Bancosol alerta de que solo tiene recursos para realizar su labor hasta septiembre

Bancosol repartió el pasado año seis millones de alimentos de los que el 15% proviene de campañas solidarias como la Gran Recogida. /Ñito Salas
Bancosol repartió el pasado año seis millones de alimentos de los que el 15% proviene de campañas solidarias como la Gran Recogida. / Ñito Salas

La entidad llama a la solidaridad de todos los malagueños para seguir atendiendo a 48.300 personas a pesar de la caída de las subvenciones

Amanda Salazar
AMANDA SALAZARMálaga

Los salvavidas de la crisis necesitan ahora una ayuda para mantenerse a flote. El Banco de Alimentos de Málaga Bancosol lanza un SOS a la sociedad malagueña para poder continuar su labor y garantizar el reparto de alimentos de primera necesidad que todavía precisan 48.300 personas en toda la provincia. La importante caída de ingresos públicos de este último año se traduce en que, según sus responsables, la entidad solo tiene medios para funcionar hasta el mes de septiembre. Por eso, pide ahora apoyo para reconducir esta situación y salir del bache, mientras la nueva junta directiva se afana en buscar nuevas vías de financiación.

Bancosol ha sido durante los peores años de la crisis el sostén de muchas familias malagueñas. En el pico más alto de trabajo, la entidad benéfica atendió a 58.500 personas, entre ellas, muchos niños. Su campaña más visible en estos años ha sido la de la Gran Recogida, que consiguió despertar el compromiso de muchos ciudadanos para aportar su granito de arena en la lucha contra la pobreza. La ONG funciona como centro logístico que suministra alimentos provenientes de distintos programas y donaciones a 200 asociaciones para sean ellas las que lo repartan entre las personas con menos recursos. Una red de solidaridad que, a raíz de la crisis, se perfeccionó, ya que desde hace varios años los usuarios que se benefician de esta ayuda deben contar con el informe de un trabajador social para demostrar que efectivamente no disponen de ingresos para poder comer.

Reducción de ingresos

«Esta situación nos ha hecho abrir los ojos y darnos cuenta de que estábamos tan centrados en conseguir alimentos y en el reparto que hemos descuidado la búsqueda de recursos económicos para asegurar nuestro funcionamiento, que es igualmente necesaria para garantizar nuestra labor», reconoce el nuevo presidente de Bancosol, Joaquín Jiménez. El último varapalo ha sido la caída de ingresos provenientes del IRPF por el concepto del 0,7% de la llamada casilla solidaria. La entidad deja de recibir 675.000 euros al pasar la gestión de la subvención del Gobierno central a la Junta, pasando de los 850.000 euros a 175.000, un 80% menos.

A pesar de la sensación de mejora económica, la entidad todavía atiende a 48.300 malagueños beneficiarios

La caída de las ayudas ha reducido las cuentas anuales de la ONG de un millón de euros a 400.000 presupuesto

Un total de 200 asociaciones dependen del reparto que centraliza Bancosol red solidaria

Los ingresos que conseguía Bancosol a través de subvenciones públicas, patrocinadores y socios –actualmente la partida de socios apenas suponen 1.500 euros– servían para sufragar gastos de personal, el programa de transformación de alimentos, los cursos de su proyecto de inserción laboral y gastos corrientes como luz, agua, gas, gasolina, seguros o reparaciones. Y esos gastos son elevados porque la nave que tiene en el Polígono de Trevenez de la capital cuenta con dos cámaras de congelación y cuatro de frío que gastan mucha electricidad y que requieren un mantenimiento costoso. De un millón de euros de presupuesto en 2017, se ha pasado a 400.000 euros este año. «Con estas cuentas, solo podemos mantener abierta nuestra nave solo unos meses más», lamenta Jiménez.

El Banco de Alimentos de Málaga busca más socios y voluntarios

Para Joaquín Jiménez, el futuro inmediato de Bancosol pasa por captar fondos, a través del apoyo de patrocinadores y con el incremento del número de socios. «Buscamos no solo socios a título individual, sino empresas comprometidas que quieran apoyarnos de forma regular con cuotas mensuales», afirma. Actualmente, cuentan con 122 socios benefactores, de los que solo siete son empresas.

En total, en 2017 Bancosol repartió más de seis millones de kilos de comida, de lo que más del 50% viene de los planes FEAD –antes FEGA– y FAGA, con fondos europeos. Casi el 7% son alimentos frescos recuperados de Mercamálaga o donaciones directas del sector agroalimentario. Y el 12% procede de lo que recoge en las distintas campañas en supermercados, entre ellas, la Gran Recogida, de la que ya se prepara una nueva edición para finales de año.

Otro aspecto que quiere mejorar Bancosol es el del voluntariado. Salvo campañas puntuales como la Gran Recogida, en la que se movilizan a miles de personas, los voluntarios fijos de la entidad apenas llegan al medio centenar. «Hemos dejado de ir a las cooperativas agrarias de la Axarquía, desde donde nos llaman para donarnos frutas y verduras que les sobran, porque nos faltan manos; no tenemos gente», dice Jiménez. Algo que se agrava además por el envejecimiento de sus voluntarios. «Nuestra media de edad es de 70 años, tenemos que hacer un trabajo importante para atraer a nuevos voluntarios», añade. Desde la entidad estiman que les hacen falta 20 voluntarios para poder mejorar su funcionamiento.

El año ya ha arrancado con recortes en los programas y en la plantilla para Bancosol. La entidad ha pasado de 22 a 12 empleados (de administración, trabajadores sociales y formadores), y algunos de los que se han quedado han visto reducida su jornada laboral. El equipo de su programa de formación, con convenios de prácticas en las empresas, se ha quedado en la mitad a pesar de que en 2017 gracias a esos cursos se consiguieron 144 contratos laborales, 400 en los tres años en los que Bancosol lleva realizando estos talleres prácticos para sus beneficiarios.

Además, se ha eliminado su programa de transformación de alimentos, que solo en 2017 repartió 722.000 kilos de fritada, caldo y leche en polvo provenientes de los excedentes de la industria, lo que suponía el 12% del reparto. Una labor que incidía en la otra gran función de Bancosol, la lucha contra el despilfarro alimentario.

Joaquín Jiménez llama a la colaboración de los malagueños. «Al igual que han respondido cuando hemos pedido alimentos en campañas como la Gran Recogida o las distintas Operaciones Kilo que realizamos durante todo el año –la última, este pasado fin de semana en los centros Carrefour– ahora les pedimos que colaboren con una donación económica o haciéndose socios para que podamos seguir ayudando, porque para gestionar todo lo que movemos en forma de kilos de alimentos, precisamos de una infraestructura importante», dice, al tiempo que recuerda que, «por desgracia» y a pesar de los datos macroeconómicos «la bolsa de pobreza es aún muy grande en Málaga».

Se crea empleo, asegura, pero hay muchos contratos precarios y personas que salen de las listas de beneficiarios pero que a los meses vuelven al quedarse en el paro otra vez. «Para que la mejora que muestran los datos macroeconómicos llegue al que está en el hoyo va a pasar mucho. Aún hacemos mucha falta, por eso tenemos que seguir trabajando», dice.

Más información: malaga@bancosol.info o en el teléfono 952 179 579.

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