendemos a muchas más, pero algunas están en una fase todavía más inicial y hay que ayudarlas de otra forma, porque aún están lejos de imaginarse la salida, señalan desde Incide.

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