Bancosol reduce sus proyectos al perder un 80% de los ingresos que recibía del IRPF

Bancosol eliminará uno de sus equipos de formación para el empleo. /SUR
Bancosol eliminará uno de sus equipos de formación para el empleo. / SUR

La entidad deja de recibir 675.000 euros al pasar la gestión de la subvención del Gobierno central a la Junta

Amanda Salazar
AMANDA SALAZARMálaga

El Banco de Alimentos de Málaga Bancosol arranca el año con cambios importantes en su funcionamiento. La entidad –que estrena nueva junta directiva– suspende uno de sus programas más innovadores para luchar contra el despilfarro de comida, el de transformación de alimentos. Además, también se ha visto obligada a reducir su proyecto de formación para el empleo por el que en 2017 un total de 144 personas en riesgo de exclusión consiguieron incorporarse al mercado laboral. La causa es la caída de las ayudas que recibía por el concepto del 0,7%, la famosa casilla solidaria del IRPF. Según denuncia su nuevo presidente, Joaquín Jiménez, el cambio de las condiciones de estas ayudas –que este año han pasado en parte de estar gestionadas por el Gobierno central a la Junta de Andalucía– ha supuesto que la entidad pase de recibir 850.000 euros a 175.000, un 80% menos.

«El varapalo ha sido mayor porque no lo esperábamos; tuvimos una reunión con responsables de la Junta para informarnos sobre el cambio de la gestión de la subvención y nos transmitieron un mensaje de tranquilidad; nos dijeron se iba a dar continuidad a las ayudas que ya se venían dando», afirma Jiménez. Algo muy diferente a lo que se encontraron al publicarse en el BOJA el pliego con las cuantías. El dinero del 0,7% era la principal fuente de financiación de Bancosol con cerca del 90% de total de ingresos por ayudas públicas.

Nueva junta directiva del Banco de Alimentos

Bancosol eligió hace unos días a su nueva junta directiva en una asamblea extraordinaria tras el fallecimiento del que fuera el presidente de la entidad durante los últimos veinte años, Javier Peña. El vicepresidente Joaquín Jiménez pasa ahora a ostentar la presidencia tras ser elegido por unanimidad. Estará acompañado por Pilar del Vit como vicepresidenta, Diego Vázquez (tesorero), Antonio Ureña (secretario), y Enrique Castillo, Santiago Aguilera, Juan Jiménez y Lourdes Gallardo como vocales. Según Jiménez, en esta nueva etapa esperan afianzar los proyectos que están en marcha, reforzando la labor principal de reparto de alimentos.

Jiménez lanza un mensaje de tranquilidad puesto que el reparto de alimentos provenientes de los planes estatal –el FEGA– y el andaluz –FAGA– no se verá mermado para atender a sus 49.000 beneficiarios en la provincia. «Esto lo que provoca es que tengamos menos capacidad de reacción o de introducir nuevas estrategias», señala el presidente. Sí se dejarán de recibir los alimentos que llegaban por el programa de transformación de alimentos –fritada, caldo y leche en polvo– cuyo coste anual suponía 250.000 euros. Solo en fritada, se conseguían producir 200.000 kilos en latas de conservas. En cuanto al proyecto de formación para el empleo, Bancosol ha tenido que dar de baja a seis empleados por esta caída, y reducir las horas de la jornada laboral del resto de trabajadores.

«En general, todas las entidades que recibían dinero por la partida del 0,7% han visto reducidas las aportaciones; al pasar la gestión a las Comunidades, ahora pueden solicitarlas ONG regionales y locales, cuando antes se daban a entidades con presencia nacional», explica Juan Luis Peña, presidente de la Plataforma del Voluntariado de Málaga.

Desde la Junta de Andalucía inciden en que «una subvención no es un derecho adquirido año tras año sino un proceso de convocatoria por concurrencia competitiva, teniéndose siempre en cuenta la calidad de los proyectos presentados». Además, fuentes de la Delegación de Igualdad y Políticas Sociales aclaran que el tramo autonómico que asume la Junta del 0,7% es un 80% del total. En cuanto a Bancosol, aseguran que sigue siendo la quinta entidad que más ayudas recibe por este concepto en Málaga. «Al ser una convocatoria de concurrencia competitiva, el resultado de la cuantía de la financiación concedida depende del número de entidades que hayan participado en la misma y de la valoración obtenida por los programas presentados», señalan.

«En las bases de la Junta se han introducido una serie de requisitos nuevos, como planes de igualdad y transparencia que no todas las entidades tienen capacidad para preparar», señala Peña. «Este año ya poco podemos hacer, estamos intentando aumentar el número de socios y buscando el apoyo de empresas privadas; en cualquier caso, esperamos que sea temporal y podamos recuperar los programas pronto», dice Jiménez.

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